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Atenta invitación. El 30 de marzo estaremos platicando sobre libros de negocios.Algun libro que recomienden?
17/03/2022

Atenta invitación.
El 30 de marzo estaremos platicando sobre libros de negocios.
Algun libro que recomienden?

Fin del tercer capítulo de la novela por entregas LA SOMBRA El héroe que la ciudad necesita.La Sombra se enfrenta a la m...
06/03/2022

Fin del tercer capítulo de la novela por entregas LA SOMBRA El héroe que la ciudad necesita.

La Sombra se enfrenta a la misión más peligrosa, para acabar con su enemigo deberá llegar a la cámara del medio y sobrevivir.

Los invito a leer esta historia. Toda la saga se encuentra también en https://novelalasombra.blogspot.com/ (desde la primer entrega)

Capítulo 3
18

Sin posibilidad de defenderse Carlos aceptó, gracias a su entrenamiento, el dolor de los golpes que estaba recibiendo; en ese estado parecía que había perdido el conocimiento. Los matones de El Alexis habían recibido la orden de no matarlo, cuando lo vieron desmayado se detuvieron y lo dejaron descansar. Al salir cerraron la puerta para dejarlo sin posibilidad de escapar.

Carlos había empezado a preguntarse si Don Juan sabía que esto iba a pasar ¿Lo estaría castigando por algo? Ahora que lo meditaba, haber entrado así en la cárcel había sido un acto suicida. Y estaba a punto de pagar las consecuencias. Alejó ese pensamiento, confiaba en su maestro y la duda en ese momento no le iba a servir de nada. Necesitaba concentrarse, quizá había alguna forma de salir de la situación.

Después de su breve encuentro con el antiguo jefe de la unión, lo habían arrastrado hasta un salón grande. Grande en comparación con el tamaño de la mayoría de las celdas que había en la cárcel. En el techo colgaba un foco sucio que daba una luz amarillenta. Las paredes estaban sucias, olía a miedo, orines y materia f***l. Carlos supuso que la puerta que habían cerrado los matones lo llevaría a la zona de celdas.

Con los músculos debilitados por los golpes que había recibido, se levantó y se acercó a la puerta, con cada paso su cuerpo tomaba fuerza y podía avanzar con mayor agilidad. Se concentró para usar su habilidad y atravesar el portal.

Cuando estuvo del otro lado alcanzó a escuchar el ruido que venía de alguna de las celdas, pero no veía a nadie que le impidiera el paso. Reconoció la aduana en donde los guardias custodian a los internos por donde había ingresado. Tenía que llegar hasta ahí para buscar salir.

- Si tan solo pudiera apagar las luces – Pensó Carlos, pero no estaba a su alcance hacerlo.

Avanzó lo más rápido que pudo, concentrado en ser una sombra que pasara inadvertida. Podía distinguir que el ruido que había escuchado había quedado atrás. Bien podía ser que El Alexis hubiera montado un baile en su celda o que estuvieran proyectando una película con el volumen a todo lo que daba. Eso no tenía importancia para Carlos en ese momento, tenía que seguir avanzando y alcanzar la puerta.

A izquierda y derecha se encontraban celdas, todas abiertas y con luz, de una de ellas salió uno de los matones con el bastón de Carlos en la mano. Sin ninguna contemplación descargó el arma sobre él. Los golpes recibidos lo habían hecho lento y apenas pudo contener el impacto con la mano derecha, pero no pudo impedir que alcanzara en su garganta. Por un instante no pudo respirar, pero el instinto de supervivencia le hizo sujetar el bastón y por largos instantes luchó por el control del arma.

Carlos logró quitar el bastón al matón y con dos movimientos rápidos lo tiró al piso y descargó todo su peso en un golpe certero en la cabeza de su oponente, lo dejó fuera de combate y pudo seguir su avance hacia la aduana de los custodios del penal. Guardó el bastón detrás de su cabeza sujeto solamente por su camisa, con la esperanza de que no se resbalara y volviera a quedar desarmado. Puso las manos sobre la puerta y se concentró para pasar.

Al otro lado la puerta se encontró en el pasillo por el que había entrado. Levantó la mano para tomar el bastón que estaba a punto de resbalar, con la punta de los dedos trató de sujetarlo, pero el sudor de sus manos lo impidió y finalmente el bastón terminó por deslizarse hasta el piso. En medio del silencio, el ruido que hizo fue escandaloso.

Antes de que pudiera terminar de girar y agacharse para recogerlo, sintió un dolor punzante en el costado izquierdo del pecho. Tenía clavado uno de los cuchillos para lanzar que había traído consigo. Adelante en el pasillo se encontraba otro de los matones. Al parecer lo había estado esperando porque traía los demás cuchillos, y estaba listo para lanzar el segundo.

El arma había quedado atrapada entre sus costillas y respirar era demasiado doloroso; por un instante se quedó con la rodilla izquierda en el piso, su mano trataba de evitar que terminar de derrumbarse. Su enemigo caminó hacía él decidiendo si había sido suficiente o tendría que lanzar otro cuchillo para rematar la tarea. Carlos tomó el bastón con la mano que había detenido su caída y sin incorporarse del todo giró el cuerpo para derribar al matón golpeándolo en el tobillo. El hombre había considerado que La Sombra ya había sido derrotado y con la sorpresa en los ojos, cayó con todo su peso de espaldas. Carlos tomó el arma y la hundió una sola vez en el pecho del hombre y de inmediato dejó de respirar.

El esfuerzo y el cuchillo que aun mantenía enterrado en el costado lo derrumbaron, no podía respirar y ya no tenía fuerza para seguir avanzando.

- Un segundo – Pensó – un segundo para reponerme.

Carlos sabía que tenía que seguir avanzando a pesar del dolor. Hizo lo único que le podía ayudar: con la mano derecha tomó el mango del cuchillo y sin pensarlo lo arrancó de su costado. El sonido de sus pulmones escapó por el orificio que dejara el arma.

- Creo que es hora de morir – Carlos podía detectar cómo el aire escapaba, igual que su vida.

El dolor le dio la última carga de adrenalina. Con el bastón en una mano y el cuchillo en la otra, dirigió sus pasos hacia el taller por el que había entrado. No encontró a nadie y pensó que si tenía posibilidades de escapar. El taller seguía en penumbras y como una sombra se deslizó frente a los estantes hasta la puerta que da al cárcamo que alimenta de agua a la prisión. No tuvo necesidad de usar su poder para atravesar la puerta, desde este lado estaba sin cerrojo y sólo tuvo que abrirla para pasar.

El agua fluía llenando la cisterna, el ruido llenó los odios de Carlos y siguió avanzando hasta la puerta de acceso a la calle. Atravesar esa pared significaba estar a salvo. Tenía la esperanza de que su maestro lo estuviera esperando afuera. Fantaseo con la cama de un hospital y un pequeño ejercito de doctores curando sus heridas.

- Justo así me dijeron que pasaría – le dijo El Alexis, que salió de uno de los rincones del cárcamo - No se equivocaron. Y aquí estamos, justo para cumplir lo que está escrito.
- ¿De qué hablas? – La voz de Carlos era un susurro superado por el sonido del agua.
- Tu maestro es lento y viejo, no sabe lo que está pasando en realidad. Te mandó a morir para que yo pudiera estar completo.

Carlos aun sostenía el bastón, la herida del costado no le dejaba mover y se enconchaba tratando de que el dolor no lo desmayara. El Alexis se acercó y con facilidad lo desarmó, el bastón cayó y rebotó contra el piso de concreto. Carlos estaba totalmente expuesto.

- No se me da esto de las despedidas – El Alexis se mostraba muy tranquilo, había estado esperando esta pelea desde que su guía se lo anticipara. Enfrente tenía un cadáver de pie, no le iba a costar nada de trabajo rematar el trabajo. – Pero, ¿Tienes algún mensaje que darle a tu maestro antes de morir?

Aunque Carlos hubiera querido contestar, el dolor y el ruido del agua se lo impedía.

- Anda – Repitió El Alexis mientras se acercaba y sacaba la pi***la de Carlos de atrás de su pantalón – no seas tímido.

Carlos estaba listo para morir, y tenía una última carta que jugar. Ahora estaba seguro que su maestro lo había mandado para cumplir lo que el Alexis le dijera. Tenía sentido, Don Juan sabía que podía detener la oscuridad si cometía un as*****to: La Sombra. Como un animal herido Carlos estaba sostenido por la hoja de metal que era la puerta de salida del penal. Con mucho esfuerzo abrió la boca y susurró algo, pero el Alexi no pudo escuchar.

- ¿Qué dijiste? – Dio un paso más y acercó el odio a la boca de Carlos, la pi***la apuntando su cabeza.
- Que estás podrido hasta el hueso.

Y con el último gramo de esfuerzo enterró el cuchillo, que aun sujetaba en la mano derecha, en el vientre de su enemigo.

El Alexis no se esperaba eso, no estaba escrito así. El otro tenía que morir con facilidad. Se lo habían prometido. De otra forma lo hubiera matado allá en el salón donde lo habían pateado.

Carlos vio su oportunidad, tenía que conseguir atravesar una puerta, una última vez si fuera posible. Intentó concentrarse, pero el dolor se lo impedía. A punto de dejar de luchar y derrumbarse ahí mismo escuchó:

- Avanza hacia la luz

El pensamiento de Don Juan sonó claro en su cabeza. Puso las manos en la puerta y se concentró. El sonido de un arma al encañonarse lo hizo voltear.

- Nos vemos del otro lado – Le dijo el Alexis en un grito de agonía y disparó.

El cuerpo de Carlos atravesó la puerta al mismo tiempo que la bala entraba por el costado derecho de su cabeza y apagaba las luces de su mente. Al otro lado, el cuerpo sin vida de La Sombra cayó pesado sobre el cemento frio de la calle.

Fin del tercer capítulo

QQHHLes comparto que desde hace un año estoy escribiendo una novela sobre un super héroe de la ciudad. La Sombra es un p...
16/01/2022

QQHH
Les comparto que desde hace un año estoy escribiendo una novela sobre un super héroe de la ciudad. La Sombra es un personaje de ficción que promueve los valores de nuestra H Institución. Los invito a leerla y darme su opinión

Aclaro, no es una novela sobre masonería, se trata de promover altos valores morales.

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La Sombra, novela por entregas

¡¡¡Miércoles de *Soñadores de Letras*!!!  Acompáñanos este miércoles 12 de enero en punto de las 20 hrs; donde hablaremo...
12/01/2022

¡¡¡Miércoles de *Soñadores de Letras*!!! Acompáñanos este miércoles 12 de enero en punto de las 20 hrs; donde hablaremos un poco del gran escritor francés *Charles Perrault*, escucharemos música de *Reinhold Glière* y canciones con la rockera *Pat Benatar*. Además, estaremos en comunicación con nuestro amigo, *Benjamín Bernal*, con quien platicaremos sobre su extraordinario proyecto "*La Sombra, novela por entregas*". Escúchanos en la mejor estación de radio por internet Promoestereo
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Entrega 8 del capítulo 3 de LA SOMBRA EL HÉROE QUE LA CIUDAD NECESITA
04/12/2021

Entrega 8 del capítulo 3 de LA SOMBRA EL HÉROE QUE LA CIUDAD NECESITA

Capítulo 3
8

Carlos llevó la camioneta a casa de Alex, éste lo seguía de cerca en su motocicleta, estaba emocionado, había visto en acción a La Sombra.

- Creo que no deben usar la camioneta y de preferencia que la vendan. Esos ladrones no van a estar contentos con lo que pasó y como el único coche que desapareció fue este, podrían buscar venganza.
- Pero mi tía… – de pronto la euforia se le pasó a Alex.
Carlos se había dado cuenta que estaba poniendo en riesgo a la familia del muchacho, había aprendido que no trabajan solos y que siempre hay alguien más arriba que da las órdenes.

- Hablaré con ella, no le va a gustar – dijo Alex con amargura – quiere mucho esta camioneta.

Carlos tenía la esperanza de que pensaran que el ataque había sido responsabilidad de algún enemigo, y que no intentaran algo más.

- Guárdala, que no la vean. Veré qué es lo mejor que podemos hacer.

Los amigos se despidieron y Carlos regresó a casa de Don Juan en su motocicleta. La victoria le sabía amarga.

- ¿Cómo trabajan las bandas de roba-coches? – le preguntó a Don Juan una vez que le había platicado la aventura vivida con su joven amigo.
- Unos robas, otros desarman, unos más venden; todos protegidos por la policía – explicó Don Juan – tienes razón, no es buena idea que la conserven. No tiene caso el riesgo.
- No es difícil dar con el dueño de un coche – apuntó Carlos.
- Es cierto, si asocian que el dueño conoce a La Sombra, están en grave riesgo.

Carlos no lo había pensado, el mundo criminal ya sabía que La Sombra era su enemigo y más de uno tenía cuentas pendientes con él.

- Es mi culpa – dijo Carlos golpeando su cabeza con la palma de la mano.
- No tiene caso culparse, sabemos que estas cosas pueden pasar – lo tranquilizó su maestro – creo que debes terminar el trabajo.

Regresar al taller donde desmantelan coches, cubierto por la noche y tratar de averiguar qué estaba pasando. Sus nuevas habilidades le permitirían averiguar para luego decidir qué acciones tomar.

La noche es el mejor aliado de La Sombra, descansó un poco para tener fuerza durante su incursión nocturna. Habló con Alex para asegurarse de que la camioneta no fuera visible, no le expresó su miedo de que los asociaran con él y eso significara más riesgo para su familia; sólo recalcó lo importante que era que la camioneta no estuviera en casa de su tía y que la mantuviera oculta hasta que decidieran qué iban a hacer con ella.

Entrada la noche, vestido y armado para terminar su tarea, Carlos se dirigió al taller montado en su motocicleta. La ciudad ya estaba dormida y el recorrido fue rápido. Ya en la calle de tierra donde se encuentra el taller, se dio cuenta que había mucho movimiento. Estacionó la moto de tal forma que pudiera salir rápido en caso de necesitarlo, se aseguró el bastón a la espalda y se fundió con las sombras de calle.

Dentro del taller el movimiento era diferente. Ya no había mecánicos desarmando coches, había por lo menos unas 20 personas moviendo los autos, estaban preparando una mudanza. Al fondo había un grupo de hombres que escuchaban al jefe, les daba instrucciones de lo que debían hacer, por lo menos 4 matones vigilaban con armas largas en las manos.

- Hoy no saldremos a pescar. Terminemos de mover los coches; si quieren regresar, verán que el nido ya está vacío – Dijo un hombre de mediana edad que portaba una chamarra negra con ropa deportiva y zapatos de vestir. – Si lo que dicen es cierto, ese tipo la va a tomar contra nosotros. La jefa estaba muy enojada cuando se lo conté.

Carlos no había necesitado acercarse mucho para escuchar la conversación que estaba teniendo lugar gracias a sus nuevas habilidades.

- Si lo encontramos, la jefa nos va a dar un premio grande. Así que todo el mundo a buscar la camioneta esa. Estoy seguro de que si la encontramos, lo vamos a encontrar a él.

Habían tenido razón, la familia de Alex estaba en riesgo. Esta gente tiene ojos y oídos en todas partes, así que sólo es cuestión de tiempo para que dieran con ellos. El problema era serio, tenía que acabar con ellos desde la raíz o de otra forma siempre estarían en riesgo.

Escondido entre las sombras, Carlos vio a la patrulla acercarse.

- 7425, la misma de la mañana – dijo para sí mismo.

Los policías bajaron de la patrulla y se acercaron al grupo que platicaba al fondo del taller que seguía en proceso de mover los coches y la mercancía. Saludaron como grandes amigos:

- Ese mi Salsas – dijo el policía que hacía las veces de jefe – ¿ya casi acaban?
- Ya casi mi poli – dijo el Salsas haciendo énfasis en la palabra poli, para hacer notar que ahí no mandaba. – ¿Conseguiste lo que te pedí?
- Afirma mi salsas, ya sabemos donde viven. Fuimos a visitarlos, pero la camioneta no está ahí. Puede ser que ni siquiera tengan nada que ver.
- Eso lo veremos – sentenció el maleante – Dile a los muchachos que se preparen, les vamos a hacer una visita.

La preocupación llegó a la garganta de Carlos. Era urgente mover a la familia de Alex y llevarla a un lugar seguro.

¿Qué debía hacer? Las habilidades de Carlos no le ayudaban a sortear el sentimiento de culpa que en ese momento le estaba llenando.
Continuará…

Después de un par de semanas de problemas técnicos retomo la publicación semanal de La Sombra - novela por entregas.Alex...
27/11/2021

Después de un par de semanas de problemas técnicos retomo la publicación semanal de La Sombra - novela por entregas.

Alex necesita la ayuda de la sombra. Robaron la camioneta verde de su tía. La Sombra siempre está para ayudar a quien lo necesita.
Podrá recuperarla?
La siguiente entrega de LA SOMBRA EL HEROE QUE LA CIUDAD NECESITA

Capítulo 3
7

Cuando el canario se retiró de su puesto de tiro junto al mercado, los bomberos ya habían terminado de apagar el incendio y los comerciantes empezaban a calcular sus pérdidas. Sabía, por experiencia, que en pocas horas la normalidad regresaría y la venta de sus mercancías volvería a ser la misma.

El tirador guardó su herramienta dentro de la mochila que acostumbraba usar para transportarla, no era exactamente discreta, pero la ocultaba lo suficiente para los ojos curiosos. El esfuerzo de agacharse le hacía resoplar y sudar, maldijo su sobrepeso y se dejo por milésima vez que se pondría a dieta. Abajo del edificio ya lo esperaba un coche para transportarlo.

La Chofis lo recibió con indiferencia, El Canario no había tenido oportunidad de hacer su trabajo.

- Ya llegará el momento – le dijo la jefa al verlo llegar – pensaremos en cómo.

El espíritu de un tirador, cualquier tirador, está lleno de paciencia. Su presa llegaría, sólo había que esperar.

Desde que atravesó las llamas esmeraldas, Carlos había incrementado su ritmo de entrenamiento. Se sentía fuerte y seguro, había muchas respuestas sin contestar, pero eso no importaba. Se había convertido en La Sombra, casi sin quererlo, como una forma de venganza en contra del hombre grande que había ultimado a Paula; ahora sentía que su vida había adquirido sentido.

- Hace muchos días no ves a Alex – Le dijo Don Juan y Carlos se sorprendió.
- Pensé que no lo aprobaban –Respondió Carlos.
- No lo pongas en riesgo, pero creo que tener un amigo es un regalo. – La expresión de Don Juan mostraba una sonrisa.

Por medio de un mensaje le indicó al muchacho que lo vería para entrenar al día siguiente en el lugar y hora acostumbrado. La respuesta no tardó en llegar.

- Tengo un problema, necesito tu ayuda.
- ¿Estás en tu casa? – Escribió Carlos en el teléfono – Voy para allá.

Gracias a la motocicleta llegó en unos minutos a Casa de Alex, el muchacho ya lo estaba esperando.

- Antes de tu mensaje estaba enojado contigo, tenía muchos días de no saber de ti – Le dijo como bienvenida – Me da gusto saber que estás bien, todos los días estuve revisando los periódicos con el miedo de leer que algo te hubiera pasado.

Carlos no le dijo mucho de lo que había pasado, solamente le explico que tenía que atender nuevas responsabilidades que le habían dado. Alex pregunt:

- ¿Qué nuevas responsabilidades?
- Eso no importa – Carlos evadió la respuesta con un ademán – Platícame ¿Qué problema tienes?
- Tengo una tía a la que quiero mucho, ella tiene problemas para caminar. Ayer le robaron su camioneta, no es muy valiosa, pero la ocupa para poder hacer su vida con “normalidad” – le dijo Alex levantando las manos haciendo la seña de comillas con los dedos – Ayúdala por favor.
- ¿Crees que La Sombra está para encontrar coches robados? – Le dijo Carlos con una nota de orgullo en su voz.
- Pensé que La Sombra ayuda a quien lo necesita – Alex se sorprendió con la respuesta de su amigo.

La vergüenza invadió de inmediato a Carlos, se dio cuenta que sus nuevos poderes lo estaban haciendo arrogante.

- Tienes razón, La Sombra está para ayudar.

Alex le platicó lo que sabía del robo de la camioneta. En dónde y a qué hora había desaparecido.

- Es verde, grande y un tanto vieja – Le dijo Alex mostrando una foto en donde se veía el vehículo robado – No entiendo por qué se la robaron, no me parece un coche que vayan a poder vender.
- Por las piezas – se adelantó a contestar Carlos- desarmarla y venderla por piezas puede ser muy lucrativo.
- Entiendo – contestó Alex no muy convencido.
- Vamos – le dijo Carlos para terminar la discusión – Necesito estar en donde se la llevaron.

Carlos le indicó a Alex que tomara su casco y subiera en la motocicleta – para tener quien conduzca cuando la recuperemos – le explicó. Y ambos partieron rumbo a casa de la tía del muchacho.

Llegaron pocos minutos después y Alex le explicó en dónde estuvo estacionada la camioneta. La policía ya hecho lo que pudo (que no era mucho) prometiendo que los mantendrían al tanto de los avances de la investigación.

Carlos se concentró para poder ver el pasado como había hecho tantas veces, la imagen fue nítida y pronto vio a dos jóvenes que se acercaban a la camioneta, mientras uno forzaba la ventana para abrir la puerta, el otro trabajaba debajo para desconectar la alarma. El trabajo duro menos de 30 segundos, el primero puso en marcha el motor y el segundo abordó el coche en el que habían llegado. Lo que más llamó la atención a Carlos es que a pesar de estar cerca de una de las cámaras de seguridad, los dos no hicieron intentos por tapar sus rostros. Se sentían seguros.

Carlos subió a la motocicleta, Alex tuvo que correr para subirse. Gracias al recuerdo, pudieron seguir el recorrido que habían hecho los ladrones. Por la hora del robo, las calles estaban prácticamente vacías, sin embargo, ellos tenían que sortear el tráfico normal de la gran ciudad. Después de media hora de recorrido por la gran avenida que rodea la ciudad, tomaron rumbo a la carretera. La zona era famosa por la venta de refacciones usadas.

- Típico – Pensó Carlos.

Los ladrones no entraron en ninguno de los deshuesaderos, sino que había tomado por una de las calles secundarias, era de terracería y las casas eran de tabiques grises que le daban a toda la zona un aspecto de abandono. Carlos bajó la velocidad de la motocicleta, estaban llegando al lugar en donde habían escondido el vehículo robado.

La imagen que podía ver Carlos era de la camioneta avanzando despacio con las luces encendidas, todas las casas estaban sin luz, excepto por un foco que alumbraba la entrada a un terreno muy grande. Era un terreno apenas resguardado por una alambrada en mal estado a la que le habían agregado la estructura oxidada de un colchón, pedazos de madera y un ropero viejo.

Era hora de ir a pie.

Estacionó la motocicleta lejos de dónde había visto entrar a los roba-autos, le dio la llave a Alex y le indicó que se fuera si no regresaba pronto.

- Quiero ir – respondió el muchacho con decisión.
- No – Fue toda la respuesta, al tiempo que sacaba el bastón de su escondite dentro de la moto y caminaba rumbo al terreno que servía de taller para desarmar los coches robados – regresaré en unos minutos.
- Espera – le dijo Alex aventándole las llaves de la camioneta – las vas a necesitar.

En el interior de lugar había mucha actividad. Cerca de 20 coches, de todo tipo de antigüedad y precio, aguardaban a ser desvalijados. Había muchas personas al interior trabajando, unos quitaban piezas, otros las acomodaban, otros se encargaban de empacarlas para ser llevadas a los puntos de venta de refacciones usadas que existen por toda la ciudad. Pero no había nadie vigilando.

La capucha de la sudadera de Carlos y la magia de Don Juan ocultaban su rostro. Como una sombra entró empuñando el bastón. Deslizando su figura por entre los coches medio desarmados identificó en donde estaba cada uno de los trabajadores. No parecía que llevaran armas. Sin embargo, el riesgo venía de afuera, cualquiera de ellos podía llamar por teléfono a sus socios y ellos si traerían pi***las, era importante mantener la sorpresa el mayor tiempo posible. Al fondo del improvisado taller había una salida por la que alguien podía huir y regresar con más delincuentes.

- Silencio y sorpresa - se dijo.

La respuesta vino fácil. Uno de los trabajadores usaba una máquina de corte que hacía mucho ruido. Debía esperar a que la usará para iniciar el ataque.

- Pásame el maso - grito uno de los mecánicos al fondo, la respuesta vino de otro que había dejado de golpear un auto compacto blanco.

- Ahí te va mai – A Carlos le dio risa la expresión típica de albañiles.

Los músculos de Carlos se tensaron para iniciar el ataque, el ma****lo empezó a sonar con ritmo, segundos después el esmeril se unió al concierto. No tenía intenciones de lastimar a nadie, sabía que un golpe seco en la cabeza deja inconsciente a la persona por unos minutos. Los primeros cuatro no presentaron problema y quedaron derrumbados junto a sus herramientas.

La Sombra avanzó aun sin revelar su presencia entre los coches, esquivando refacciones y llantas. Al levantar el bastón para golpear al siguiente trabajador, éste volteó y vio una mancha borrosa que lo amenazaba.

- Ahgggg – Gritó antes de caer desmayado.

El grito alertó a su compañero quien empezó a chiflar. El chiflido es un medio de comunicación usado por los delincuentes, tiene su propio lenguaje secreto, y sobre todo es un sonido que se impone al ruido. El taller se llenó de chiflidos que los alertaban del peligro. En pocos segundos los ruidos del ma****lo y el esmeril habían cesado y 10 pares de ojos buscaban al atacante. Cada uno de los trabajadores empuñaban algo como arma, uno el ma****lo que había estado usando, otro una llave de cruz de las que se usan para quitar llantas, uno más empuñaba un tubo oxidado.

Aunque había perdido el factor sorpresa, tenía a su favor ser un peleador con experiencia. Si bien, los trabajadores eran agresivos, carecían de la mañana necesaria. Muy pronto se dieron cuenta que no eran rival para Carlos, que uno a uno los desarmó y dejó fuera de combate usando las técnicas ancestrales que su maestro de lucha le enseñara.

Al final, quedaban solo dos hombres, estaban asombrados porque veían una cosa borrosa que los atacaba y peor aún, los había dominado en unos segundos.

- ¿Qué quieres? – preguntó el que parecía ser el jefe – llévate lo que quieras, no te vamos a detener.

Pero Carlos no tenía intenciones de hacer un dialogo con los delincuentes. Quería terminar el trabajo lo más rápido posible y salir con la camioneta.

Al primero de los hombres, que estaba armado con el tubo oxidado, lo desarmó facilmente; se trataba de un jovencito que apenas y podía sostener su arma. Desesperado al verse vulnerable trató de alcanzar un desarmador que estaba en el piso quedando totalmente expuesto. Carlos aprovechó para desmayarlo con un golpe de su bastón.

- Ya solo faltas tu – Dijo Carlos más para si mismo que para el mecánico.

Éste por respuesta trató de correr hacia la salida posterior del terreno, pero lo alcanzó de dos zancadas haciéndolo trastabillar con el bastón. El hombre, también joven y lleno de grasa de coche, cayó pesadamente sobre la tierra y recibió el mismo golpe que había dejado fuera de circulación a la mayoría de sus compañeros.

Subió a la camioneta, afortunadamente no le había quitado ninguna pieza aun y encendió tan pronto hizo girar la llave.

Afuera Alex seguía esperando, habían pasado menos de cinco minutos desde que se fuera. Subió a la moto tan pronto vio la camioneta verde salir del terreno, vio que era su amigo el que la conducía e inició la marcha en la moto de La Sombra.

Justo antes de llegar a la esquina una patrulla de la ciudad entraba a la calle donde La Sombra había rescatado el vehículo robado de la tía de Alex.

Los ocupantes de la patrulla 7245 pronto se darían cuenta que La Sombra había hecho un poco de justicia.

Continuará…

Carlos vivió una experiencia que nunca había imaginado y después de haber sido acusado de traidor y lanzado a la hoguera...
31/10/2021

Carlos vivió una experiencia que nunca había imaginado y después de haber sido acusado de traidor y lanzado a la hoguera púrpura despierta para darse cuenta que todo ha cambiado.

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Capítulo 3
5

Carlos despertó muchas horas después. Estaba en su cama aun con la ropa que llevaba el día anterior y con dolor de cabeza como si hubiera estado de fiesta la noche anterior. Recordó lo que acababa de vivir y decidió dejar de pensar porque no entendía nada de lo que había pasado.

Salió de su habitación, aun con la ropa que llevaba el día anterior. Algo había cambiado en la casa, las hojas de los árboles eran más verdes y las paredes de la casa se veía con múltiples detalles, las grietas en la pintura eran muy visibles. Al intentar abrir la puerta de la cocina por donde siempre acostumbraba entrar a desayunar no pudo porque estaba cerrada. Extrañado dio la vuelta para entrar por la puerta principal, pero se encontró con que también estaba cerrada. Regresó a la puerta de la cocina y tocó esperando que alguien le fuera a abrir, pero pasado unos minutos se dio cuenta que no ocurriría.

- Debo estar soñando – pensó – será mejor regresar a la cama y terminar de despertar.

Los ruidos lejanos de la calle llegaron a sus oídos, dos personas conversaban sobre su trabajo.

- No puede ser

Se dio cuenta que sus sentidos estaban muy afinados: la vista, el oído y el olfato (era capaz de percibir el aroma del pasto y los caracoles que vivían entre la maleza). Era obvio que algo había pasado, estaba seguro de no estar soñando y ahora quería entrar a la casa, hablar con Don Juan y averiguar que había sido todo lo pasado la noche anterior. Empujó la puerta para forzarla y no cedió (no quería romperla, no aún); dejó sus manos apoyadas pensando en todo lo que quería preguntar y algo extraordinario pasó: su cuerpo se deslizó y atravesó la puerta, como si por un instante se hubiera convertido en una especie de humo.

- ¡Diablos! – dijo en voz alta – ¡Qué me ha pasado!

La casa estaba vacía, aunque eso ya lo sabía porque nadie había ido a abrirle, caminó rumbo al estudio de Don Juan. El anciano estaba ahí, de pie junto al enorme librero que llenaba la pared posterior.

- Lo conseguiste – le dijo a manera de bienvenida
- Conseguí ¿que?
- Tus nuevos dones
Desde que regresó de la golpiza que le diera el hombre grande años atrás, había aprendido a no asustarse de las cosas que le habían pasado, a que lo que consideraba magia fuera parte de su vida diaria. Pero no pudo dejar de sentirse abrumado.

- ¿Entonces lo de ayer fue una prueba?
- Y muy exitosa, por cierto. – Le dijo Don Juan con una enorme sonrisa.
- Sigo sin entender.
- Ya entenderás.
- No soy un traidor.
- Ya lo se.
- Pero…
- Ya lo entenderás, cuando llegue el momento. - Finalizó don Juan y agregó – hay fuerzas que están más allá de lo que tu o yo comprendemos.

Don Juan hizo que se sentara frente a él, sirvió café para ambos y fue a sentarse en su lugar detrás del gran escritorio.

- Antes de que llegaran los conquistadores, aquí existían muchas culturas. Algunas más sabias que otras, unas guerreras y otras que aprendieron a unirse con la naturaleza.
- Los Toltecas – Intervino Carlos tratando de parecer conocedor del tema.
- Entre otros – Continuó Don Juan con narración – pero lo más importante es que existía un grupo de sacerdotes, que venían de todos lados sin que importara cómo se llamaban sus dioses o el idioma que hablaran. Ellos aprendieron de la naturaleza lo importante y lo enseñaban en su tierra. Se unieron con la naturaleza para defender el ciclo de la vida y a cambio, El Todo los llenó de bendiciones para ser usadas con sabiduría.
- Pero entonces, gobernaban.
- Reyes, tlatoanis, presidentes. Ellos no gobiernan, El Todo es el único poder que existe, gobierna el concierto de la vida y nosotros somos parte de él.
- ¿Pero entonces quienes son?
- Somos – le contestó don Juan con una sonrisa aún más amplia.
- ¿Somos? ¿Eso fue lo que pasó ayer?

Por toda respuesta Don Juan se levantó de su silla, se acercó a Carlos y le indicó que se levantara. Extendió el brazo con la palma de la mano extendida mostrándola a Carlos quien por reflejo hizo lo mismo hasta que las palmas de los dos estuvieron frente a frente. De inmediato sintió un estremecimiento por todo el brazo y una luz color violeta empezó a emanar como una conexión eléctrica de una mano a otra.

- Desde anoche somos hermanos
- ¿Ya no serás mi maestro?
- Lo seré hasta el día de mi muerte.

Carlos estaba fascinado por el nuevo descubrimiento. Sus sentidos estaban más despiertos que nunca y podía sentir, ver, oler y escuchar la emoción que tenía Don Juan.

- Y ¿Ahora que haremos?
- Nuestro deber es cuidar el ciclo de la vida, los agentes del caos han ganado la batalla hasta ahora. Pero La Sombra tiene mucho que decir al respecto.

Carlos era el que ahora sonreía.

Continuará…

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