23/11/2025
Un 23 de noviembre de 1927, el Padre Pro salió de su celda para encontrar un patio lleno de tropa y de “invitados al espectáculo”: fotógrafos y cuerpo diplomático.
Caminó sereno y tuvo tiempo de oír a uno de sus aprehensiones que le decía: “Padre, perdóneme”
–No sólo te perdono, te doy las gracias.
Después le preguntaron su última voluntad
–Rezar a mi Padre Dios
Se hincó delante de todos y con los brazos cruzados estuvo unos momentos en recogimiento, ofreciendo su vida por la salvación de México y la conversión de sus perseguidores.
Se levantó, abrió los brazos en cruz y dijo:
–¡Viva Cristo Rey!
Y después de recibir los impactos cayó al suelo, donde, al ver que aún respiraba, le dieron el tiro de gracia.
Beato Miguel Agustín Pro, ruega por nosotros!!!