19/04/2026
Lucas: 24, 13-35
Hoy se cumplen dos domingos, desde que vivimos la tan esperada Vigilia Pascual, aquella noche, en donde vimos como Cristo, rompe las cadenas de la muerte y sale victorioso del abismo (conf. Pregón Pascual), es ese mismo Jesús que rompe las cadenas, es el quien se nos une por el camino, lo dice el Apóstol, si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe (conf. 1 Cor. 15:14), es decir, que Cristo no es un Cristo lejano, sino que come y bebe con nosotros (conf. Hech. 10:41), que se nos revela, y que se ha quedado con nosotros en la fracción del Pan (conf. Lc. 22:19 y 1Cor. 11:24-26).
Jesús, sabe todo lo que pasamos y experimentamos, el sabe tus problemas, tus luchas, tus dudas, tus miedos, tus anhelos, el conoce todo, y el te da un baño caliente al corazón -Etimología de Emaús-, “Por eso ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las escrituras” (conf. Lc. 24, 32).
Ese Jesús que parece lejano, que por las limitaciones de la mente humana, no comprendemos que haya resucitado, es él quien viene y se nos une por el camino, nos habla, nos calienta el corazón con palabras de esperanza y una vez que ya esta el corazón caliente, nos arranca la venda de los ojos para verlo.
Hoy Jesús quiere caminar contigo, hoy Jesús quiere ir contigo, quiere calentar tu corazón, quiere hablarte, ¿Cuál es tu Emaús?, en que momento le vas a decir a Cristo: “Quédate con nosotros Señor, aunque no siempre haya sabido reconocerte, infunde en nosotros el amor de ser discípulas tuyos” (Plegaria de la misión continental).
Jesús ya sabe el momento, solo esta con que tu le digas: Quédate Señor con Nosotros.