19/09/2026
Cuanto más convivimos con Él, más aprendemos a reconocerlo. 🤍
En la Eucaristía, Dios mismo se nos entrega. En la oración aprendemos su voz, sus formas, su corazón. Entramos en comunión con Él y, poco a poco, nuestra mirada empieza a parecerse más a la suya.
Y entonces aprendemos a verlo también en lo cotidiano: en el otro, en la amistad, en el amor, en lo que hacemos, en lo creado, en aquello que tantas veces pasa desapercibido.
Y que no se nos olvide: reconocerlo también nos compromete. 💪🏻
Porque nuestra fe no está hecha para quedarse guardada en un momento de oración. Si aprendemos a reconocer a Jesús en nuestra vida, también aprendemos a responderle ahí: amando, sirviendo, acompañando, perdonando, dando de nosotros.
La fe que recibimos está llamada a hacerse vida. Porque cuanto más permanecemos con Él, más tendría que notarse que Él vive en nosotros, en nuestra manera de amar y de entregarnos a los demás.
Necesitamos aprender a reconocer al Dios que se nos ha hecho presente.
Que de tanto recibirlo, hablarle y permanecer con Él, terminemos encontrando sus huellas en todo… y lo demos TODO POR TI JESÚS ❤️🔥