30/05/2026
La lámpara que no se apagó
En una pequeña casa, una mujer encendía cada noche una lámpara de aceite. Un día el aceite comenzó a escasear y ella pensó en apagarla para ahorrar lo poco que quedaba. Sin embargo, recordó que Dios siempre provee para quienes confían en Él.
Decidió mantener la lámpara encendida y oró con fe. A la mañana siguiente, un vecino llegó con un regalo inesperado: suficiente aceite para varios días.
Así como aquella lámpara, nuestra fe puede parecer débil cuando enfrentamos problemas, preocupaciones o incertidumbre. Pero cuando confiamos en Dios y permanecemos firmes, Él abre caminos donde parece no haberlos.
Reflexión:
No permitas que las dificultades apaguen tu fe. Dios sigue obrando en silencio y, en el momento oportuno, mostrará su provisión y su amor.
"Porque por fe andamos, no por vista."
2 Corintios 5:7.