03/06/2021
Una de las formas de diluir la doctrina es suavizar el sentido de los términos. Para que me entienda mejor, es transformar el idioma duro y fuerte de su expresión original, como por ejemplo “ramera” “pecado” “abominación” para otro término más suave, menos duro y más diplomático sustituyéndolo por “trabajadora del sexo” “error” “mente liberada”.
Recordemos que la filosofía humanista y relativista esta imponiendo los llamados términos genéricos, inclusivos y liberales, no solo en la forma de hablar y ser de la sociedad, sino en sus leyes y planes de globalización. Lo que antes era abominable, hoy es admirable. Lo que antes era malo, hoy es bueno.