04/10/2019
Nehemías 6:9 Dice: " Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos ". El desánimo nos puede invadir de tal manera que produce en nosotros una frustración que asesina los sueños y las ilusiones. Cuando Nehemías fue levantado por Dios para reedificar su nación, fue atacado por el desánimo. El desánimo nos lleva a ver las cosas sin importancia alguna y a dejar de practicar aquello que nos fortalece. Una persona desanimada difícilmente querrá congregarse y servir a Dios. La Iglesia está llamada a reedificar la esperanza de las personas. La crisis es inevitable en la vida de un cristiano. No podemos evitar la crisis, ella siempre nos sorprende. No puedes evitar que el desánimo toque a la puerta de tu corazón, pero sí puedes evitar su estadía. La gente suele bajar la guardia ante el desánimo, porque no es considerado una enfermedad, ¡pero este trae consigo a la depresión! Y esta busca paralizar a una nación y la única que puede parar esto es la Iglesia de Jesús. ¿Qué es la depresión? Un sentimiento de apatía y tristeza, pero la Biblia tiene mucho que decirnos en cuanto a ella. Así que cuando sientas que no tienes ganas de nada, recuerda lo que dice este Salmo 91:1 : " El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente ".