22/05/2026
Algunas personas se molestan porque la Iglesia pretende “darles órdenes” sobre su cuerpo y sexualidad.
Esa actitud es equivocada. El plan de Dios para nuestra sexualidad es lo más bello que una persona de nuestro tiempo puede escuchar. Cuidar el cuerpo con la dignidad y el amor que merece, entendiendo su gran valor, es lo que más necesita el hombre y la mujer de hoy.
Apóstoles, anunciemos la alegría de la sexualidad cristiana con valentía. ¡Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios!