14/08/2026
Cuando miramos a un niño, vemos su presente; pero Dios ya está mirando su propósito. Nosotros NO sabemos quién llegará a ser, pero sí podemos decidir qué vamos a sembrar hoy en su corazón.
NO SABEMOS QUIÉNES LLEGARÁN A SER, PERO DIOS YA CONOCE SU PROPÓSITO.
Míralos bien; Antes de ser pastores, líderes, maestros, músicos o servidores, también fuimos niños.
Hubo un día en que nuestras manos eran pequeñas, nuestra historia apenas comenzaba y nadie podía imaginar todo lo que Dios haría después con nuestra vida.
Pero alguien sembró; Alguien nos habló de Jesús. Alguien nos enseñó la Palabra. Alguien oró por nosotros. Alguien creyó que detrás de aquel pequeño niño había una vida que Dios podía tomar en Sus manos y usar para Su gloria.
Y la semilla creció; Por eso, cuando hoy miramos a nuestros niños, NO queremos ver solamente lo que son ahora. Queremos mirarlos con los ojos de la fe y preguntarnos:
¿Qué estará viendo Dios en ellos que nosotros todavía NO podemos ver?
Tal vez hoy solamente vemos a un niño cantando, pero Dios ve un adorador.
Nosotros vemos a una niña escuchando una historia bíblica, pero Dios puede estar viendo ya una mujer que un día enseñará Su Palabra.
Vemos pequeñas manos levantadas, pero Dios conoce las naciones, las familias y las generaciones que algún día esas manos podrán bendecir.
Porque nosotros vemos niños; Dios ve propósito.
Nosotros vemos el presente; Dios ya conoce el futuro.
Nosotros sembramos una Palabra; Dios sabe hasta dónde llegará la cosecha.
Por eso vale la pena enseñarles. Vale la pena orar por ellos. Vale la pena invertir tiempo en ellos. Vale la pena llevarlos a la casa de Dios. Vale la pena hablarles de Jesús una y otra vez.
Porque llegará el día en que nosotros ya NO estaremos al frente, pero ellos sí.
Y entonces comprenderemos que una de las obras más trascendentes que pudimos realizar NO fue solamente lo que hicimos durante nuestra generación, sino lo que dejamos sembrado en la generación que venía detrás de nosotros.
Hoy declaramos sobre nuestros niños:
¡Conocerán al Señor!
¡Amarán Su presencia!
¡Guardarán Su Palabra!
¡Descubrirán su llamado!
¡Servirán a su generación!
¡Y contarán a sus hijos y a los hijos de sus hijos las maravillas de nuestro Dios!
Porque el Reino de Dios NO termina con nosotros.
Nosotros fuimos los niños de ayer. Ellos son los niños de hoy. Y entre ellos se está levantando la generación que continuará mañana.
“Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus poderosos hechos.” Salmo 145:4
Nunca subestimemos una semilla sembrada en el corazón de un niño.
Tal vez hoy estamos enseñando a un niño, pero mañana estaremos viendo el cumplimiento de un llamado.
SEMBREMOS HOY LA PALABRA QUE MAÑANA SE CONVERTIRÁ EN LEGADO.