11/01/2026
2 SAMUEL 3
La verdadera fuerza y el peligro del poder
"Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando" (2 Samuel 3:1). La verdadera fuerza no viene del poder o la posición, sino de la presencia de Dios. Mientras que Abner se debilitaba, David se fortalecía porque Jehová de los ejércitos estaba con él (1 Crónicas 11:9). La verdadera fuerza viene de la presencia de Dios y la obediencia a su voluntad.
La historia de Abner, capitán del ejército del rey Saúl, nos muestra cómo el poder y la ambición pueden llevar a la ruina. A pesar de saber que Dios había ungido a David para ser rey, Abner estableció una monarquía rival, provocando una guerra civil entre las tribus de Israel. Cuando Is-boset ya no le servía, Abner lo desechó, mostrando que su lealtad era solo hacia sí mismo. Esto es un ejemplo de cómo las personas pueden ser "amigos" mientras les conviene, pero cuando ya no son útiles, son desechados.
La traición y la utilidad
Abner, que había puesto a Is-boset como rey, ahora busca hacer un pacto con David, ofreciéndole su apoyo para unir a Israel bajo su liderazgo. Sin embargo, esto no es un acto de lealtad, sino de conveniencia. Abner está dispuesto a cambiar de bando cuando ya no le conviene estar con Is-boset.
"Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel" (2 Samuel 3:12).
Esta historia nos enseña que, en este mundo, las personas a menudo valoran a los demás por su utilidad. Mientras seamos útiles, somos importantes, pero cuando dejamos de serlo, podemos ser desechados. Sin embargo, debemos recordar que nuestra verdadera identidad y valor vienen de Dios, no de lo que hacemos o de lo que los demás piensen de nosotros.
Joab, capitán del ejército de David, asesinó a Abner por venganza, ya que Abner había matado a su hermano Asael en una batalla anterior. Abner había intentado evitar la muerte de Asael, pero este no se apartó, y Abner lo hirió mortalmente. La muerte de Abner fue un acto de venganza de Joab, que buscaba cobrar la vida de su hermano: “Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió”. (2 Samuel 3:27).
La traición de Abner hacia Is-boset es un ejemplo de cómo el poder puede corromper. Sin embargo, la respuesta de David ante la muerte de Abner nos muestra un camino diferente. En lugar de buscar venganza, David lamentó la muerte de Abner y reconoció su valor, diciendo: "¿Había de morir Abner como muere un villano?" (2 Samuel 3:34).
La venganza de Joab, el capitán del ejército de David, nos recuerda que la violencia solo engendra más violencia. En lugar de buscar justicia, Joab se dejó llevar por su odio y asesinó a Abner.
David, por otro lado, dejó la justicia en manos de Dios, diciendo: "Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad" (2 Samuel 3:39). Como dice Elena White: "El reconocimiento magnánimo por parte de David del valor de quien había sido su enemigo acérrimo, le ganó la confianza y la admiración de todo Israel" (Patriarcas y Profetas, pág. 753).
Aplicación personal
No buscar la venganza cuando alguien nos ha hecho mal, sino dejar que Dios juzgue y pague a cada uno según sus obras.
No valorar a las personas por su utilidad: Recordar que nuestra identidad y valor vienen de Dios, no de lo que hacemos o de lo que los demás piensen de nosotros.
Ser leales y justos: No ser como Abner, que cambió de bando cuando le convenía, sino ser leales y justos en todas nuestras acciones.
Confiar en la justicia de Dios: Creer que Dios es justo y que hará justicia en su tiempo, aunque no lo veamos de inmediato.
Perdonar y no guardar rencor: No guardar rencor ni buscar la venganza, sino perdonar y dejar que Dios nos guíe en la forma en que tratamos a los demás.
Dio te bendiga.
Ptr. Martin Olvera García.