11/12/2025
La Comunión Anglicana es parte de la gran familia católica de la Iglesia universal. Somos una tradición histórica, con raíces profundas en la fe apostólica. Cuando surgieron cuestionamientos sobre nuestras órdenes, los arzobispos de Canterbury y York respondieron en Saepius Officio recordando que nuestra sucesión apostólica y nuestra vida sacramental permanecen fieles a la Iglesia indivisa. Esa es la identidad que hemos recibido y que seguimos viviendo con humildad y convicción.
También es importante recordar que no existe una única “Iglesia Anglicana”. Somos una comunión formada por provincias autónomas, cada una con su propio camino y misión. Lo que nos mantiene unidos son los Instrumentos de Unidad: el Arzobispo de Canterbury —nuestra cabeza histórica—, la Conferencia de Lambeth, el Consejo Consultivo Anglicano y la Reunión de Primados. Caminamos juntos, sin perder la diversidad que enriquece nuestra fe.
En nuestra diócesis procuramos vivir la fe con orden y responsabilidad.
Por eso celebramos los sacramentos en nuestros templos y con nuestras comunidades, salvo cuando alguien, con pleno conocimiento, solicita nuestro acompañamiento pastoral. Servimos con respeto, sin improvisaciones y sin poner en riesgo la vida espiritual de nadie.
Y, como en toda Iglesia, existen también grupos que se presentan como “anglicanos” sin ser parte de la Comunión Anglicana ni de la Iglesia Anglicana de México. Oramos por ellos, pero también cuidamos a nuestro pueblo, porque algunos buscan aprovecharse de la fe de las personas.
La Iglesia Anglicana de México es una provincia reconocida dentro de una familia mundial presente en más de 165 países.
Caminamos con identidad, con esperanza y con la certeza de que el Señor nos llama a servir con verdad, unidad y amor.