25/05/2026
Digno de Gloria y alavanza
CUANDO LA VID SE INCLINÓ HACIA OTRA ÁGUILA
Ezequiel 17
Israel estaba viviendo uno de sus momentos más oscuros.
Jerusalén había sido debilitada por Babilonia y el pueblo estaba bajo presión, miedo e incertidumbre.
Entonces Dios le da al profeta Ezequiel una parábola extraña: dos águilas… y una vid.
La primera águila representaba a Babilonia.
La vid representaba al pueblo de Judá.
Y la segunda águila representaba a Egipto.
La vid había sido plantada para sobrevivir…
pero en lugar de permanecer firme, comenzó a inclinarse hacia otra águila buscando ayuda.
Y ahí estaba el problema.
Porque el pueblo dejó de depender de Dios y comenzó a buscar seguridad en alianzas humanas.
Y aunque esto ocurrió hace miles de años… sigue pasando hoy.
Hay personas que comenzaron dependiendo de Dios…
pero poco a poco empezaron a inclinarse demasiado hacia:
personas,
emociones,
dinero,
reconocimiento,
relaciones,
plataformas,
influencias humanas.
Y sin darse cuenta comenzaron a secarse por dentro.
Porque hay ayudas que parecen salvación…
pero terminan alejándonos de Dios.
Por eso esta parábola confronta tanto.
No todo lo que te ofrece apoyo viene del cielo.
No toda puerta abierta fue enviada por Dios.
No toda alianza trae vida.
Hay personas que por no esperar en Dios terminaron inclinándose hacia lugares equivocados…
y después su alma terminó marchita.
Lo más fuerte es que la vid no se secó de inmediato.
Y así pasa espiritualmente.
Primero se pierde la intimidad.
Luego la sensibilidad.
Después la oración se vuelve rutina.
Y poco a poco el corazón comienza a depender más del hombre que de Dios.
Pero aquí viene la parte hermosa.
Aunque la vid falló… Dios habló de un nuevo renuevo.
Porque Dios no abandona para siempre al que se secó.
Él todavía restaura.
Todavía vuelve a plantar vida.
Todavía puede levantar a quien perdió dirección.
Quizá hoy te diste cuenta de que te inclinaste demasiado hacia algo que no era Dios.
Tal vez pusiste tu esperanza en personas, emociones o seguridades humanas…
Pero aún hay esperanza para volver a la fuente correcta.
Cristo sigue siendo el único capaz de sostener una vida sin que se marchite.
“Bendito el varón que confía en Jehová… porque será como el árbol plantado junto a las aguas.” — Jeremías 17:7-8
No dependas tanto de brazos humanos…
que termines secándote lejos de Dios.