05/12/2025
Hay una frase que muchos repiten, pero pocos entienden:
“El pastor debe ir por la oveja perdida.”
Pero nadie habla de algo clave: la oveja perdida también tiene que querer ser encontrada. 🐑
Porque si el pastor se acerca. Dios lo mueve. Le inquieta el corazón para escribirte, tocarte el hombro o preguntarte: “¿Cómo estás?”
Y tu respuesta puede ser una puerta… o un muro.
El pastor sabe cuando no estás bien.
Te ve estancado.
Te ve repitiendo ciclos.
Te ve apagado por dentro.
Dios se lo muestra. Dios lo envía.
Pero cuando respondés “estoy bien”, sabiendo que no lo estás…
cerraste el acceso, cerraste el espíritu, cerraste la oportunidad.
Muchos dicen:
“El pastor no va por la oveja perdida.”
Pero ¿cómo quieres que llegue, si cuando toca, cierras la puerta?
¿Cómo quieres que te levanten, si tu insistes en ocultarte detrás de un “estoy bien”? 😓
La Biblia dice: 📓
“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…” (Apocalipsis 3:20 NVI) 🙏🏻
Ni Jesús entra sin permiso. Mucho menos un pastor puede forzarte.😕
Dios no invade. Dios invita. Dios no empuja. Dios llama.❤️
Un líder hace lo mismo. Cuando te pregunta “¿cómo estás?”, en lo espiritual te está diciendo:
“Estoy tocando… abreme.”
Porque la verdadera oveja perdida no siempre es la que se fue lejos…
es la que, aun estando cerca, jamás se deja pastorear.
La que sonríe, pero se está quebrando.
La que dice “todo bien”, pero pide ayuda en silencio.
La que exige que la busquen, pero nunca se deja encontrar.
La paternidad espiritual funciona así:
🍃 El pastor busca.
🕊️ Dios muestra.
🔥 Pero vos decidís.
Cuando alguien se atreve a decir: “la verdad… no estoy bien”, ahí comienza la transformación.
Ahí el cielo desciende.
Ahí Dios obra.
Ahí la oveja vuelve.
Dejá de bloquear el rescate que dicess que necesitás.
Cuando te pregunten cómo estás, respondé con verdad.
Porque en la honestidad, Dios activa lo que estaba detenido.