02/06/2026
Evangelio de Hoy Martes 2 de Junio.
Los fariseos y partidarios de Herodes se presentan ante Jesús tendiéndole una trampa. Creían poner a Jesús entre la espada y la pared; Él tenía que contestar: tomar el partido de su pueblo o el partido de los romanos. Jesús veía su doble intención: le alababan con palabras que no brotaban del interior, sino que nacían de la hipocresía de su corazón. ¡Se habían puesto de acuerdo para poner a prueba a Dios! Pero Él conocía sus corazones, no le eran desconocidas sus intenciones. Muchas veces somos nosotros los que queremos poner a prueba a Dios, nos falta fe, tememos confiar en un Dios que habla en el silencio y se manifiesta en la cotidianidad; nos cuesta percibir su amor y hacer su voluntad; queremos el camino fácil, preferimos con facilidad la comodidad y mediocridad al arduo camino de la santidad. Que nuestro obrar no desdiga las plegarias de nuestro corazón, ni contradiga las promesas hechas al Señor.
Deja que Cristo sea el que responda las dudas de tu corazón, «pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios.
PRIMERA LECTURA. De la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 12-15a 17-18.
Hermanos:
Piensen con cuánta santidad y entrega
deben ustedes vivir esperando y apresurando
el advenimiento del día del Señor,
cuando desaparecerán los cielos,
consumidos por el fuego,
y se derretirán los elementos.
Pero nosotros confiamos
en la promesa del Señor
y esperamos un cielo nuevo
y una tierra nueva,
en que habite la justicia.
Por tanto,
queridos hermanos,
apoyados en esta esperanza,
pongan todo su empeño
en que el Señor los halle en paz con él,
sin mancha ni reproche,
y consideren que la magnanimidad de Dios
es nuestra salvación.
Así pues,
queridos hermanos,
ya están ustedes avisados;
vivan en guardia para que
no los arrastre el error de los malvados
y pierdan su seguridad.
Crezcan en la gracia
y el conocimiento de nuestro Señor y salvador,
Jesucristo.
A él la gloria,
ahora y hasta el día de la eternidad.
Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 89.
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Desde antes que surgieran las montañas,
y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío,
desde siempre y por siempre. R.
Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años son para ti como un día, que ya pasó;
como una breve noche. R.
Setenta son los años que vivimos;
llegar a los ochenta es más bien raro;
pena y trabajo son los más de ellos,
como suspiro pasan y pasamos. R.
Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria. R.
EVANGELIO.
Del santo Evangelio según san Marcos 12, 13-17.
En aquel tiempo,
los sumos sacerdotes,
los escribas y los ancianos
le enviaron a Jesús unos fariseos
y unos partidarios de Herodes,
para hacerle una pregunta capciosa.
Se acercaron,
pues,
a él
y le dijeron:
“Maestro,
sabemos que eres sincero
y que no te importa lo que diga la gente,
porque no tratas de adular a los hombres,
sino que enseñas con toda verdad
el camino de Dios.
¿Está permitido o no, pagarle el tributo al César?
¿Se lo damos o no se lo damos?”
Jesús,
notando su hipocresía,
les dijo:
“¿Por qué me ponen una trampa?
Tráiganme una moneda para que yo la vea”.
Se la trajeron
y él les preguntó:
“¿De quién es la imagen
y el nombre que lleva escrito?”
Le contestaron:
“Del César”.
Entonces les respondió Jesús:
“Den al César lo que es del César,
y a Dios lo que es de Dios”.
Y los dejó admirados.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN.
Muchas veces nos preguntamos ¿Unas cosas dichas hace 2.000 años sirven algo en el mundo actual? En este pasaje San Pedro nos aconseja como debemos afrontar la espera de la venida del Señor ¡Y claro que son palabras actuales! Literalmente nos dice que... “no os arrastre el error de esa gente sin principios” ¿A caso hoy no estamos bombardeados por mensajes sin ningún tipo de principios y valores? Poder, riqueza, violencia contra el otro, fama, “éxito social”... Mensajes atrayentes que nos apartan de lo verdaderamente importante: Dios.
Mientras esperamos al Señor debemos estar en paz con Él, nos dice el Apóstol, porque si estamos en paz con Dios lo estaremos con los que nos rodean. Y en esa espera nos recomienda crecer en el conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo, y aquí traigo algo de lo que hemos hablado muchas veces: la necesidad de acudir a la Palabra, a las Sagradas Escrituras, para conocer a Jesús. La lectura habitual del Evangelio es la mejor manera de acercarnos a Cristo, de conocerle y amarle. Y ese conocimiento alimentará nuestras almas en la espera.
Definitivamente las palabras contenidas en las Sagradas Escrituras están de plena actualidad, y seguirlas es la mejor manera de conseguir un mundo mejor. Todos tenemos la oportunidad de ayudar a que el Reino de Dios se conozca en el mundo, y lo haremos a través de nuestras obras y de nuestra actitud como ciudadanos en medio de la sociedad en que vivimos.
San Marcos nos pinta una escena que debió producirse en muchas ocasiones: los fariseos van a la caza de Jesús mediante trampas basadas en la ley, en la ortodoxia judía. Se acercan aduladores para lanzar su dardo ¿Dios o el César? Pero la respuesta que reciben los deja sin palabras: a cada uno lo suyo.
En la vida no todo es negro o blanco, hay una inmensa gama de grises y para todos hay lugar. Dios debe ser el centro de nuestra vida, nuestro pilar, pero vivimos en distintas sociedades en las que debemos cumplir nuestras obligaciones como ciudadanos, pero siempre dejando claro que nuestra conciencia deberá estar por encima de las injusticias de los hombres.
Y ahora me gustaría lanzar una pregunta ¿Cuantas veces hemos sido como los fariseos y hemos intentado “pillar a Jesús”? ¿En cuantas ocasiones, para justificar nuestros actos, hemos utilizado la moneda del César?: “Si hago esto es por obligación, si no hago aquello es porque me obliga el Estado, si he obrado así es porque todos los hacen…” Y mirando al cielo hemos exclamado “Señor es que hay que pagar el impuesto del César” Lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos.
A Dios los que es de Dios, sin mezclar unas cosas con otras, con el Evangelio en una mano y el periódico en la otra, pero sabiendo que las cosas del alma están por encima de las del mundo.
Ser buen cristiano implica ser buen ciudadano y ambas cosas no están reñidas. Aquellos fariseos que intentaron tender una trampa a Jesús se debieron retirar llenos de frustración y con la lección aprendida: toda moneda tienes dos partes, la cara que es el César y la Cruz que es Cristo.