22/02/2023
Pataki
ORULA VENCE A IKÚ
Orula vivía en un pueblo que le temían, hablaba mal de él y le deseaba la muerte.
Pero Orula, que es adivino, se había visto la suerte en el tablero con sus dieciséis nueces y había decidido que tenía que hacer una ceremonia de rogación con un ñame, y luego, con los pelos de la vianda (fruta), untarse la cara.
Asi Ikú lo vino a buscar por primera vez preguntando por Orula, él mismo le dijo que allí no vivía ningún Orula y la Muerte se fue.
Ikú estuvo averiguando por los alrededores y con la gente del pueblo, dándose cuenta de que Orula lo había engañado, por lo que regresó con cualquier pretexto, para observarlo de cerca, hasta tener la certeza de que era el adivino que estaba buscando para llevarse al otro mundo.
Orula la vio regresar, y astutamente ideo otra forma de esquivarla, así que la invitó a comer y le sirvió una gran cena con abundante bebida.
Tanto comió y bebió Ikú, que cuando hubo concluido se quedó dormida. Fue la oportunidad que aprovechó Orula para robarle la mandarria con que Ikú mataba a la gente.
Cuando Ikú se despertó, se desesperó al ver que no tenía su mandarria y le suplico a Orula que se la devolviera.
La muerte le suplico tanto que Orula hizo un pacto con ella, le dijo a Ikú que se la devolvería si prometia que no lo mataría a él ni a ninguno de sus hijos, a menos que fuera el quien se lo ordenara o entregara.
Le dijo el Gran Adivino:
-“De hoy en adelante les pondré una marca, mis hijos llevan mi idefa (pulsera) sagrado en la mano izquierda, para que tú puedas saber quiénes son, con esta marca tu respetaras sus vidas, hasta que les haya llegado la hora de abandonar la tierra”
El ebbó salvo a Orula y venció a la muerte.
Los collares y manillas que el adivino entrega a sus hijos, los protejen de la maldad y de los infortunios, y después de aquel pacto, incluso, los salva de la muerte
Ikú es la manifestación en el Panteon Yoruba de la muerte misma, se aparece de improviso y reclama a aquellos que han concluido su tiempo de vida.
La única deidad que pacto con Ikú fue Orunmila, el Sabio Adivino mensajero de la palabra de Ifá, quien le mando respetar a sus hijos a través del Elekke (collar) e Ilde de Orula.