10/04/2022
Dios les bendiga.
Síganos en nuestra nueva página
https://www.facebook.com/iglesiarosadesaron.iciar
El propósito de Jesús al desplazarse hacia Jerusalén era hacer pública su declaración de ser su Mesías y el Rey de Israel, en cumplimiento a la profecía del Antiguo Testamento. Mateo dice que el rey que viene sobre un a**o fue un cumplimiento exacto de Zacarías 9:9, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un a**o, sobre un pollino hijo de asna". Jesús iba en un a**o hacia su ciudad capital, como un rey victorioso y es aclamado por el pueblo como era la costumbre. Las calles de Jerusalén, la ciudad real, están abiertas a Él, y como un rey que sube a su palacio, no un palacio temporal sino el palacio espiritual que es el templo, porque su reino es un reino espiritual, Él recibe la alabanza y la adoración de la gente, porque sólo Él se lo merece. El colocar los mantos fue un acto de homenaje a la realeza (2 Reyes 9:13). Jesús estaba declarando abiertamente a la gente que Él era su Rey y el Mesías que habían estado esperando.
La entrada triunfal es la historia del rey que vino como un siervo humilde en un a**o, Jesucristo no viene a conquistar a la fuerza como los reyes de la tierra, sino a conquistar con amor, gracia, misericordia, y su propio sacrificio en favor de su pueblo. Su reino no es de ejércitos y de esplendor, sino de humildad y servicio. Él no conquista las naciones, sino los corazones y las mentes. Su mensaje es de paz con Dios, no de una paz temporal. Si Jesús ha hecho una entrada triunfal en nuestros corazones, Él reina ahí en paz y amor.
Paz de Dios.