23/05/2026
“Y yo le pediré al Padre y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.”
Juan 14:16-17 NVI
Sábado 2️⃣3️⃣ de mayo
Ese hombre por el que habían decidido dejar sus redes, dejarlo todo y seguirlo, estaba a punto de marcharse. Habían sido testigos de sus milagros, habían escuchado sus palabras, le habían hecho incontables preguntas. Jesús, su amigo, su Maestro, su compañero, estaba por irse. Y en este preciso momento, Jesús les dice que llegó su hora de partir, pero que vendrá otro para consolarlos. Y él les promete una cosa: no estarán solos.
Él prometió que enviaría “otro Consolador”, lo que significa que mandaría la misma presencia de Jesús, pero ahora de una forma interior y constante. Siempre constante. El Espíritu Santo, el Consolador, llegaría para nunca irse.
Aplicación práctica:
Esa es la promesa de Jesús. Cada vez que nos sentimos solos, vacíos o sin dirección, podemos recordar que Jesús no nos dejó un sustituto menor, sino que nos dio la misma presencia habitando en nosotros.
Oremos:
“Amado Jesús, gracias por no dejarnos huérfanos, que hoy podamos verte como nuestro Consolador y nuestra compañía constante. Enséñanos a reconocer tu voz y a descansar en tu presencia. Amén. Amén”
Reflexiona en la lectura de hoy, ora a Dios en voz alta y busca su presencia cada día!
¡Dios te bendiga hoy y siempre!
Comparte.