01/05/2026
Y dijo uno de sus discípulos, judas Iscariote hijo de Simón, el que había de entregar. ¿Por qué no fue este perfume vendido por trecientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidará de los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.
Juan 12: 4- 8.
En la meditación de este día, empezamos a observar que Jesús está en gran presión por parte de los lideres judíos, le buscan para enjuiciarlo y matarlo.
En lugar de ir a Jerusalén, Jesús se quedo en Betania, y lo atendieron Marta y su hermana María. Fue un tiempo donde la intimidad con sus amigos le permitió descansar de aquella persecución tan agresiva por parte de los lideres religiosos.
En esta escena, se empieza a ver con mas claridad lo que Jesús ya había anunciado antes, que era necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de pecadores, que muriera y resucitara al tercer día.
María unge sus pies con un perfume de gran valor, un acto de amor y entrega total. Judas critica el gesto, pero Jesús lo interpreta como preparación para su sepultura.
El perfume como símbolo: El nardo costoso representa lo mejor que María tenía y es un acto de adoración que anticipa la muerte y sepultura del Señor. Ella reconoce, quizá de manera intuitiva, que Jesús está a punto de entregar su vida.
En ese momento surge una tensión entre lo material y lo espiritual. Judas plantea una objeción aparentemente lógica: usar el dinero para los pobres. Sin embargo, su corazón no estaba en la compasión, sino en la codicia. El texto revela que no se trataba de preocupación genuina, sino de hipocresía.
Debemos aprender que hay prioridades y el Señor presenta que en ese momento se le estaba preparando para lo que venía en pocos días. Al decir “a los pobres siempre los tendrán, pero a mí no siempre”, no minimiza la importancia de ayudar a los necesitados, sino que subraya la singularidad de ese momento histórico: su muerte redentora estaba cerca, y debía ser reconocida.
Por su parte, María nos enseña que la verdadera adoración implica dar lo mejor de nosotros, sin calcular costos ni buscar aprobación humana y hay momentos en la vida en que debemos priorizar lo espiritual sobre lo material. No todo lo que parece “práctico” es lo más importante delante de Dios.
Por otra parte, Judas representa la actitud de quienes usan discursos piadosos para encubrir intereses personales. El pasaje nos invita a examinar la sinceridad de nuestras motivaciones.
Esto nos invita a reflexionar que los pobres siempre estarán presentes y debemos servirles, pero la fe cristiana se centra en Cristo y su obra redentora. La prioridad es Él.
En resumen, este pasaje nos confronta con la pregunta: ¿estamos viviendo como María, con entrega y amor genuino, o como Judas, con apariencias y egoísmo?
Mi oración en este día es que en verdad seamos íntegros en cuanto a servir al Señor de forma genuina y que hay momentos en que nuestra intimidad con nuestro Salvador será la prioridad por excelencia. En esos momentos debemos de dar lo mejor que tenemos, como ese perfume de gran valor derramado a los pies de nuestro Señor.
Que tengan un excelente día.
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Pastor: Eduardo Hurtado Molina.
Iglesia: Lirio Monterrey