18/04/2025
Y, apareciendo a la gente, se apartó de ellos como a distancia de un tiro de piedra, y puestos de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y apareciéndose a él un ángel del cielo, le fortalecía. Y, después que se había angustiado, oraba con más instancia; y su sudor se hizo como grandes gotas de sangre que corrían por tierra. Y cuando se levantó de la oración, se juntó con sus discípulos, y hallándolos durmiendo de la tristeza, les dijo: ¿Por qué duerme? Levantaos y orad para que no entréis en tentación".