03/04/2026
¡Hermanos y hermanas de Nolo!
Este año, al conmemorar la Pasión de Nuestro Señor, nos encontramos ante una prueba particular. El pronóstico anuncia nubes, lluvia y posibilidad de tormentas. Muchos, dejándose llevar por la comodidad o el temor al clima, dirán: "Mejor me quedo en casa".
Pero nosotros, el pueblo fiel de Nolo, ¡estamos hechos de buena madera! Que estas aguas no apaguen el fuego de nuestra devoción, sino que purifiquen nuestra intención de acompañar al Salvador.
¡Que la lluvia no detenga nuestra fe!
Recordemos lo que nos dice la Escritura sobre aquel día doloroso: "Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena..." (Mateo 27, 45). Si el mismo sol ocultó su luz ante el sufrimiento del Hijo de Dios, ¿nosotros nos acobardaremos por un cielo gris? Si Cristo caminó hacia el Calvario, con el cuerpo llagado, bajo el peso aplastante de la Cruz y el desprecio del mundo, sufriendo la verdadera tempestad del pecado humano, ¿nos detendremos nosotros por un poco de agua que cae del cielo?
Tomemos este clima no como un obstáculo, sino como la oportunidad perfecta para demostrarle al Redentor que nuestro amor no es "de buen tiempo", sino una devoción inquebrantable que no teme a la dificultad.
Sabiduría y Prudencia: Dios nos ha dado el don de la inteligencia.
Hagamos uso de ella. No se trata de ser temerarios, sino valientes y prevenidos. Saquen los paraguas, preparen los impermeables y aseguren el bienestar de los niños y ancianos. Cuidarnos a nosotros y a nuestra familia es también un acto de amor cristiano.
¡Que la lluvia nos encuentre protegidos, pero nunca ausentes de la presencia de Dios!
No lo dejemos solo en su hora final:
En el Huerto, los discípulos se durmieron. En el camino al Gólgota, muchos se burlaron. Al pie de la Cruz, solo unos pocos se quedaron. ¡Que en Nolo no se repita el abandono! No dejemos solo a Jesús en el momento exacto en que entrega su vida por nosotros.
Él nos espera para que seamos testigos de su Juicio, para acompañarlo en el doloroso Vía Crucis, para adorar la Santa Cruz donde pendió nuestra Salvación, y para custodiar con respeto la soledad de su Sepulcro. Él lo dio todo por nosotros; nosotros podemos dar un poco de comodidad a cambio.
Ante la duda de si asistir o no, hagamos eco de las palabras de San Pablo: "¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?" (Romanos 8, 35). ¡Ni la lluvia, ni el trueno, ni la tormenta podrán separarnos de Él este Viernes Santo!
¡Pueblo de Nolo, que el trueno sea el eco de nuestro canto de arrepentimiento y la lluvia el agua que bendice nuestra entrega!
¡Si el cielo llora hoy, que sea al ver a un pueblo que no abandona a su Dios en la Cruz!
¡Nos vemos en los Oficios!