18/08/2026
Altar Familiar
Su Obra en Nosotros
La resurrección de Jesucristo no solamente demuestra su victoria sobre la muerte, sino que también nos llama a continuar su obra en la tierra. Después de resucitar, Jesús se presentó a sus discípulos y les dijo:
"Como me envió el Padre, así también yo os envío."
Juan 20:21 (RV60)
La resurrección marca el comienzo de una nueva etapa: Cristo continúa manifestando su obra a través de aquellos que creen en Él. Él mismo declaró: "El
que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre" (Juan 14:12). Esta promesa está relacionada con la venida del Espíritu Santo, porque Jesús añadió: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre" (Juan 14:16). Por eso, las obras mayores no apuntan a superar a Cristo, sino a la expansión de su obra mediante el Espíritu Santo en la Iglesia.
Su ministerio estuvo marcado por la obediencia al Padre. De la misma manera, nosotros somos llamados a obedecer a Cristo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
La fe verdadera también debe producir obras. Santiago declara: "Así también la fe, si no tiene obras, es mu**ta en sí misma" (Santiago 2:17), y añade: "Yo te mostraré mi fe por mis obras" (Santiago 2:18). Creer en Cristo no consiste
solamente en palabras; nuestra fe debe manifestarse mediante una vida de obediencia, servicio y acciones que glorifiquen a Dios.
Para realizar esta obra necesitamos el poder del Espíritu Santo. Jesús prometió: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos" (Hechos 1:8). Los primeros discípulos experimentaron esta realidad: después de la predicación de Pedro, aproximadamente tres mil personas recibieron el mensaje (Hechos 2:41), y posteriormente el número de creyentes continuó creciendo (Hechos 4:4; 6:7).
Sin embargo, no podemos hacer la obra de Cristo dependiendo de nuestras propias fuerzas:
"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."
Juan 15:5 (RV60)
La clave es permanecer unidos a Cristo y permitir que el Espíritu Santo obre en nosotros.
Finalmente, todo lo que hacemos debe tener un propósito superior: la gloria de Dios. Jesús dijo: "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13). Por eso, el llamado para cada creyente es claro: creer en el poder de la resurrección, caminar en fe, obedecer a Cristo y permitir que el Espíritu Santo continúe haciendo su obra a través de nosotros, para la gloria de Dios.