07/10/2026
OCTUBRE MES DE LAS MISIONES.
REFLEXIÓN.
Benedicto XVI en la misma línea, afirma que hay que “proteger al hombre de la destrucción de sí mismo”.
Las misiones propagan la fe y el perfeccionamiento de las almas en la vida y en la doctrina cristiana.
Todas las misiones y apostolados, pueden definirse como un “servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta”, único camino hacia la paz y la reconciliación.
El servicio de la fe es el objetivo de todas las misiones y apostolados, son dirigidas a la justicia del Reino de Dios su principio integrante. El servicio de la fe reclama, por tanto, la “participación en la misión de la Iglesia evangelizadora, cuyo fin es la realización del Reino de Dios en toda la sociedad humana”.
Las misiones son el servicio de la fe y la promoción en la vida social de la justicia del Evangelio que “es un sacramento del amor y de la misericordia de Dios”. El camino hacia la fe y la justicia es un camino empinado, que requiere conversión, reconocimiento del pecado y que debe ser para los católicos un factor integrador de su vida, que incluya como dimensiones fundamentales la proclamación del Evangelio.
Debemos basarnos en la fraternidad humana, en la promoción de la solidaridad y de la justicia, en la preocupación incondicional con los más pobres, ya que ésta sería la mejor manera de servir hoy a Cristo.
De la fe viene la justicia querida por Dios, la paz de la familia humana con Dios y de unos con otros.
Por lo tanto, para los misioneros, claramente la justicia radica en la fe, tiene en cuenta a los marginados de la sociedad, se preocupan por la creación.
Los cristianos deberíamos ser consciente y entender la vida como un don y agradecerlo como tal, desarrollando cada uno su propia libertad a partir de esa convicción; reconociendo la dignidad de las personas y deseando su más alta realización; sintiéndonos responsable del mundo donde vivimos; identificar a Dios como Amor que crea a los seres humanos a su imagen y semejanza y es el origen y sentido de la vida.
Ejerciendo la comprensión como la piedra base para una acción de acuerdo con los valores evangélicos. La compasión cristiana hace actuar. Sentirse conmovido, impresionado, tocado por el sufrimiento de alguien. La compasión que Dios ha enseñado nos lleva a la solidaridad, a la lucha por el cambio contra las estructuras que hacen del pecado social una “normalidad” incuestionable. La persona compasiva tiene, por eso, sensibilidad para percibir y responder a las necesidades del otro. De este modo, se hace hermano de los demás y, al actuar en consecuencia, transforma su propia realidad. La persona compasiva se siente responsable de la vida del otro, ama la vida del otro, celebra las alegrías del otro, se solidariza con sus dificultades, tristezas y privaciones, generando así empatía, como camino para un encuentro, en verdad, con el otro. La persona compasiva trasmite esperanza. Se convierte en agente transformador hacia la justicia y la promoción del bien.
Ejercer la Equidad, que es la capacidad de dar a cada uno según sus posibilidades; es decir, hablamos de igualdad de oportunidad de justicia social, porque, en el fondo, eso es lo que está en juego cuando tocamos la cuestión de la equidad, corregir las desigualdades y ser camino hacia una mayor cohesión social.
La globalización, creó una cultura más hegemónica a nivel mundial y proporcionó otras perspectivas de vida más positiva para muchas personas, aunque también creó tensiones y paradojas crecientes: vivimos en una cultura que privilegia la autonomía y el presente, y sin embargo el mundo tiene una gran necesidad de construir un futuro en solidaridad; contamos con mejores medios de comunicación pero experimentamos a menudo la soledad y la exclusión; algunos se benefician enormemente, mientras otros son marginados y excluidos; nuestro conocimiento científico se acerca a los más profundos misterios de la vida, y sin embargo continúan amenazadas la propia dignidad de la vida y el mundo mismo en que vivimos.
"Podemos ser instrumentos de Dios en su misión en la recreación del mundo, un mundo que fue creado para la unión y la paz entre los hombres".