02/02/2026
El soldado romano le retiraba la esponja con el vinagre que no quiso beber. Jesús sentía que eran los últimos instantes en la cruz antes de morir, y con un gran esfuerzo recordaba las últimas profecías que había cumplido con su vida, así como la totalidad de la Ley. Si; su obediencia había sido total y perfecta. Y así como cuando fue bautizado los cielos se abrieron sobre su vida, ahora tenía la seguridad absoluta que su sacrificio y resurreción abrirían los cielos para los que creyeran en Él y en su obra redentora. Él tomaba nuestro lugar para que nosotros pudieramos tomar el suyo, para ser perdonados totalmente y para siempre, para ser renacidos con una naturaleza santa, para ser considerados perfectos ante Dios, y para hacer aún mayores obras que Él, por ser investidos con su autoridad y poder.
Un gran gozo llenó su alma. La hora había llegado, por lo que respiró profundo y con firmeza hizo la declaración respectiva ante Dios, ante Su creación y ante la eternidad: “TODO HA SIDO CONSUMADO”.