25/05/2026
HOMILIA FIESTA DE PENTECOSTÉS
Pbro. Joaquin Rosell M.
24 de mayo 2026
Saben que… sucede que de vez en cuando; tal vez con alguna frecuencia, es bueno preguntarnos de dónde venimos, ¿Cuáles son nuestros orígenes?, ¿Cuál es mi origen?, ¿Cuál es su origen?, ¿De dónde vengo?, porque puede suceder y de hecho sucede que alguna vez yo me encierro a mí mismo. Tal vez usted también, en su ambiente, en su trabajo, en su vida, se encierra también, como yo me encierro en mí mismo… por miedo, por lo que sea, porque nadie me hace caso, a usted tampoco, y ahí llega un momento en que no quiero saber nada de nada… ¡déjenme en paz, ya estuvo bueno! ¡estoy hasta aquí! vivo encerrado en mí mismo. Y entonces… entonces sucede que hay un movimiento, se llama Espíritu, el encuentro con los que no me hacen caso.
En este texto, los hay: medos, partos, elamitas, de Mesopotamia, de Judea, de Capadocia, del Ponto, de Asia, de Panfilia, de Egipto. Se acabó Babel, se acabó la torre de Babel, se acabó el tener miedo, se acabó el encerrarme en mí mismo, se acabó el que tengo miedo a que no me hagan caso, a que… ¡Se acabó! Tengo que salir de mí mismo.
Hubo un momento en que el Señor Jesús dijo ante los apóstoles, os conviene que me vayan eh, ¡os conviene que me vaya! porque si no me voy, no os voy a mandar el Espíritu Santo. Eso sí, nos dijo que no nos iba a dejar solos, que Él quería que nosotros estuviéramos donde Él estuviera, pero que convenía que se marchara, convenía que… tiene que ser algo grande, grande, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, muy grande, para que me convenga que Jesús se marche, tiene que ser algo muy grande, pero muy grande; se llama Espíritu Santo y ¿Qué es el Espíritu Santo? ¡Dios! Entonces Jesús está con nosotros, pero el Espíritu Santo está en, ¡en nosotros! Dios está en nosotros, no está como Jesús con nosotros, ¡no! está ¡en nosotros!
Usted no le pregunte a un pez ¿qué es el agua? Un pez no sabe que es el agua, vive en ella. Usted y yo vivimos en el agua, se llama Espíritu Santo, lo sepa o no lo sepa, lo sienta o no lo sienta, ese no es nuestro problema, el problema es que yo sé, si no lo sabía, que yo como el pez vivo en el Espíritu Santo, como el pez vive en el agua.
Usted está lleno de Dios, lo sepa o no lo sepa, lo sienta o no lo sienta, está lleno de Dios. Y recuerden ¡Dios es amor! por lo tanto usted, si está lleno de Dios, está lleno de amor, lo sienta o no lo sienta, pero ¡está!
Y ese amor, ese Dios que usted tiene dentro, yo tengo dentro, dice que es para el bien común, por lo tanto ese movimiento que tiene usted por ejemplo, cuando trae una cesta con alimentos, para ayudar a nuestros hermanos que no tienen, usted se está pareciendo al Señor Jesús. Cuando usted es capaz de perdonar, es un movimiento del Espíritu Santo, se está pareciendo al Señor Jesús; es para el bien común.
Cuando usted va a ir a la casa ahorita y a comer con su familia, con su esposa, sus hijos, sus amigos, y se va a legrar y a sonreír y va a pasar una tarde magnífica. Es Dios que está aquí adentro, y es para el bien común, y esas cosas que usted es capaz de perdonar, es el Espíritu Santo, lo sienta usted o no lo sienta.
Ese consejo que usted da a su hijo, a su amigo, es el Espíritu Santo, lo sienta o no lo sienta, usted está lleno de Dios, vive en Dios como el pez vive en el agua, y eso es lo que hace que nos parezcamos a Jesús. Espíritu, ya saben ustedes, que en Hebreo se llama Ruah. Ruah es ese aire, ese aire que Dios sopló en Adán y le dio la vida, es el aire de Dios que da la vida.
Pues eso es el Espíritu, el Espíritu es el que hace que usted y que yo tengamos un aire a Jesús, mi vida tiene un aire a Jesús, su vida tiene un aire a Jesús, de tal manera que el que me vea a mí, el que lo vea a usted, debido al conocimiento de Jesús, tiene usted un aire a Jesús como un niño tiene un aire a su papá, a su mamá o a la abuelita. su forma de ser, de actuar, de caminar, recuerda a la mamá, al papá, a la abuelita.
Pues mi vida tiene que tener un aire a Jesús, ¿Por qué? Porque yo como el pez, vivo en Dios, lo sepa o no lo sepa, lo sienta o no lo sienta, usted y yo, como el pez en el agua, yo vivo en Dios, usted también. ¡Está en la fiesta de hoy!
Vamos a continuar.
Nos vemos de pie