05/08/2026
Importante mensaje de parte de nuestro arzobispo para la Iglesia de Oaxaca.
Importante tomar nota para evitar caer en fraudes en nombre de la fe.
Paz y bien.
PLENARIO SACERDOTAL
HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
3 DE AGOSTO DEL 2026
Permítanme comentarles algo a propósito de la lectura del profeta. Fíjense que, en nuestro Oaxaca, en esta ciudad, hay una persona que se dice ser Obispo católico y realiza los sacramentos, que son inválidos, porque no es un Obispo católico, nunca lo nombró el Papa Obispo, llegó a nuestras tierras de Oaxaca y comenzó a trabajar como Obispo y es un gran problema en nuestras comunidades. Cientos, miles de personas, han recibido dizque sacramentos, bautismo, comunión, confirmación, matrimonio y, cuando van con nosotros y nos presentan los documentos que este señor les entrega, les decimos, tiene que recibir de nuevo el sacramento, porque ese señor no es Obispo y los sacramentos que está administrando no son válidos para nuestra Iglesia católica. Si usted va a seguir siendo católico, tendrá que venir a recibir el sacramento debidamente, válidamente y, cada día, cada día aparecen estos documentos y se les dice, no son válidos y se enojan, se molestan, pues no son válidos, no es un Obispo católico, grábenselo muy bien, no es Obispo católico.
A propósito de esos dos profetas que decían ser profetas. Jeremías era profeta, el otro no era verdadero profeta. Pues así está sucediendo en nuestro Oaxaca, él se presenta como Obispo católico. También da tristeza, da tristeza que en los hogares se celebren Eucaristías y no conocemos quiénes son los que celebran Eucaristías en las casas, no sabemos quiénes son. Nosotros mismos, los sacerdotes, nos preguntamos: “¿conocen a este señor que está celebrando, que celebró en tal parte, lo conocen?”, y nadie lo conoce. ¿Quién lo trajo? ¿quién da fe de que ese es un sacerdote? Si deveras fueran sacerdotes, como debe de ser, todos nosotros sabemos que, en cada comunidad, hay un responsable, hay un párroco al que se le debe dar aviso, al que se le debe de pedir permiso para celebrar, no en las casas, porque eso no está permitido, para eso tenemos nuestros templos, para celebrar en nuestros templos, no en las casas.
Nadie, nadie pide permiso, nadie avisa. ¿Será sacerdote?. Otra cosa más triste es que llevemos a un sacerdote ya mayor, que sí es de nuestro Presbiterio, el famoso padre Casitas. Lo llevan a las casas a celebrar la Eucaristía. Abusan, abusan, lo llevan con engaño. Tengamos cuidado.
Aparecen también personas celebrando y dudamos de que sean sacerdotes, pero todo esto lo hacen en las casas. Tengan mucho cuidado, tengan mucho cuidado.
Aquí está esta parroquia, aquí hay un párroco. Entre en diálogo con él y, con él, celebre los sacramentos, aquí, haciendo todo lo que le dice su párroco y no andemos buscando aquí y allá a ver dónde no nos piden pláticas, donde no nos piden preparación, donde no esto y no aquello.
Vivamos en la comunidad y, si vamos a ir a otra comunidad, llevemos un documento de nuestro párroco, para que él hable por nosotros. No nos está dando un permiso para ir a otra comunidad, le está pidiendo al párroco de la otra comunidad, son mis feligreses y te pido que me los atiendas, por favor, porque han expresado su deseo de celebrar ahí, en la parroquia donde tú estás, tal sacramento y llevan toda la preparación.
Su párroco es el que los tiene que presentar, su párroco es el que tiene que pedirle a otro párroco para que usted sea atendido, por las razones que usted tiene, pero cuidemos, cuidemos para que no hagamos cosas que no se deben, que no se deben.
Hoy, hago esta denuncia, no es muy grata, pero la tengo que hacer, a propósito de la Palabra de Dios. Espero caiga en tierra buena y ustedes, hermanos, familias, ustedes ayúdenos, adviértanles a sus familiares, a sus vecinos, a sus amigos, que seamos cuidadosos cuando vamos a celebrar algo, cuando vamos a recibir algún sacramento, que se válido.
Hay otras comunidades religiosas de los ortodoxos, que dicen también ser católicos y no lo son, no lo son y que me han dicho: “oiga, pues cómo que no son católicos, cuando se trata de pedir por el Obispo, dan su nombre, nuestro Obispo Pedro”. Fíjense que yo no soy Obispo de los ortodoxos, no. Soy Obispo de estos hermanitos, de los que están ahí en esas banquitas, pero no de los ortodoxos y me han dicho, celebran y cuando se pide por el Obispo dicen, por nuestro Obispo Pedro. Ah, y entonces dicen: “está bueno, están pidiendo por usted”. No, no son católicos y también a esos los llevan a las casas, andan en las casas, porque ustedes, a veces, “ay, qué bonito, que la misita se celebre en mi casa”. Vamos celebrando una misota en el templo, no una misita en la casa.
Para eso están nuestros templos, para eso fue consagrado este altar, para eso fue consagrado este templo, para que aquí se reúnan los hombres y mujeres de fe a encontrarse con Dios y a celebrar los sagrados misterios. Tenemos unos hermosos templos muchos templos en nuestra ciudad. A veces en nuestros pueblos, pequeñitos, hay dos o tres templos, dos o tres capillas, ahí es donde tenemos que celebrar, no en otra parte, no en los hogares. Aquí es donde la familia se tiene que reunir y, ya para terminar, pues yo quisiera decirles que confiemos siempre en Nuestro Señor.
El Apóstol Pedro comenzó a caminar en el agua, pero sintió miedo, dice el Evangelio, le entró miedo por el viento, por las olas, por todo y tuvo que invocar a Nuestro Señor: “Señor, sálvame”. Se estaba hundiendo.
Ponga siempre su mirada en Nuestro Señor, en las grandes dificultades, en todas las experiencias que a veces son desgastantes, ponga su mirada en Nuestro Señor, no busque otras cosas, busque la mirada ahí puesta, en Nuestro Señor, y pídale Su auxilio y el Señor extenderá su mano y lo levantará y lo sacará adelante, lo sacará adelante. Su fe le tiene que llevar a mirar a Nuestro Señor, a confiar en Él, a invocarlo en todo momento y, Él, le ayudará. Que su fe sea grande, muy grande, para que siempre pueda encontrar esa fuerza en Nuestro Señor y pueda seguir su camino.
Hay muchas pruebas, hay muchos momentos difíciles, pero siempre está Nuestro Señor con nosotros. Que nos tienda su mano, para que no nos hundamos, no nos desesperemos, no nos desilusionemos de la vida.
Confianza en Dios, seguridad en Dios, no en otra cosa.
Que Dios nos bendiga y siempre que vengo aquí, suelo decirles, gracias, porque recuerdan a sus seres queridos, no se olvidan de ellos. Gracias por ello, por orar por sus difuntos, por encomendarlos a Dios. Esto les trae mucha paz, mucho gozo interior, síganlo haciendo, no se cansen por pedir por los que ya se fueron. La Iglesia pide todos los días, hay momentitos de la Celebración en donde, expresamente, se pide por los difuntos. Siempre, siempre.
Pues que usted también siga haciendo lo mismo, orar por los que viven y orar por los que ya se fueron y gracias por sus oraciones, por mantenernos en este caminar de ministros de Dios. Queremos ser lo mejor, pero también tenemos defectos, necesitamos de su oración y también necesitamos de su perdón. Ayúdenos a ser lo mejor en la vida. Siempre tratamos de ser buenos sacerdotes, nunca tenemos la intención de ser malos, no, sí reconocemos que, a veces, fallamos, con su perdón seguiremos luchando para salir adelante.
Bendiciones para todos y sigamos confiando en el Señor y buscándolo siempre en Su Palabra y en la Eucaristía.
Que así sea.