04/11/2023
A veces la constante queja, nos hace quejarnos hasta de lo bueno. Inconformidad contra todo, que, si hay calor, me sofoco; que, si hay frío, me congelo; o que, si no hay, pues porque no hay, …motivos para quejarnos, sobran y si no hay, los inventamos.
A la queja, que se refiere san Martín de Porres, es al reniego estéril, que no resuelve nada, solo estropea nuestro estado de ánimo, nuestras relaciones, nuestro buen vivir.
Pese a la condición de discriminación racial que vivió San Martín de Porres en su época, no se opacó su dignidad de ser humano, en vez de eso, sus virtudes cristianas afloraron. Existen causas justas por las que se debe denunciar y demostrar nuestra entera inconformidad y para ello existen formas adecuadas y momentos para hacerlo.
Martín de Porres disfrutaba y buscaba hacer las tareas de limpieza y servicios que nadie quería hacer. Pero viendo a Jesús junto a nosotros, en la tarea difícil o desagradable, todo cambia, porque con Jesús todo cambia. Eso es abrazar la cruz.