17/09/2025
Novena a Nuestra Señora de la Salette
Heme aquí, oh nuestra Señora, en el valle que te has dignado visitar, donde dos pastores se han quedado maravillados de Ti Heme aquí, humilde y pobre como ellos, sin otro propósito en estos momentos más que contemplarte a mi vez no queriendo ser por un instante más que mirada amorosa y admiración. Abre oh Madre, mi corazón al buen Dios que viene a visitarme y enséñame a estar atentos a los signos que en nombre de tu Hijo quieres mostrarme.
Séptimo día
EL CAMINO DE LA CRUZ
“La resplandeciente Señora, cuyos pies, según el testimonio de sus infantiles oyentes, no tocaban el suelo, se aleja de ellos lentamente, como deslizándose, y después de haber atravesado el arroyo, empezó a describir este extraño itinerario serpenteante, marcado hoy por las catorce estaciones del viacrucis que, en la meditación de los sangrantes misterios, parecen sobreponerse.
¿Sabré, oh Madre, comprender la invitación que con esto se me hace? Da al discípulo sin coraje la fuerza de reemprender el camino en seguimiento del Maestro e ir como Él, contigo hasta el fin del Amor.
Padre Nuestro – Ave María
Virgen de la Salette, Tú que nos recuerdas la Pasión y la Muerte de Jesús. Tú que sin desfallecer le has seguido en su camino de dolor y de muerte. Nuestra Señora de los siete Dolores, intercede por nosotros.
Aquí se hace la petición…
- por las benditas Almas del purgatorio
- por la conversión de los pecadores
- nuestro propio avance en el amor de Dios
Oración:
Acuérdate Oh Nuestra Señora de la Salette, verdadera Madre dolorosa, de las lágrimas que has derramado por mí en el calvario, acuérdate también del cuidado con que me amparas para sustraerme de la justicia de Dios y ve si después de haber hecho tanto por este tu hijo, puedes abandonarle. Animado de este pensamiento consolador vengo a postrarme a tus pies a pesar de mis infidelidades e ingratitudes. No desprecies mis súplicas, ¡oh Virgen reconciliadora!, antes bien conviérteme y alcánzame la gracia de amar a Jesús sobre todas las cosas y de consolarte a Tí con una vida santa, para que pueda algún día contemplarte en el cielo. Amén. Señor Jesús que en tu infinita misericordia nos enviaste sobre la montaña de la Salette a tu gloriosísima Madre, para recordarnos nuestro deber de cristianos: Haz que sensibles a sus lágrimas y dóciles a sus advertencias, apacigüemos en esta vida tu justa cólera con una sincera penitencia y que merezcamos por nuestra fe y sus obras la gracia de poseerte eternamente en el cielo. Tú qué vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Nuestra Señora de la Salette reconciliadora de los pecadores, ruega incesantemente por nosotros que recurrimos a Tí.