09/03/2026
¿Sabías que una confusión histórica está inundando las redes sociales?
Últimamente circula un video viral que afirma que en Irán se quemó una estatua del dios Baal, provocando la "furia" de Israel porque supuestamente Baal sería el dios de los judíos. Pero, ¿qué dice realmente la historia y la arqueología?
La realidad es muy distinta. Baal no es el Dios de Israel. De hecho, era la deidad principal de los pueblos cananeos y fenicios, vecinos de los antiguos israelitas, asociado a la lluvia, el trueno y la fertilidad de la tierra.
Es cierto que, en la antigüedad, algunos sectores del pueblo de Israel se vieron influenciados por las culturas de su entorno y practicaron cultos a deidades locales. Sin embargo, este es precisamente el conflicto central que narra la Biblia hebrea o Tanaj.
En el contexto bíblico, la idolatría es la adoración de imágenes o deidades ajenas al pacto monoteísta. Por eso, a lo largo de los textos sagrados, vemos que el culto a Baal es condenado repetidamente por los profetas, quienes llamaban al pueblo a abandonar esos ritos extranjeros para retornar a la fe en un único Dios: Hashem.
El judaísmo se define, precisamente, por un monoteísmo estricto. Baal no es, ni ha sido jamás, el dios del judaísmo; al contrario, representa todo aquello que la fe judía rechazó para consolidar su identidad espiritual centrada en la unidad de Dios.
Este tipo de narrativas virales suelen alimentarse de malentendidos históricos o, en casos más graves, de teorías conspirativas que buscan desinformar. Al no conocer el contexto antiguo, es fácil caer en estas confusiones que mezclan arqueología con política actual. Difundir la verdad histórica es la mejor herramienta contra la desinformación.