25/05/2026
"Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio" (Mc 16,15)
Ayer, vivimos nuestra actividad “Manos que acompañan”, visitando el asilo Concepción Béistegui, donde pudimos recordar que el amor también se hace presente en los pequeños gestos, en una escucha atenta y en una compañía sincera.
Hoy, más que nunca, se nos invita a mirar la vejez con dignidad y respeto, reconociendo en cada uno de ellos un recuerdo vivo, una historia que sigue hablando, un corazón que sigue necesitando amor. Porque el paso del tiempo no borra su valor; al contrario, lo hace aún más grande.
Agradecemos profundamente a toda la comunidad que, con generosidad, se hizo presente a través de sus donativos. Su desprendimiento es reflejo de un corazón que sabe darse, que entiende que la entrega total también es llevar esperanza a quienes, en ocasiones, pueden sentirse olvidados.
Te invitamos a seguir apoyando estas iniciativas y también a que, si tienes cerca a un adulto mayor, lo acompañes, lo abraces y le recuerdes cuánto vale. Y si tú eres un adulto mayor, recuerda que Cristo sigue viviendo en ti, que se alegra en tu vida, en tus tristezas y en tu esperanza.
Sigamos siendo manos que acompañan, corazones que escuchan y presencia que consuela.
¡Viva Cristo Rey!