20/07/2026
Nicodemo buscó a Jesús de noche. Reconocía que Él venía de Dios por las señales y los milagros que hacía, pero Jesús fue directo al verdadero problema de su corazón.
Sin que Nicodemo hiciera una pregunta, Jesús le dijo:
📖 «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» (Juan 3:3)
Nicodemo era un maestro de Israel, conocía las Escrituras y era respetado por muchos. Sin embargo, Jesús le mostró que el conocimiento religioso no era suficiente. Por eso también le dijo:
📖 «¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?» (Juan 3:10)
Nicodemo pensó en un nacimiento físico, pero Jesús hablaba de una transformación espiritual. Como Él mismo enseñó:
📖 «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.» (Juan 3:6)
Nacer de nuevo no significa empezar una nueva vida por nuestras propias fuerzas, sino arrepentirnos con fe, creer en Jesucristo y permitir que Dios transforme nuestro corazón por medio de Su Espíritu.
Esta palabra nos recuerda que no basta con conocer de Dios; es necesario conocer a Dios y rendir nuestra vida a Él. Ese es el llamado del Evangelio: arrepentirse, creer y nacer de nuevo.