21/01/2025
LOS SÍMBOLOS FRANCISCANOS SEGLARES
(Nunca dejan ni dejaran de ser significativos)
La Tau
-“La Tau es la última letra del alfabeto griego. Es símbolo de la humildad en que se fundó el Evangelio – decía el Papa Inocencio III- . La Tau tiene exactamente la misma forma de la Cruz en que fue clavado Cristo…
Estas Palabras penetraron hondamente en el corazón de San Francisco. Él se sintió aludido, y desde entonces hizo su propio blasón de la Tau, proclamada por el Papa como emblema de la reforma: “Se prepara una túnica en forma de Cruz”; y además, “la señal de la Tau le era preferida sobre toda otra señal; con ella sellaba las cartas y marcaba las paredes de las pequeñas celdas” (Celano)
EL HÁBITO O INSIGNIA:
-El Hábito del Franciscano Seglar comprende el Cordón y el Escapulario. Estos son Signos de Humildad y Penitencia o Conversión. El Candidato se despoja del “Hombre Viejo” para tomar un nuevo Habito, “Hombre nuevo” imagen de la vida nueva que va a comenzar.
El Cordón
-El Cordón que llevan puesto todos los Franciscanos, lleva tres nudos, que hoy hacen referencia a los tres votos de la Profesión de Vida Religiosa, que son: Obediencia, Castidad y Pobreza (desapropio).
San Francisco, después de haber escuchado el Evangelio, cambio su correa de cuero, signo de poder, por una cuerda común y corriente.
El Escapulario
Es un Sacramental formado por dos trozos de tela de burda lana de color café que llevan pintados, bordados o grabados en un lado el Escudo Franciscano que representa los brazos cruzados de Jesús y Francisco, y detrás está la Cruz, y del otro lado la escena de la Bendición de San Francisco a Fray León (En México son las Llagas de Cristo y la Cruz) y están unidos por dos cintas para poderlo llevar colgado al cuello (un trozo sobre el pecho y otro sobre la espalda) en señal de devoción.
¿EN QUÉ CONSISTE LA GRANDEZA DE LA INSIGNIA DEL FRANCISCANO SEGLAR?
La grandeza de nuestra Insignia o Habito consiste, entre otra muchas cosas desde luego, en que mucho nos ayuda a conservarnos en ESTADO DE GRACIA, y estando en este estado y llevando puesto el Habito interior, las Buenas Obras que hacemos con la intención de servir a Dios, le agradan más y recibirán mayor recompensa en esta vida y en la otra.
Después, y esto es de mayor importancia, que si lo llevamos dignamente nos ayudara a ser mejores cristianos, a vivir más perfectamente la Vida Cristiana, pues nos recuerda constantemente que somos Franciscanos, que debemos manejarnos como cristianos perfectos, pues fue para ello que ingresamos a nuestra bendita Orden, y nos recuerda que para esto debemos SERVIR A DIOS, como lo declaramos el día de nuestra Profesión al contestar al Sacerdote que nos preguntó:
Hermano, ¿Qué pides?- Padre, pido ser admitido a la profesión de la Regla de la Tercera Orden de San Francisco, para SERVIR A DIOS en esta Orden hasta la muerte, después de lo cual, al hacer nuestra profesión decimos: “…prometo vivir el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo en la Orden Franciscana Seglar, observando la Regla todo el tiempo de mi vida…”
El Escapulario, nos recuerda que debemos ante todo guardar los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, para conservarnos en ESTADO DE GRACIA, requisito indispensable para ser grato a los ojos de Dios.
Y además de esto, nos recuerda constantemente que las principales virtudes que el Franciscano Seglar deber procurar tener, además del Servicio de Dios, son:
LA PENITENCIA, el amor a la Pobreza, la Humildad, y la Pureza, pues la burda lana de que esta hecho nuestro Escapulario y su color, nos recuerdan que debemos hacer Penitencia; su falta de bordados y adornos, que debemos amar la Pobreza; el color blanco del cordón, que debemos ser castos, y los tres nudos que lleva, nos recuerdan que estamos atados al SERVICIO DE DIOS, como nos lo indican las palabras que el Sacerdote pronuncia al bendecir el Cordón el día de nuestra Profesión: “Bendecid, Señor, este Cíngulo, y haced que vuestro(a) siervo(a)… reconozca la obligación de vivir dedicado a vuestro santo servicio”.
Entendamos en qué consisten estas virtudes:
-LA PENITENCIA: Penitencia es lo mismo que arrepentimiento o conversión. Llevar una vida de penitencia, es vivir continuamente arrepentido de nuestros pecados. Quien está verdaderamente arrepentido de ellos procura desagraviar a Dios de sus culpas pasadas haciendo ciertos sacrificios que se llaman penitencia.
Hay que entender que, para hacer penitencia, no es necesario flagelar nuestro cuerpo ni llevar cilicios, ni practicar las maceraciones. El Franciscano Seglar puede hacerla llevando su Cruz, es decir: Bendecir las p***s y contrariedades de la vida diaria, y ofrecerlas a Dios en satisfacción de nuestros pecados.
Nada como la vida de penitencia y la digna participación frecuente en la Sagrada Comunión, y Confesión, nos ayuda tanto a vivir en ESTADO DE GRACIA.
-EL SERVICIO DE DIOS: Servir a Dios, es hacer nuestras Obras Buenas y aun las indiferentes, con la intención de agradarlo, en otras palabras: Por amor suyo, en su honor, en su nombre, en su Santo Servicio a fin de “edificar un mundo más fraterno junto con los hombres de buena voluntad”. El Franciscano sirve a Dios guardando su Regla, y haciendo todos los actos del día con intención de agradarle y con espíritu misionero.
-EL AMOR A LA POBREZA: Amar la Pobreza no quiere decir que debamos necesariamente ser materialmente pobres, sino que seamos pobres de espíritu, es decir; que estemos contentos con lo que tenemos, no tener afecto desordenado a las riquezas, de tal manera que si no las tenemos no las deseemos desordenadamente, y si las tenemos no nos apeguemos a ellas con un afecto desordenado que nos aparte de Dios. Y compartir con los más pobres.
-LA HUMILDAD: Consiste la humildad en no creerse mejor que el prójimo, en no ser pretencioso, en no ver menos a nadie, considerando que Dios nos lo ha dado y que es a Él a quien toca el honor de ellos, y que, mientras más dones nos haya dado, mayor será nuestra responsabilidad para usarlos bien y en pro del prójimo.
El soberbio, vuelve veneno contra sí mismo los bienes que de Dios ha recibido; el humilde, por el contrario, hace a Dios justicia de sus dones.
-LA CASTIDAD: La castidad es la virtud que nos lleva a abstenernos de los placeres ilícitos de la carne, y de todo cuanto a ellos pueda llevarnos, es decir: Deseos, afectos, imaginaciones y cosas por el estilo.
Estos placeres, que son lícitos dentro del Santo Matrimonio cuando van ordenados a la generación de los hijos y a la unión de los Esposos, son por completo ilícitos entre personas que no están casadas.
Todo lo que tiene que hacer el Franciscano Seglar para ser casto en su condición laical, es guardar el 6to y el 9no Mandamiento, evitar, como la Regla le ordena, las diversiones peligrosas etc., y sobre todo esas familiaridades entre personas de s**o diferente que están actualmente tan en moda. (Cf. S. Francisco, en 2 Celano 112 y 114).
(Ob. Cit. “El Camino Franciscano” de Fr. Francisco Calderoni O.F.M. Conv./ Págs. 09-15/Caracas- Venezuela / 2004)