Fue fundada en México el 3 de mayo de 1895 y aprobada el 25 de mayo de 1898 por el Papa León XIII. El Apostolado de la Cruz es, en la Iglesia, una asociación de cristianas/os que, al impulso del Espíritu Santo, siguen a Jesucristo sacerdote y víctima, contemplativo y solidario, promueven la comunión y colaboran con él en la salvación de la humanidad.
2. El Apostolado de la Cruz está abierto a tod
os los que forman el Pueblo de Dios: laicas/os, religiosas/os y ministros ordenados.
3. El Apostolado de la Cruz es una obra inspirada por Dios a la Sra. Concepción Cabrera de Armida. Fue fundada por Mons. Ramón Ibarra y González, con la colaboración del P. Alberto Mir, sj, el 3 de mayo de 1895. Fue aprobada por el papa León XIII el 25 de mayo de 1898, y confiada al cuidado y dirección de los Misioneros del Espíritu Santo por el papa Pío XI, el 9 de julio de 1926, siendo Superior General el P. Félix de Jesús Rougier, entusiasta impulsor del Apostolado de la Cruz (cf. 52).
4. El Apostolado de la Cruz es la primera de las cinco Obras de la Cruz. Las otras son: Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, Fraternidad de Cristo Sacerdote y Misioneros del Espíritu Santo.
5. El Apostolado de la Cruz y los Misioneros del Espíritu Santo son dos obras distintas pero hermanadas por su espiritualidad, misión e historia. El gobierno y animación del Apostolado de la Cruz se realiza de manera corresponsable por ambas Obras.
6. Nuestro emblema es la Cruz del Apostolado, y el clamor de intercesión de Conchita: «Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!», sintetiza nuestro proyecto de vida. Práctica fundamental de de los miembros del Apostolado de la Cruz
Los miembros del Apostolado de la Cruz se ofrecen con Jesús sacerdote y víctima, contemplativo y solidario, en la cruz de cada día, especialmente las p***s y sufrimientos de la vida. En unión con el Sacrificio de Jesús, para consuelo de su Corazón Sagrado, por las manos de María, hacen de su vida un ofrecimiento sacerdotal a fin de cooperar al reinado del Espíritu Santo para gloria del Padre en la salvación de los hombres, implorando gracias para el mundo, la Iglesia, especialmente los sacerdotes. La Cadena de Amor es el modo característico de vivir el sacerdocio bautismal de quienes vivimos la Espiritualidad de la Cruz.
¡Todos estamos convidados a la obra de la salvación! Nuestro llamado
A través de la vivencia de la Espiritualidad de la Cruz se nos invita a propagar el reinado del Espíritu Santo que es justicia, paz, verdad y amor, mediante:
El ofrecimiento de todas las situaciones de nuestra vida a Dios a ejemplo de Jesús Sacerdote logrando así transformar nuestra vida en una ofrenda continua y agradable a Dios para beneficio de los hermanos. La vivencia de todas nuestras realidades cotidianas, la familia, escuela, trabajo, amigos, etc., buscando imitar las actitudes y sentimientos de Cristo. La participación activa con nuestro trabajo y oración en favor de la misión de los sacerdotes.