11/09/2026
Hermanos míos, que su fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Stg.2:1
En la iglesia no hay lugar para élites ni para buscar honra y privilegios personales. Como cristianos, estamos llamados a servir especialmente a los humildes y necesitados, sin esperar nada a cambio. Jesús enseñó esta verdad al decir que debemos ayudar y mostrar generosidad aun hacia quienes no pueden recompensarnos (Lc.14:12-14). No es malo servir a familiares y amigos, pero sí hacerlo con motivos egoístas y sin amor por los más necesitados.