Meditación del día - Regnum Christi

Meditación del día - Regnum Christi Compartimos la Meditación del día, a fin de llevar el evangelio a quienes lo necesiten....

12/11/2016

Sábado 12 de noviembre - El gran tesoro de la oración.

San Josafat, obispo y mártir

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Estoy aquí, Señor. Pongo mi vida a tus pies. Sé que no soy digno de estar aquí, delante de Ti; sin embargo, creo que Tú me amas y quieres que esté contigo. Confío en tu misericordia y en la alegría que te da verme. Te amo, y aunque mi vida sea un desastre, quiero que sea un nido de amor donde Tú puedas reposar y amar, a través de mí, a los que me rodean. Gracias por todo, Jesús, y ayúdame a escucharte.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

"En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: 'Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando' ".

Dicho esto, Jesús comentó: 'Si así pensaba el juez injusto', ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Jesús, Tú hoy me quieres enseñar la necesidad de orar. Divino Maestro, Tú sabes que sin Ti, sin la oración, soy tan sólo un mu**to con nombre de vivo, un zombie espiritual. Ayúdame. Dame la gracia de que no pueda pasar mucho tiempo sin pensar en Ti, así, como no puedo pasar mucho tiempo sin respirar. No dejes que para mí la oración sea solamente una cosa accesoria de la que más o menos puedo prescindir, sino que realmente sea parte de mi vida.
Tú bien sabes que no puedo pasar todo el día en la capilla. Me has dado un trabajo, una familia, una misión y no quieres que los descuide. Si bien no puedo dedicar todo mi día a rezar Padrenuestros, si puedo hacer de mi vida una oración, manteniéndome unido a Ti en lo más profundo de mi alma, preguntándome en cada momento qué es lo que Tú quieres que yo haga, es decir, buscando siempre amarte más en lo concreto de mi día.
Ayúdame, oh Jesús mío, a ser tu apóstol, a no tener miedo, ni mucho menos vergüenza de pedirte siempre que se instaure tu Reino en el mundo. Dame la fuerza de poder compartir con los demás este gran tesoro de la oración y ayudarte a que todos descubran su poder y eficacia, convencidos de que Tú siempre nos escuchas.

«Ninguna comunidad cristiana puede ir adelante sin el apoyo de la oración perseverante, la oración que es el encuentro con Dios, con Dios que nunca falla, con Dios fiel a su palabra, con Dios que no abandona a sus hijos. Jesús se preguntaba: “Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?”. En la oración, el creyente expresa su fe, su confianza, y Dios expresa su cercanía, también mediante el don de los Ángeles, sus mensajeros.»
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy invitaré a alguien a rezar un Padrenuestro conmigo.

11/11/2016

Viernes 11 de noviembre - No vivir la vida a la carrera.

San Martín de Tours

H. Balam Loza LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, quiero escuchar tu voz. Cuántas veces mi corazón está preocupado por muchas cosas. Cuántas veces voy corriendo de un lado a otro. Y en el fondo te busco a Ti. Cuando me quedo delante en silencio, delante de Ti, en la Eucaristía, experimento esa paz profunda que me permite maravillarme de tu amor silencio. Por eso vengo a tus pies, me meto en el fondo de tu corazón y permanezco en silencio.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: "Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada".
Entonces, los discípulos le dijeron: "¿Dónde sucederá eso, Señor?" Y él les respondió: "Donde hay un cadáver, se juntan los buitres".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

¿Cuándo llegará el día de mi muerte? Sin duda que algunas veces escuchamos mensajes apocalípticos anunciados en las carteleras del cine. O podríamos leer innumerables libros que describen el fin del mundo. Pero si vamos un poco más a fondo nos podemos dar cuenta de que algunas veces pensamos en cómo nos gustaría morir. Lo hablamos con los amigos y al mismo tiempo escuchamos sus propias expectativas.
Unos dicen a mí me gustaría vivir muchos años, otros, por el contrario, prefieren aprovechar al máximo los primeros años de la juventud y después pasar a mejor vida. También escucharemos que algunos prefieren una muerte rápida y otros una agonía lenta pero sin dolor. Pero cuántas veces escuchamos también de aquel chico que murió repentinamente, aquel familiar que en un momento le dio un infarto y, cada uno, puede darse cuenta que la muerte llega de un momento a otro sin llamar a la puerta.
Una vez le preguntaron a santo Domingo Savio, que haría si supiese que ese mismo día muriese. Él, con su sencillez infantil, dijo que seguiría jugando. Y he ahí el secreto. Este pequeño santo vivía preparado para el encuentro con Dios. Tenía la puerta abierta y no tenía un calendario. Vivía los acontecimientos más ordinarios con amor. A veces se puede vivir la vida a la carrera sin disfrutar cada momento. Podemos pasar por un parque sin disfrutar de la flor que ha nacido. Podemos visitar muchos países sin pararnos a contemplar una pintura. Podemos ser cristianos sin ser amigos de Jesús.

«¡Cuánta gente buena hemos conocido y conocemos!, y decimos: «esta persona es un santo». Lo decimos, nos viene espontáneamente. Estos son los santos de la puerta de al lado, los que no están canonizados pero viven con nosotros. Imitar sus gestos de amor y de misericordia es un poco como perpetuar su presencia en este mundo. Y, en efecto, esos gestos evangélicos son los únicos que resisten a la destrucción de la muerte: un acto de ternura, una ayuda generosa, un tiempo dedicado a escuchar, una visita, una palabra buena, una sonrisa… Ante nuestros ojos estos gestos pueden parecer insignificantes, pero a los ojos de Dios son eternos, porque el amor y la compasión son más fuertes que la muerte.»
(Ángelus, de S.S. Francisco, 1 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy Jesús, viviré el día haciendo cada cosa lo mejor posible. Si estoy trabajando pondré todo el esfuerzo en hacerlo bien, si hablo con alguien le prestaré atención,… Viviré cada cosa con sencillez y con pasión.

11/11/2016

Jueves 10 de noviembre - ¿Cuándo llegará el Reino de Dios?

San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, estoy aquí. Sí, estoy aquí con todo mi ser. ¿Cómo me encuentro? Creo que eso lo sabes mejor Tú, que yo mismo. Mi cabeza, llena de preocupaciones, me roba la paz. Por ello, abandono todo en Ti; en este momento de oración déjame ponerme en la paz de tu presencia.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: "¿Cuándo llegará el Reino de Dios?". Jesús les respondió: "El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: 'está aquí' o 'está allá', porque el Reino de Dios ya está entre ustedes".

Les dijo entonces a sus discípulos:" Llegará un tiempo en el que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: 'está aquí' o 'está allá', pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Ésta es una de las preguntas que todo miembro del Movimiento nos hacemos, o al menos deberíamos hacernos. La invocación ¡Venga tu reino!, tan característica del movimiento Regnum Christi, muestra esta urgencia por la instauración del Reino de Dios en la tierra.

Pero ¿acaso no dice Jesús que el Reino de Dios ya está entre nosotros? Sí, lo está, pero no en toda su plenitud. Cristo a través de su pasión, muerte y resurrección instauró su reino en la tierra quedándose con nosotros en la Santa Eucaristía.
Pero debido al don de nuestra libertad, existe un terreno en el cual Él no puede reinar, en el que su reino no puede entrar si no le abrimos paso. Ese terreno es nuestro corazón. Dios nos ama tanto que no es capaz de forzarnos a amarle. Es un acto que dejó a la libertad del hombre: Amar u odiar a Dios.

Jesús, cuándo comprenderé, que te mueres de amor por reinar en mi corazón. La verdad es que yo también quiero que reines en él, pues entre más busco llenarlo con cosas que no son Tú, más vacío e infelicidad experimento. Ven a reinar, sí ven a reinar en mi corazón. Que la gracia de tu amor purifique cada rincón de mi vida. Si bien, lo quiero de verdad, no tengo la fuerza para renunciar a todo aquello que me tiene atado y me impide darte mi corazón.

Sólo con tu amor podré sanarme, sólo con tu amor podré vivir. Lléname, Señor, te entrego mi corazón para que lo cambies, sólo Tú puedes hacerlo. Cerraré los ojos del alma y repetiré con calma en mi interior, Jesús yo confío en Ti.

«Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios. No parte de la cabeza, parte del corazón. Y por eso Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su confortante mensaje de misericordia y salvación, navegando en alta mar, sin miedos.»
(Homilía de S.S. Francisco, 14 de agosto de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré un balance general de mi vida, tratando de descubrir aquellas cosas o personas que me impiden permanecer en amistad con Dios y que no me permiten ser feliz.

11/11/2016

Martes 8 de noviembre - Sólo aquello hicimos.

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Te doy gracias por el don de ser cristiano. Mi nombre es según mi modelo: Cristo. Mi virtud la caridad. Y la fuente de mis fuerzas no soy yo, sino tu gracia, en quien tengo puesta mi esperanza. En tus manos mi oración.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’?”. ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’”.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Soy tan sólo un siervo, tan sólo una sierva. Ciertamente la parábola se ha referido a mí. Es bueno que a veces me pongas en mi lugar, he de admitirlo, Señor. Pues es verdad: yo soy consciente de todas esas ocasiones en que me crezco, en que me reconozco cuanto hago, en que siento que merezco aplausos por una obra buena. Sí, si alguna vez hago algo bueno, suelo pensar que ha sido sólo obra mía, venida de mi propia iniciativa, salida de mis propias fuerzas solamente.

Por ejemplo, si concedo una sonrisa a una persona y veo un fruto bueno, si veo una exteriorización de simpatía en el otro a razón de mi gesto, tiendo a convencerme de que he hecho algo bueno por mi mérito. Tal vez no espero que me aplaudan literalmente, pero disfruto en mi interior de alguna forma al saber que logré algo. Lo mismo que si doy limosna, y veo que el pobre se sonríe; lo mismo que si ayudo en la lectura del domingo y sé que serví en la santa misa. Experimento en mí una sensación natural de triunfo.

El problema, ciertamente, no reside en disfrutar la dicha de servir, en sentir satisfacción al completar una obra digna de alabanza, en experimentar agrado al realizar un acto de virtud, no. Pero siempre he de recordar que por mí mismo, por mí misma nada puedo. Eres Tú, Señor, quien me sostiene, quien me lleva… y quien me pide incluso más. Un «más» que en ocasiones significará acrecentar la cantidad de obras buenas, o un «más» que supondrá aumentar la calidad de mis obras, aquel amor con que realizo mis «servicios», mis responsabilidades, sea en mi familia, en mi apostolado, o en mi entorno. Y confío que Tú me sostendrás también, y que la dicha de vivir según tu corazón es siempre más grande -que la de un simple triunfo personal.

Así pues, «también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’».

«El Señor, mediante la Iglesia, te llama una vez más a servir; y te hará bien al corazón repetir en la oración la expresión que Jesús mismo sugirió a sus discípulos para mantenerse en la humildad: “Digan: ‘Somos simples servidores'”, y esto no como fórmula de buena educación sino como verdad después del trabajo “cuando hayan hecho todo lo que se les mande”.»
(Homilía de S.S. Francisco, 23 de enero de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy rezaré unos minutos en presencia de Cristo en una capilla, pidiendo el don de la verdadera humildad, para poder ser un buen servidor.

11/11/2016

Lunes 7 de noviembre - A creer se aprende creyendo.

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Gracias, Señor, porque de nuevo puedo estar a solas contigo en oración. Gracias por todos los beneficios que me has concedido. Quiero estar junto a Ti. Te necesito y sin Ti nada en mi vida tiene sentido. Por ello acudo para suplicarte tu compañía permanente a mi lado. Aumenta mi fe, mi confianza y mi amor. Enciende en mí un celo cada vez más ardiente por la salvación de las almas y una pasión irresistible por Ti y por tu Reino.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No es posible evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.

Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”.

Los apóstoles dijeron entonces al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Hoy me hablas de las ocasiones de pecado, del perdón y de la fe. En mi vida siempre habrá ocasiones de pecado. Pero siempre estará también tu gracia para superarlas. A veces me detengo más a considerar la ocasión y lo mucho que me atrae el realizar aquel acto que la ayuda y socorro que me brindas para no ceder al enemigo. En las ocasiones de pecado, como dice el dicho, es mejor que se diga: «aquí huyó, que aquí murió.» Dame la gracia, Señor, de luchar por mi vida de gracia y defenderla como el mayor tesoro que me has dado.
El perdón es algo que tal vez en el mundo de hoy se habla mucho, pero se entiende mal. Sobre todo aquello de perdonar siempre no es algo que se inculque en la actualidad. Sin embargo, al hablarme del perdón me estás llamando a una de las más profundas imitaciones que puedo tener de Ti. Tú que siempre nos perdonas, incluso más de siete veces al día, me invitas a perdonar también al que me ofende. Perdonar siempre, sin llevar cuentas.
«Auméntanos la fe» es la petición que los apóstoles te hacen hoy y que yo también te repito. Sin embargo, descubro en el Evangelio que no das una fórmula mágica, ni una orden para que ello se realice. Podría parecer que tu respuesta no satisface aquella petición de los apóstoles. Pero tu respuesta está implícita. Así como para aprender a nadar se aprende nadando y a leer leyendo, la fe crece, se aprende, en los actos que la ejercitan. A creer se aprende creyendo.
Por ello me quieres decir hoy que la fe no es un elemento reducido a la oración y a la religión. La fe puede estar presente también en los actos cotidianos de mi vida: en el trabajo, en la familia, en la dificultad, en el descanso. Señor, aumenta mi fe.

«“Auméntanos la fe”. Es una hermosa súplica, una oración que también nosotros podríamos dirigir a Dios cada día. Pero la respuesta divina es sorprendente, y también en este caso da la vuelta a la petición: “Si tuvierais fe...”. Es él quien nos pide a nosotros que tengamos fe. Porque la fe, que es un don de Dios y hay que pedirla siempre, también requiere que nosotros la cultivemos. No es una fuerza mágica que baja del cielo, no es una “dote” que se recibe de una vez para siempre, ni tampoco un superpoder que sirve para resolver los problemas de la vida. Porque una fe concebida para satisfacer nuestras necesidades sería una fe egoísta, totalmente centrada en nosotros mismos. No hay que confundir la fe con el estar bien o sentirse bien, con el ser consolados para que tengamos un poco de paz en el corazón. La fe es un hilo de oro que nos une al Señor, la alegría pura de estar con Él, de estar unidos a Él; es un don que vale la vida entera, pero que fructifica si nosotros ponemos nuestra parte.»
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de octubre de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pediré perdón si he ofendido a alguien o perdonaré en este día a aquella persona que me pueda ofender, recordando y creyendo que hay que perdonar siempre, sin llevar cuentas.

11/11/2016

Domingo 6 de noviembre del 2016

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, te alabo con todo mi ser. Al ver la creación experimento la maravilla y la admiración. Al ver mi historia pasada veo tu mano providente en cada uno de los acontecimientos. Al contemplar tu amor por mí veo mi pequeñez y tu grandeza, experimentando un profundo sentimiento de amor. Y en este momento dejo a un lado todo y pongo en tus manos todo lo que soy y todo lo que tengo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 20, 27-38
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los mu**tos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos. El mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”.
Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los mu**tos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y que los mu**tos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de mu**tos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

¿Qué es el cielo? ¿Qué pasará cuando resucitemos? ¿Qué hay después de la muerte? Son preguntas que vienen a la mente en los momentos más difíciles. Cuando un pariente se va o cuando vemos que un amigo está sufriendo la pérdida de un ser querido es cuando nos planteamos estas preguntas; cuando nos preguntamos por el sentido de la propia vida.
Cuando paseamos por los cementerios mientras rezamos un rosario vemos muchas cosas. Vemos de todo. Vemos, tal vez, nombres de personas ilustres en grandes mausoleos de mármol; o la lápida pequeña de algún niño con pocos meses; incluso podemos descubrir entre el polvo alguna lápida en la que, el tiempo ha dejado su huella, borrando casi por completo algún nombre de alguna época lejana.
Y entonces podemos darnos cuenta que todo se borra con el tiempo. Podré ser una persona muy afamada o podré ser un humilde campesino. Puedo tener numerosas casas y riquezas o vivir pobremente. Pero… ¡Qué más da!, al final todo esto pasa. Y, ¿qué es lo importante? Cristo lo dice hoy en el Evangelio. Lo importante es ser hijo de Dios. Algo muy fácil y al mismo tiempo muy complicado. Vivir cada momento con la conciencia de que mi Padre me espera. Y me espera con los brazos abiertos.
«De que le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma».

«Una vez los saduceos, que no creían en la vida eterna, presentaron una pregunta sobre el levirato. respecto a la mujer que se había casado con siete hermanos y luego al final murió: ¿cuál será el marido de esta mujer en el más allá? Una pregunta pensada precisamente para buscar poner en ridículo a Jesús. En el caso del levirato Jesús se centra en la plenitud escatológica: “En el cielo no habrá ni marido ni esposa, vivirán como ángeles de Dios”. Se centra en la plenitud de la luz que viene de esa plenitud escatológica.»
(Cf. Homilía de S.S. Francisco, 20 de mayo de 2016, en Santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy domingo, iré un rato al cementerio para pedir por las almas de los difuntos. Además, aprovecharé para meditar en silencio la
realidad de la muerte, la realidad de mi muerte, lo pasajero de lo superfluo y la importancia de vivir para llegar al cielo.

21/09/2016

Miércoles 21 de septiembre del 2016 Disponibilidad para seguir a Jesús.

San Mateo apóstol y evangelista

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, pongo mi corazón a tus pies. ¿Qué te voy a decir? Tú sabes bien que no te puedo dar nada, que todo lo que tengo es poco. Pero quiero darte algo de mi tiempo. Quiero estar contigo unos minutos, sin prisas. Quiero que mi corazón esté fijo en Ti y que todas mis preocupaciones pasen. Quiero olvidarlo todo para .estar atento a tu voz.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Palabra del Señor

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El corazón de Mateo estaba esperando a Jesús. Deseaba ardientemente ese encuentro. Y podemos pensar la alegría que habrá experimentado al ver que el mismo Jesús estaba ahí delante suyo, mirándolo de una forma muy especial y llamándolo a una misión muy personal. El Señor le pedía una respuesta. Y Mateo, dando un paso de confianza, siguió a Jesús. Y esa decisión tuvo que renovarla día a día.

La vida del discípulo no fue fácil. Se le presento la cruz desde el primer momento. Todos lo veían como un pecador y estafador. Seguramente la gente lo veía con malos ojos. Además, habiéndolo dejado todo, pasó hambre y no tenía un lugar donde reposar la cabeza. Aquél que lo llamó murió en una cruz como un criminal y un blasfemo.

Su fe se purificó en el horno de la humillación, de la pobreza, de la cruz. Y sin embargo siguió adelante. Renovó su compromiso con Jesús día a día. No le faltaron caídas, pues vemos que dejó solo al Maestro en el momento de la cruz. Pero no se desanimó sino que se levantó y siguió caminando.

Él llama a todos los cristianos a seguir a Jesús. Cada uno tiene una llamada muy particular. Y nosotros podemos seguir a Jesús o no hacerlo. Sin duda muchas veces fallaremos, muchas veces caeremos por el camino. Pero, no podemos desanimarnos. No podemos dejar que el desaliento nos pare. Tenemos que confiar en Jesús. Tenemos que llegar a la meta donde el Señor quiere darnos el premio y la corona.
«Ésta es la lógica de Jesús, éste es el camino de la Iglesia: no sólo acoger y integrar, con valor evangélico, aquellos que llaman a la puerta, sino salir, ir a buscar, sin prejuicios y sin miedos, a los lejanos, manifestándoles gratuitamente aquello que también nosotros hemos recibido gratuitamente. “Quien dice que permanece en Él debe caminar como Él caminó”. ¡La disponibilidad total para servir a los demás es nuestro signo distintivo, es nuestro único título de honor!»
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Jesús hoy voy a acercarme al sacramento de la reconciliación. Aprovecharé este momento para renovar el deseo de entrega generosa a la misión que me has encomendado.

21/09/2016

Martes 20 de septiembre del 2016
Mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.

Santos Andrés Kim Taegön, presbítero, Pablo Chöng Hasang y compañeros, mártires

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, enciende mi corazón con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo y sobre todo, pueda obtener aquellos bienes que no puedo por mí mismo ni siquiera imaginar y que has prometido Tú a los que te aman. Hoy vengo a Ti con el corazón dispuesto a ser llenado de todo tu ser. Tú sabes cuantas veces te utilizo para mi provecho personal, y una vez conseguido lo que busco me olvido de Ti. Concédeme el don para que no te vea como una mera herramienta sino como verdadero Camino, Verdad y Vida. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

En el texto del Evangelio de hoy, Jesús nos pone de manifiesto que hacer la voluntad de Dios significa, ante todo, escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica. Los que actúan así se convierten en la verdadera familia de Jesús. La escucha atenta de su palabra y el cumplimiento de la voluntad de Dios son los rasgos característicos de quien sigue los pasos del Señor.
«Aquí está la esclava el Señor, hágase en mi según tu palabra» (Lc 1, 38). Con estas palabras María da ejemplo para aquellos que queremos ser auténticos seguidores del Señor. Jesús en ningún momento quiso desmerecer a María y su familia, todo lo contrario, con sus palabras: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”, quiso poner de manifiesto que María era y es, aún hoy, ejemplo a seguir para todos aquellos que queremos iniciar o continuar el camino de su seguimiento serio: Ser auténticos discípulos de Cristo. María es sin lugar a dudas el primer y más auténtico seguidor de Jesucristo y se manifiesta en su sencillez de vida, aceptación de las dificultades e incomprensiones durante toda su existencia, y fidelidad mostrada por Jesucristo incluso en el instante de su muerte y Resurrección. La contemplación de lo vivido por María en estos momentos tan duros nos muestra a una mujer que permaneció firme en la fe a pesar de la dureza del momento y que no comprendía.
El ejemplo de esta actitud de aceptación de la voluntad de Dios en nuestras vidas sólo se puede darse si tenemos un encuentro real y auténtico con Jesucristo. Nuestra vida de oración, de prácticas de piedad, de entrega al hermano, de generosidad en nuestra vida cotidiana, de aceptación de las dificultades que Dios pone en nuestras vidas… deben marcar nuestro rumbo y horizonte. Somos de Cristo y para Cristo, y sólo Él es la razón de nuestra existencia. Y todo ello se traduce en una sola palabra: Amor. Todo por amor.
Ante estas reflexiones podemos preguntarnos: ¿Cómo el ejemplo de María está actuando en mi vida ordinaria? ¿Estoy siguiendo una vida ordenada según lo que Dios y el Evangelio me orientan? ¿Actúo por amor auténtico, desinteresado por la salvación de las almas que me rodean? ¿Busco que Dios reine en mi vida o más bien intento asegurar mis gustos y caprichos?

«Un solo hombre y una sola mujer, capaces de arriesgar y de sacrificarse por un hijo de otros, y no solo por el propio, nos explican cosas del amor que muchos científicos no comprenden más.
Donde están estos afectos familiares brotan estos gestos del corazón que nos hablan más fuerte que las palabras, el gesto del amor, esto hace pensar. La familia que responde a la llamada de Jesús devuelve la dirección del mundo a la alianza del hombre y de la mujer con Dios.»
(Homilía de S.S. Francisco, 2de septiembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Uno de los grandes peligros de la vida cristiana es vivir siempre hacia afuera. No miramos nuestro interior. Somos hipócritas, decimos creer y vivir al estilo cristiano y, sin embargo, hacemos lo contrario. Por ello hoy me voy a esforzar mucho por vivir como auténtico cristiano: realizaré un acto de amor desinteresado a alguna persona de mi entorno.

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