29/05/2026
Lectura y Evangelio de hoy 29 de mayo 2026, 1 Pedro 4. 7-13 y Marcos 11. 11-26
EXHORTACION
El fin está cerca: mantente sobrio y en oración, el amor sincero cubre multitud de pecados, sirve con gratitud, hospitalidad y entrega desinteresada, no vivas de apariencias, da frutos de amor, verdad, justicia, perdón y bondad, purifica tu templo interior, expulsa el egoísmo, la mentira , el orgullo , la avaricia y la codicia, la oración mueve montes, la fe abre caminos, el perdón abre el cielo.
El fin se acerca, la hora llego,
mantén tu espíritu en oración sincera,
aparta el pecado de tu vida, huye del mal,
que tu alma se vista de luz celestial.
El amor cubre multitud de errores,
derriba orgullos, sana rencores,
sirve al hermano con fe y bondad,
pues en la entrega vive la verdad
Dios Eterno, Santo, Omnipresente,
Omnisciente, Omnipotente, Amor infinito, Inmutable.
Jesús su Hijo, fiel, humilde, sencillo,
empático con los desvalidos, necesitados, enfermos, perseguidos,
dio su vida por nuestra salvación,
resucitó y con su gloria nos liberó.
Las pruebas son fuego que purifica,
la fe en Cristo nunca se debilita,
el cazador acecha, vigila sin cesar,
pero en la luz de Cristo podemos andar.
La higuera estéril nos da advertencia,
no basta apariencia, ni falsa presencia, los frutos nacen del corazón arrepentido,
del amor sincero, del perdón y la oración.
El templo de Dios no es mercado,
ni lugar de egoísmo disfrazado,
es casa de gracia, refugio y paz,
donde la fe florece y nunca se va.
Perdona al hermano, libera tu ser,
que el Padre en el cielo te pueda acoger,
la oración mueve montes, abre caminos,
con fe verdadera no hay destino vacío,
mantén tu vida limpia y serena,
que el Espíritu Santo sea tu fortaleza,
el amor eterno es fruto esencial,
y en Cristo hallamos la vida inmortal.
MENSAJE
Vigila y permanece en la luz de Cristo, no sabemos cuándo llegará el cazador, ni cuándo iremos a la presencia de Dios, mantén tu mente despejada del mundo para discernir lo correcto, el amor a Dios y al prójimo es el fruto principal que resume todos los mandamientos, la fe en Jesús y la oración constante nos aseguran vida eterna.