22/07/2026
«...Miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?”. Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!”. Ella se volvió y exclamó: “¡Rabbuní!”...»
Hoy la Iglesia celebra a santa María Magdalena y, de ella, podemos aprender grandes virtudes.
Mucho se dice de ella en la tradición, pero hoy los invito a contemplar su gran amor por Jesús.
María Magdalena es una mujer que no sabe amar a medias, sino que se entrega por completo; una mujer capaz de permanecer junto a la cruz y junto al sepulcro. Ella nos habla de un amor apasionado, pero, sobre todo, de un amor fiel.
¿Será que nuestro amor a Dios permanece fiel en la adversidad? ¿Soy capaz de seguir a Jesús hasta las últimas consecuencias?
Y esa fidelidad también se manifiesta en la alegría y el gozo de reconocer a Jesús y cumplir su mandato. Cuando la vida va bien, ¿mi amor sigue siendo fiel a Dios o se deja conquistar por otros amores pequeños?
Que, al escuchar el eco de la vida de santa María Magdalena, aprendamos a amar con fidelidad al Señor y a anunciar con nuestra vida que nos hemos encontrado con Él.
María Magdalena fue a ver a los discípulos y les anunció: «¡He visto al Señor!», y les contó lo que Jesús le había dicho.