23/04/2026
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana. Antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.”
1 Corintios 15:10 NBLA
Sin duda alguna la gracia de Dios es la que obra en nuestra vida de modo que podemos recibir el bien aún sin merecerlo, simplemente es tan abundante que todos, somos beneficiados por su gracia.
El Apóstol Pablo pone su dignidad, es decir, el valor de su trabajo ministerial en la Gracia abundante de Dios, no como algo propio, si no en que su esfuerzo, su arduo trabajo fue sostenido, alimentado, sustentado por la Gracia de Dios. El Apóstol reconoce que trabajar para Dios, requiere un gran esfuerzo personal, pero solo vale la pena si descansamos reconociendo que todo es por su Gracia.
Y aún más poderoso es saber, que todo lo bueno que podemos de hacer, no es nuestra bondad en acción si no que es la Gracia de Dios obrando a través de nosotros para hacer el bien a otros o a nosotros mismos, esto se lo dice el Apóstol Pablo a los Filipenses
“Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención.”
Filipenses 2:13 NBLA
La gracia de Dios estuvo en nuestro pasado, por lo que debemos agradecer, está en nuestro presente por lo que debemos agradecer y estará en nuestro futuro por lo que necesitamos depositar nuestra fe y esperanza, en que la gracia de Dios, su bendición inmerecida estará presente y activa en el futuro, es decir en los próximo 5 minutos, horas, días, meses, años, su gracia es una fuente inagotable de la que todos podemos participar.
Ps. Heriberto