Al ser creados por Dios todos tenemos una vocación específica que cumplir. En un tiempo determinado, Jesús llama a algunos de entre los hombres para compartir con Él su sacerdocio ministerial. La promoción vocacional sacerdotal ayuda a los jóvenes a descubrir el llamado de Dios, para que puedan discernir y perseverar, en su vocación sacerdotal. La vocación a la vida consagrada es un llamado de Di
os a los hombres, y lo hace en ambientes concretos: la familia, la escuela y en toda comunidad cristiana donde verdaderamente se vive la fe. Por ello es tarea primordial de la Parroquia, ministros ordenados, laicos comprometidos y toda la comunidad cristiana de creyentes, preocuparse por ser medio claro de comunicación del llamado de Dios hacia los elegidos. Y dado que la promoción vocacional sacerdotal y religiosa son "un valor inestimable y una forma espléndida y privilegiada de vida cristiana" (PDV, 39) es esencial formar en nuestro territorio parroquial al equipo que se encargará de acompañar a aquellos jóvenes que sientan en su interior la voz de Dios que los llama a ofrecer su vida en bien de la comunidad cristiana como sacerdotes y/o religiosos en el caso de los varones o de religiosas en el de las mujeres. Cardenal de “concientizarnos todos en la urgencia de que la Pastoral Vocacional exige ser acogida, sobre todo hoy, con nuevo, vigoroso y más decidido compromiso por parte de todos los miembros de la Iglesia como parte importante de su pastoral global” , y siguiendo las líneas de acción propuestas por nuestra vicaría y decanato presentamos nuestro plan pastoral, poniendo como comisión, nuestro trabajo en manos del Pastor Eterno de las almas, Jesucristo, y de Santa María de Guadalupe, Madre y modelo de todas las vocaciones, así como a la intercesión de nuestro Santo Patrono, fiel apóstol y seguidor de nuestro divino Salvador. Pueblo de San Bartolo Ameyalco, México D.F., Mayo 2013