29/05/2026
Salmos 118:5 "𝘌𝘯 𝘮𝘪 𝘢𝘯𝘨𝘶𝘴𝘵𝘪𝘢 𝘰𝘳é 𝘢𝘭 𝘚𝘦ñ𝘰𝘳, 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘦 𝘷𝘪 𝘦𝘯 𝘢𝘱𝘶𝘳𝘰𝘴, 𝘤𝘭𝘢𝘮é 𝘢𝘭 𝘚𝘌Ñ𝘖𝘙; é𝘭 𝘮𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷ó 𝘢 𝘶𝘯 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘤𝘪𝘰𝘴𝘰."
ᴜɴ ʟᴜɢᴀʀ ᴇꜱᴘᴀᴄɪᴏꜱᴏ
David disfrutó de épocas de bonanza y oportunidades. Pero afirma que lo que realmente engrandeció su vida fue la adversidad. Fue durante los momentos en que su familia no creía en él, cuando el rey Saúl, celoso, intentó matarlo, persiguiéndolo por el desierto durante años. Soportó muchas situaciones injustas, incluyendo el intento de su propio hijo de usurpar el trono. Pero aquí está la clave: usó esa presión como combustible para su fe. No se amargó ni se rindió cuando su sueño parecía imposible. Lo vio como una presión sana que lo desarrollaba, lo hacía crecer, fortaleciendo su carácter y demostrándole a Dios que estaba listo para liderar al pueblo. No te conoces realmente hasta que te enfrentas a la presión. No conoces tu verdadero carácter hasta que se pone a prueba en el fuego de la adversidad. Deja de permitir que la presión de una situación o persona te venza, te amargue o te haga renunciar a tus sueños. Si mantienes la perspectiva correcta, podrás decir: "Clamé a Dios y me trajo a un lugar espacioso".