31/07/2026
Romanos 8:29 NVI
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Debemos tener un buen carácter cristiano no por aparentar, sino por lo que la gracia de Dios está formando en nosotros, porque el carácter es lo que somos cuando nadie nos ve y es nuestro verdadero testimonio.
Jesús nos prepara para sacar lo mejor de nosotros. Esa prensa espiritual por la que pasamos no forma nuestro carácter por sí misma, solo revela lo que hay dentro. No son las pruebas las que forman el carácter, es Cristo quien al tener comunión con Él nos impregna con su carácter. Es ese carácter de Cristo en nosotros el que nos lleva a ser la misma persona en todos lados, con un carácter bueno y agradable, que cumple su palabra y es coherente en sus intenciones.
Para eso necesitamos humildad y un espíritu humilde y enseñable. Dios prueba nuestro carácter para ver de qué estamos hechos, pero es en la comunión con Cristo donde somos formados más a su semejanza. No debemos tener un carácter orgulloso que se cree por encima de los demás, sino mantener siempre un espíritu que se deja moldear y que vive en obediencia. Un cristiano maduro reconoce sus fallas.
Nuestro carácter se demuestra en cómo tratamos a nuestro prójimo, con paciencia, amabilidad y dominio propio, siendo luz para que los demás glorifiquen a Dios y no a nosotros, porque Cristo debe ser el protagonista.