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ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.DÍA 29. AVANCEMOS SIN PRETEXTOS.Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alc...
26/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.
DÍA 29. AVANCEMOS SIN PRETEXTOS.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante… FILIPENSES 3:13

Estas palabras nacen del corazón de alguien que entendió que, para avanzar en la vida espiritual, emocional y personal, no basta con tener sueños o buenas intenciones; también es necesario soltar aquello que nos mantiene detenidos. Pablo no está diciendo que perdió la memoria ni que ignoraba su historia. Él sabía perfectamente quién había sido, conocía sus errores, sus luchas y también sus logros. Había perseguido a la iglesia, había cometido equivocaciones y llevaba marcas profundas en su vida. Pero llegó a comprender que vivir atado al pasado podía convertirse en el mayor obstáculo para alcanzar el propósito de Dios.

Muchas veces queremos avanzar, pero seguimos mirando hacia atrás. Hay personas que no avanzan porque viven recordando sus fracasos, sus errores o las oportunidades perdidas. Se convencen de que ya es demasiado tarde, de que no son capaces o de que su pasado definió para siempre su destino. Otras personas quedan atrapadas en heridas, en palabras que les dijeron, en momentos dolorosos que se transforman en un pretexto para dejar de luchar. Incluso hay quienes no avanzan porque viven aferrados a sus éxitos pasados; se conforman con lo que un día hicieron y dejan de crecer. El pasado, sea bueno o malo, puede convertirse en una prisión cuando ocupa el lugar que solo le pertenece al propósito presente de Dios.
Pablo usa una expresión muy poderosa: “me extiendo hacia lo que está delante”. Esa imagen refleja el esfuerzo de alguien que no permanece inmóvil, sino que se mueve con intención, con enfoque y con determinación. Avanzar no ocurre por accidente. Requiere decisión. Requiere dejar de usar excusas. Porque muchas veces el ser humano aprende a justificar su estancamiento: “no puedo porque me fallaron”, “no puedo porque tuve una mala experiencia”, “no puedo porque nadie me ayudó”, “no puedo porque antes fracasé”. Y aunque muchas de esas razones son reales y dolorosas, Dios no nos llamó a vivir definidos por nuestras limitaciones, sino por el propósito que Él puso delante de nosotros.
La fe no consiste en negar las heridas ni ignorar las dificultades; consiste en decidir que esas dificultades no tendrán la última palabra sobre nuestra vida. Pablo entendió que el Reino de Dios siempre llama hacia adelante. Dios no trabaja solamente en lo que fuimos, sino principalmente en aquello en lo que podemos convertirnos. Por eso, mientras una persona vive atrapada en el ayer, pierde la fuerza para caminar hacia el mañana. Avanzar sin pretexto es entender que no podemos cambiar el pasado, pero sí podemos decidir qué haremos con el presente. Es dejar de usar las heridas como excusa para abandonar el propósito. Es caminar, aunque todavía existan dudas. Es creer que la gracia de Dios es más grande que cualquier fracaso. Y es comprender que quien vive mirando únicamente atrás jamás podrá correr hacia la meta que tiene enfrente.


ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA. DÍA 28. LA IGLESIA AVANZA LLENA DEL ESPÍRITU SANTO. Después de haber orado, ...
25/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.

DÍA 28. LA IGLESIA AVANZA LLENA DEL ESPÍRITU SANTO.

Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor. Hechos 4:31.

La iglesia primitiva entendía que no podía avanzar únicamente con esfuerzo humano. Los desafíos eran demasiado grandes, la oposición demasiado fuerte y la misión demasiado importante como para depender solamente de capacidades naturales. Por eso, después de orar, Dios respondió llenando a su pueblo con el Espíritu Santo.

Hechos 4:31 describe un momento poderoso. El lugar tembló como evidencia de la presencia de Dios y los creyentes fueron fortalecidos espiritualmente para continuar proclamando el evangelio con valentía. La consecuencia de la oración no fue ausencia de problemas, sino poder espiritual para seguir avanzando.

Hay una verdad fundamental: la iglesia jamás podrá cumplir su misión sin la obra del Espíritu Santo.

Muchas veces existe el peligro de confiar más en métodos, actividades o recursos humanos que en la presencia de Dios. Podemos tener programas, organización y conocimiento, pero si falta el poder del Espíritu Santo, la iglesia pierde sensibilidad espiritual y el evangelio deja de impactar profundamente las vidas.

La llenura del Espíritu Santo no se refiere simplemente a una emoción momentánea, sino a una vida controlada, fortalecida y guiada por Dios.

En el libro de Hechos, cada vez que el Espíritu Santo llenaba a los creyentes ocurrían varias cosas: proclamaban la Palabra con valentía, perseveraban en medio de la oposición, vivían en unidad, y mantenían viva la pasión por Cristo. Hoy seguimos necesitando esa misma llenura espiritual.

La iglesia que avanza entiende que el verdadero crecimiento espiritual no nace de la autosuficiencia, sino de la dependencia del Espíritu Santo. Hudson Taylor decía: “La obra de Dios hecha a la manera de Dios jamás carecerá de los recursos de Dios”. Precisamente eso experimentó la iglesia primitiva.

Aquellos creyentes no permitieron que las amenazas apagaran su fe. Al contrario, buscaron más profundamente al Señor y fueron fortalecidos sobrenaturalmente.

Quizá hoy te sientes cansado, débil o desanimado. Tal vez has intentado avanzar en tus propias fuerzas y el temor ha querido paralizarte. Recuerda entonces esta verdad: Dios sigue llenando con poder a su pueblo, porque solo podemos avanzar llenos del Espíritu Santo.

La iglesia que avanza no depende solamente de talento humano, sino del Espíritu Santo. Y cuando el Espíritu de Dios fortalece a una iglesia: el temor retrocede, la fe crece, el evangelio se proclama, y la misión continúa avanzando. Porque una iglesia llena del Espíritu Santo… jamás se detendrá.



24/05/2026

Culto Dominical 24/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA. DÍA 27. LA IGLESIA QUE AVANZA DEPENDE DEL PODER DEL ESPÍRITU SANTO Por eso, ...
24/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.

DÍA 27. LA IGLESIA QUE AVANZA DEPENDE DEL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús. Hechos 4:30.

La iglesia de Jerusalén comprendía que la obra de Dios no podía sostenerse solamente con esfuerzo humano. Por eso, mientras enfrentaban amenazas y oposición, oraron pidiendo que el Señor extendiera su mano con poder. Aquellos creyentes entendían algo fundamental: la misión de la iglesia requería la intervención sobrenatural de Dios.

La iglesia del libro de Hechos no dependía de influencia política, recursos económicos o estrategias humanas sofisticadas. No tenían grandes edificios, reconocimiento social ni plataformas poderosas. Sin embargo, impactaron al mundo porque estaban llenos del Espíritu Santo.

Ellos sabían que sin el poder de Dios sería imposible cumplir la tarea que Cristo les había encomendado.

Hoy seguimos necesitando recordar esta verdad. Existe el peligro de construir iglesias muy organizadas, pero espiritualmente débiles. Podemos tener actividades, programas, tecnología, buena música y estructuras bien planeadas, pero si falta la presencia del Espíritu Santo, el impacto eterno será limitado.

El libro de Hechos muestra que el crecimiento verdadero de la iglesia siempre estuvo relacionado con la obra del Espíritu Santo. Era Él quien daba valentía a los creyentes, producía convicción en los corazones y confirmaba el mensaje del evangelio.

La iglesia primitiva entendía que la transformación de vidas no era resultado del talento humano, sino del poder de Dios obrando en medio de su pueblo.

En el contexto actual, muchas personas buscan soluciones humanas para problemas espirituales profundos. Sin embargo, solo el Espíritu Santo puede traer verdadera restauración al corazón del hombre.

Solo Él puede: transformar al pecador, sanar al quebrantado, fortalecer al cansado, restaurar familias, y despertar hambre espiritual.

La oración de Hechos 4 revela una iglesia consciente de su necesidad espiritual. Ellos no confiaban en sus capacidades personales; confiaban en que Dios extendería su mano con poder. Y esa sigue siendo la necesidad de la iglesia hoy.

Las congregaciones que verdaderamente impactan su generación no son solamente las más grandes o visibles, sino aquellas donde el Espíritu Santo tiene libertad para obrar.

Cuando el Espíritu Santo llena una iglesia:

la oración deja de ser rutina,
la adoración se vuelve genuina,
la predicación tiene autoridad,
y las vidas comienzan a ser transformadas.

Quizá has intentado avanzar en tus propias fuerzas y te sientes cansado espiritualmente.
Tal vez has descubierto que las capacidades humanas no son suficientes para sostener la vida cristiana.

Recuerda entonces esta verdad:
La iglesia que avanza depende del poder del Espíritu Santo.

No necesitamos solamente más actividades; necesitamos más presencia de Dios.
No necesitamos únicamente mejores estrategias; necesitamos corazones llenos del Espíritu.

Porque cuando Dios extiende su mano con poder, la iglesia encuentra fuerzas para seguir avanzando y el evangelio continúa transformando vidas.



23/05/2026

Tiempo de oración y reflexión. Pastor Rafael Pérez Perez.

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA. DÍA 26. UNA IGLESIA QUE AVANZA ORA POR VALENTÍA Y ahora, oh, Señor, escucha ...
23/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.

DÍA 26. UNA IGLESIA QUE AVANZA ORA POR VALENTÍA

Y ahora, oh, Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. Hechos 4:29.

Una de las partes más sorprendentes de la oración de la iglesia en Hechos 4 es aquello que no pidieron. Los creyentes no oraron para que desapareciera la persecución, ni para que Dios eliminara todos los problemas inmediatamente. En lugar de eso, pidieron valentía para seguir anunciando el evangelio: “Concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno”.

La iglesia de Jerusalén entendía que su prioridad no era vivir cómodamente, sino permanecer fiel a la misión que Cristo les había encomendado. Ellos sabían que callar el mensaje de Jesús no era una opción.

Aquellos hombres y mujeres estaban conscientes de las amenazas reales que enfrentaban. Habían visto a Jesús ser crucificado y ahora las autoridades religiosas querían detener la predicación del evangelio. Humanamente había razones para sentir miedo. Sin embargo, en lugar de rendirse al temor, llevaron su necesidad delante de Dios.

Pidieron valentía. La palabra que aparece en este pasaje también puede traducirse como denuedo, una actitud de confianza, firmeza y libertad para hablar la verdad de Dios sin intimidación.

Hoy la iglesia sigue necesitando ese mismo valor espiritual. Cuando la verdad bíblica es rechazada, la iglesia debe predicar con valor. Cuando la iglesia es atacada debe responder con valentía. Cuando los desafíos son demasiado grandes la iglesia debe tener confianza. Cuando las metas parecen lejanas la iglesia debe avanzar sin miedo.

Esa valentía no nace del temperamento humano ni de la autosuficiencia; nace de una vida llena del Espíritu Santo. Los creyentes de Hechos 4 sabían que solo Dios podía fortalecerlos para continuar avanzando.

Por eso oraron. Muchas veces nosotros oramos únicamente para que Dios quite las dificultades, pero pocas veces pedimos que nos haga más valientes en medio de ellas. Sin embargo, Dios no solamente quiere sacarnos de la prueba; también quiere formar carácter, fe y firmeza espiritual en nosotros.

Charles Spurgeon dijo: “La fe valiente siempre produce un testimonio valiente”. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con la iglesia primitiva. Las iglesias que impactan su generación no son necesariamente las más grandes o las más conocidas, sino aquellas donde todavía existen creyentes llenos de convicción, pasión y valentía para predicar el evangelio y hacer avanzar el Reino.

Quizá el temor ha querido paralizarte.
Quizá has sentido presión para callar tu fe.
Quizá el desánimo ha debilitado tu pasión espiritual.

Entonces ora como la iglesia de Hechos: “Señor, concede a tus siervos proclamar tu palabra sin temor”.

Porque una iglesia que avanza no se esconde, no se avergüenza del evangelio y no se detiene ante la oposición, una iglesia que avanza ora por valentía.



Tiempo de oración y reflexión.Los esperamos en nuestro tiempo de oración y reflexión. 9:00 pm. Envié su petición y únase...
22/05/2026

Tiempo de oración y reflexión.
Los esperamos en nuestro tiempo de oración y reflexión.
9:00 pm.
Envié su petición y únase a la transmisión!!!

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA. DÍA 25. UNA IGLESIA QUE AVANZA CONFÍA EN EL DIOS SOBERANO Entonces los creye...
21/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.

DÍA 25. UNA IGLESIA QUE AVANZA CONFÍA EN EL DIOS SOBERANO

Entonces los creyentes, unánimemente, oraron así: «Soberano Señor, creador del cielo, de la tierra, del mar y de cuanto en ellos existe. Hechos 4:24.

La iglesia primitiva entendía algo que muchas veces nosotros olvidamos en medio de las crisis: Dios sigue teniendo el control. Por eso, cuando enfrentaron amenazas y oposición, comenzaron su oración diciendo: “Soberano Señor”.

Aquellos creyentes no ignoraban la realidad del peligro. Sabían que las autoridades podían perseguirlos nuevamente, encarcelarlos o incluso quitarles la vida. Sin embargo, antes de concentrarse en el tamaño del problema, decidieron enfocarse en la grandeza de Dios.

La palabra “soberano” habla del gobierno absoluto del Señor sobre toda la creación. La iglesia reconocía que Dios reina sobre los cielos, la tierra, las naciones y aun sobre las circunstancias difíciles que estaban viviendo.

Esta verdad sostuvo a los creyentes del libro de Hechos y continúa sosteniendo a la iglesia hoy.

Vivimos tiempos donde enfrentamos diversas pruebas y desafíos. En esos momentos, el enemigo intenta sembrar miedo y hacernos pensar que Dios ha perdido el control de nuestras vidas. Pero Hechos 4 nos recuerda que el Señor sigue sentado en su trono. Nada ocurre fuera de su conocimiento y nada puede frustrar sus propósitos eternos.

La iglesia primitiva entendió que incluso la oposición contra Jesús había sucedido bajo el plan soberano de Dios. Más adelante en el pasaje reconocen que Herodes, Pilato y las autoridades actuaron solamente dentro de lo que el Señor había permitido, Hechos 4:27-28.

Esto no significa que Dios apruebe la maldad humana, sino que Él es tan poderoso que aún puede usar las circunstancias difíciles para cumplir sus propósitos eternos.

Cuando una iglesia pierde de vista la soberanía de Dios, comienza a vivir dominada por el temor. Pero cuando recuerda quién gobierna, encuentra fortaleza para seguir avanzando.

Por eso la iglesia no debe caminar guiada por el pánico, sino por la fe. Nuestro futuro no depende de gobiernos humanos, sistemas económicos ni circunstancias cambiantes; depende del Señor que sostiene todas las cosas con el poder de su palabra.

La iglesia puede permanecer firme cuando recuerda quién esta al mando. Mientras el mundo vive lleno de temor, los creyentes podemos caminar con paz porque sabemos que Dios continúa obrando. Esto no significa ausencia de dificultades, sino la certeza de que el Señor estará presente en medio de ellas.

Dios sigue siendo el Soberano Señor.
Nada escapa de sus manos.
Nada toma por sorpresa al Señor.
Nada puede detener sus planes.

La iglesia que avanza no vive paralizada por el miedo, porque sabe que Dios continúa reinando. Y cuando el pueblo de Dios confía en su soberanía, encuentra fuerzas para seguir adelante aun en medio de la oposición o de las mayores dificultades.



21/05/2026

Devocional con el pastor Timoteo Hernández Jarquín

El domingo pasado, expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento a cada uno de nuestros maestros por la hermosa lab...
20/05/2026

El domingo pasado, expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento a cada uno de nuestros maestros por la hermosa labor que realizan en la obra del Señor.

Gracias por su dedicación, paciencia y amor al enseñar la Palabra de Dios y guiar a las nuevas generaciones en el camino de Cristo Jesús. Su servicio es de gran bendición para nuestra iglesia y deja huellas eternas en muchas vidas.

Oramos para que Dios continúe fortaleciendo sus vidas, familias y ministerio, y que nunca falte Su gracia y sabiduría en cada enseñanza. por coordinar y dirigir a este maravilloso equipo.




ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA. DÍA 24. UNA IGLESIA QUE AVANZA ORA ANTES DE RENDIRSE  Cuando lo oyeron, alza...
20/05/2026

ÉNFASIS: EXPANSIÓN: UNA IGLESIA QUE AVANZA.

DÍA 24. UNA IGLESIA QUE AVANZA ORA ANTES DE RENDIRSE



Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos. Hechos 4:24.


La reacción natural ante la presión y desafíos suele ser el desánimo, el temor o incluso la rendición. Muchas veces al enfrentar circunstancias difíciles, optamos por retroceder, guardar silencio o abandonar aquello que Dios nos llamó a hacer. Pero la iglesia primitiva respondió de una manera completamente espiritual: oro.



Después de escuchar las amenazas del Sanedrín, la iglesia no cayó en desesperación. Hechos 4:24 dice que “elevaron juntos la voz en oración a Dios”. Antes de rendirse, buscaron al Señor. Antes de dejarse dominar por el miedo, se postraron delante del Dios soberano.

Esta es una característica fundamental de una iglesia que avanza: convierte los desafíos en oportunidades para depender más de Dios.



La oración de la iglesia no comenzó hablando del problema, sino exaltando al Señor: “Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra…”. Ellos entendían que la magnitud de Dios era mucho mayor que el tamaño de sus enemigos.



Cuando la iglesia pierde de vista quién es Dios, cualquier desafío parece imposible. Pero cuando levantamos nuestros ojos hacia el Señor, comprendemos que nada está por encima de su poder.



En muchas ocasiones queremos soluciones rápidas, pero Dios primero desea formar en nosotros una dependencia profunda de Él. La oración no era un recurso secundario para la iglesia primitiva; era su primera respuesta.



Hoy sucede algo parecido. Muchas veces intentamos resolver nuestras luchas únicamente con esfuerzo humano, estrategias o preocupaciones constantes. Sin embargo, el pueblo de Dios fue llamado a enfrentar las batallas espirituales de rodillas.



Muchos creyentes viven luchas personales silenciosas: ansiedad, cansancio emocional, conflictos familiares o temor por el futuro. Frente a todo esto, Dios sigue llamando a su iglesia a orar antes de rendirse.



Martyn Lloyd-Jones escribió: “La oración es el reconocimiento supremo de nuestra dependencia de Dios”. Precisamente eso hizo la iglesia en Hechos 4: reconoció que necesitaba desesperadamente al Señor.



Además, la iglesia oró unida. No fue solamente la oración de Pedro o Juan; toda la congregación levantó su voz. La unidad espiritual fortaleció a la comunidad cristiana.

Las iglesias que avanzan son aquellas donde los creyentes oran juntos, buscan juntos la dirección de Dios y creen juntos que el Señor puede hacer cosas extraordinarias.



La iglesia que avanza no es la que nunca enfrenta dificultades, sino la que aprende a buscar al Señor en medio de ellas.



Porque cuando la iglesia ora, Dios fortalece.
Cuando la iglesia confía, el Espíritu Santo sostiene.
Y cuando la iglesia depende de Dios… nunca tendrá que rendirse.







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