10/07/2020
JESÚS Y EL TALIT
El Mundo En Que Vivió Jesús
Para comprender a una persona es necesario conocer el contexto histórico, cultural, económico, social, religioso y político en que vivió. Como nosotros, Jesús fue hijo de su tiempo, siendo hijo de una familia judía, su madre una jovencita de nombre Miriam (conocida en occidente como María), y su padre Yosef (José); nació en Belén de Judea; de ascendencia real y sacerdotal, pues pertenecía por línea paterna a la casa del rey David y de línea materna a la tribu sacerdotal de Leví, recibió el nombre judío de Yeshúa.
Jesús era judío no sólo por nacimiento. Su forma de comprender a Dios y a la vida estará marcada para siempre por la cultura semítica. Por medio del evangelio de Lucas sabemos que pasó por el rito de la presentación, fue circuncidado al octavo día según la Ley de Moisés (Torá), vivió la ceremonia del Bar-Mitzvá a la edad de 12 o 13 años, en la cual, como todos niño judío, recibió una profunda y completa educación judía en la sinagoga de Nazaret, y fue al Templo de Jerusalén comenzando a vivir la Ley y a ser “hijo del mandamiento” [el aprendizaje era obligatorio, las Escrituras tenían que ser enseñadas a cada niño judío, así que, todo el mundo conocía básicamente las Escrituras debido a que eran aprendidas de memoria desde la infancia]. Hablaba en lengua aramea, griego y latín, y por supuesto el hebreo ya que en ese idioma se leían las Escrituras en la sinagoga. El mismo evangelio (Lucas 4:16) nos dice que frecuentaba la sinagoga de Nazaret, donde se leían y comentaban los textos sagrados y que participó en las fiestas judías. Fréderic Manns escribe: “Si bien es cierto que Jesús ponía por encima de todo la adoración al Padre en espíritu y en verdad, que puso los mandamientos de la Ley por debajo de los mandamientos de amor, caridad y justicia, que rechazó las exigencias de un cierto legalismo exagerado, es un hecho confirmado por los evangelistas que, hasta su último día, Jesús jamás dejó de practicar los ritos del judaísmo: pronunció las bendiciones judías, celebró la Pascua según el rito de la liturgia familiar y rezó los Salmos hasta el final. Jesús dijo: No he venido a abolir el judaísmo, sino a llenarlo, fecundarlo, llevarlo a su plenitud” [F. MANNS, “Una aproximación judía al Nuevo Testamento” (2006), p. 8-9]. Fue reconocido por el pueblo judío e incluso por algún grande de Israel (Nicodemo) como Rabino (maestro de los judíos).
Por otra parte, las escenas evangélicas nos sitúan en las regiones de Galilea y Judea, tocando de forma marginal Samaria. Desgraciadamente los textos aportan muy poca información sobre cómo vivía la gente en la Palestina del siglo I; y es que a los evangelistas no les interesaba hacer una crónica de la historia de la región o de sus costumbres, su finalidad es sencillamente proclamar que Jesús es el Señor.
En ese contexto histórico nace Jesús.
Vida De Adoración Judía
Las sinagogas surgen dentro del judaísmo, tenido su origen luego de la destrucción del primer Templo de Jerusalén (587 a.C.) y durante el cautiverio judío en Babilonia (586-537 a.C.). Después del regreso del cautiverio, cuando se reorganizó la vida religiosa, especialmente bajo Esdras y sus sucesores, el culto congregacional, que consiste en la oración y la lectura de secciones de la Biblia, se desarrolló junto con el resurgimiento del culto del Templo en Jerusalén, y así condujo a la construcción de sinagogas. El lugar de reunión se llamaba “bet ha-keneset”, ya que una asamblea de personas para la adoración se denominaba “keneset”; la asamblea descrita en Nehemías 9-10. En la tradición se conocía como la “gran asamblea” (“keneset ha-gedolah”). La sinagoga continuó siendo conocida por este nombre, aunque también fue llamada, brevemente, “keneset” (arameo, “kanishta”), y, en griego, συναγωγ. Tras la restauración del Segundo Templo, La Gran Asamblea, liderada por Esdras, instituyó el Kadish, la Kedushá, Baruj, y el resto de los servicios comunales estándar (requiriendo la participación de un minian o quórum de diez), como así también la obligación de los individuos de participar en esos servicios; fueron levantados tanto en Israel como en la Diáspora lugares separados para orar comunalmente. Así nació el “Lugar de Reunión” —Beit Kneset en hebreo, y sinagogas en griego.
El Origen Del Talit
[Números 15:37-41, BTX4] 37 Después YHVH habló a Moisés, diciendo: 38 Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que en cada fleco de los bordes pongan un cordón de azul. 39 Tales flecos os servirán para que, cuando los veáis, os acordéis de todos los mandamientos de YHVH y los cumpláis, y no sigáis el impulso de vuestro corazón ni de vuestros ojos, tras el cual os prostituís, 40 a fin de que recordéis y cumpláis todos mis mandamientos, y estéis consagrados a vuestro Dios. 41 Yo, YHVH vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para ser el Dios vuestro. ¡Yo soy YHVH vuestro Dios!
En Números se les dio el mandamiento a los israelitas de poner flecos en las cuatro puntas del manto con que se cubrían; este manto se llama “talit” y lo usaban los judíos cuando oraban en su lugar secreto.
Originalmente era una vestimenta grande como una capa o frazada que hoy día todavía lo usan los Beduinos como protección del frío. El talit, es un manto rectangular con flecos atados a cada esquina y cada fleco teniendo un cordón de azul. Esta vestimenta – dada por DIOS mismo a Sus hijos – llegó a ser parte principal de la ropa cotidiana; los flecos se llaman tzit-tzit. Hay dos tipos de Talit, el Talit Katán (Pequeño Talit) y el Talit Gadol (Gran Talit) … el pequeño talit se lleva por dentro de la ropa todos los días y en todo momento, el grande se usa en la oración de la mañana, en Shabat y en algunos días festivos. En el Judaísmo se enseña que el Talit Gadol (Gran Talit) representa la Presencia de Dios que cubre a una persona, también afirma que cubrirse indica humildad y reverencia como hizo Moisés.
La palabra talit en sí es una palabra hebrea compuesta de las palabras ‘tal’ que significa “tienda”, y ‘ith’ que significa “pequeña”. El manto de oración es entonces, por intención de Dios, una “pequeña tienda” o un “pequeño tabernáculo” para el individuo.
Dios les dio esta vestimenta como recordatorio de Sus leyes y que debían guardarlas. Cuando Dios sacó Su pueblo de Egipto les dio una serie de instrucciones para vivir (la Torá). Estos mandamientos dados en el Monte Sinaí fueron dados a los redimidos, a los que fueron rescatados de la esclavitud. Por lo tanto, vemos que estas ordenanzas e instrucciones dados por Dios a la comunidad redimida no son sólo leyes para obedecer sino más bien dádivas para hacerles recordar quiénes son. Cuando se construye el Tabernáculo de reunión en el desierto, no podían caber los seis millones de judíos, por lo tanto, les fue dado a cada uno su propio santuario privado donde podían tener un encuentro con Dios. Con él se cubrían la cabeza formando una carpa, donde empezarían a cantar y clamar a el Eterno. Este era un momento íntimo, privado, separado de toda otra persona, donde uno ponía su atención en Dios solamente. Este era su LUGAR SECRETO, ¡su rincón de oración!
Veamos un ejemplo de su uso en los tiempos bíblicos:
[Salmos 27:5, RV1960] 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.
[Salmos 31:20, RV1960] 20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
La palabra hebrea ‘esconder’ significa esconder al cubrir, tapar. La palabra ‘secreto’ significa escondite de protección. En Su presencia somos cubiertos de los lazos, maquinaciones y conspiraciones del diablo y de los hombres. “En lo secreto de tu presencia”, Él te esconde cubriéndote en Su tabernáculo.
[Salmos 91:1-4, BTX4] 1 El que habita al abrigo de ’Elyón Morará bajo la sombra de ’El-Shadday. 2 Diré yo a YHVH: ¡Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios en quien confío! 3 Él te librará del lazo del pajarero, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá Y debajo de sus alas hallarás refugio, Escudo y adarga es su verdad.
Cuando un judío usa el talit, está morando al abrigo del Altísimo, bajo su sombra, bajo sus alas encuentra refugio, sanidad, liberación y prosperidad.
Cuando se cubre la cabeza con un talit, está entrando en un lugar secreto y al cubrir su rostro, está cerrando la puerta (Mateo 6:6). Los sabios judíos dicen que cuando se cierran las puertas, se separa de las distracciones e influencia del mundo, por lo tanto, el enemigo no puede hablar a su mente ni traer duda o confusión mientras ora.
Esta costumbre del manto en los tiempos de Moisés, era una costumbre común aún entre los pueblos paganos y que Dios eleva dicha costumbre y hace una diferencia, ordenando que se le pongan los flecos y refuercen las peticiones que en la intimidad se hacían a Dios.
El talit tiene una franja inscrita alrededor del cuello que dice:
“Baruj Atá Adonai Eloheinu melej holam asher kidshanu vemitzvotav vetzivanu lehitatef betzitzit” cuya traducción es: “Bendito eres Tú Adonai Dios nuestro, Rey del Universo que nos santificaste con tus mandamientos y nos ordenaste cubrirnos con los tzitzit”. Esta bendición se debe recitar antes de colocarse el manto y se besa esta parte.
[Números 15:38, BTX4] 38 Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que en cada fleco de los bordes pongan un cordón de azul.
Borde = H3671 – כָּנָף kanáf de H3670; arista, filo o extremidad; específicamente (de un ave o ejército) ala, (de a vestido o sábanas o cobijas) vuelo, (de la tierra) cuadrante, (de un edificio) pináculo: – ala, alado, confín, especie, falda, fin, lecho, manto, pluma, postrero, punta, regazo, volar, volátil, vuelo. Literalmente significa los flecos de las plumas de los pájaros.
Cuando se pone el talit, la bendición queda en el centro sobre la cabeza y forma su propia carpa y los costados caen sobre los brazos como si fueran alas (kanaf en hebreo).
En la Biblia encontramos el uso del talit y su simbolismo en la historia de Rut.
Rut fue la nuera de Noemí; el esposo, el cuñado y el suegro de Rut mueren, entonces Noemí decide volver a Judá; Orfa, la otra nuera vuelve a su familia y a sus dioses, no así Rut, quien le dijo a su suegra: “tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” (Rut 1:16). Para mantenerse a sí misma y a su suegra, Rut recorría los campos de Booz, pariente de Noemí (según la costumbre de los indigentes de aquellos días).
[Rut 2:4-12, RV1960] 4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. 5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven? 6 Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab; 7 y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento. 8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas. 9 Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados. 10 Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera? 11 Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. 12 Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
Esta frase: “Bajo cuyas alas has venido”, cobra importancia más tarde en la historia. Rut dijo a Noemí el favor que Booz había mostrado. Por lo que, Noemí le dijo a Rut que se lavara y perfumara, se pusiera el mejor vestido y fuera de noche a la era donde Booz aventaba la cebada. Booz era pariente de Noemí y tenía el derecho y la obligación de cuidar a Rut tomándola como esposa.
[Rut 3:3-4, RV1960] 3 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber. 4 Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.
[Rut 3:7, RV1960] 7 Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descubrió los pies y se acostó.
[Rut 3:9, RV1960] 9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.
Extiende (cúbreme) es un término de intimidad. Es una expresión simbólica de matrimonio. Booz era un hombre honorable e hizo lo correcto honorablemente. Se casó con Ruth, quien siendo moabita fue injertada a la nación de Israel y consiguió el derecho de ser cubierta por el talit de su esposo (en la cultura del Medio Oriente se echa una vestimenta sobre una elegida para matrimonio).
Rut entró en humildad pidiendo protección bajo la cobertura de Booz. Cuando le dijo “eres pariente cercano” (v. 9), le estaba diciendo: “conoces mi situación, sabes que estoy sola con Noemí, ¿me tomarás como esposa y me serás cobertura de protección?”. Cuando entras en oración a Dios, te pones bajo la protección del Altísimo (Salmo 91).
Jairo Y La Mujer Con El Flujo De Sangre
[Lucas 8:41-44, BTX4] 41 Y he aquí se presentó un varón cuyo nombre era Jairo, un principal de la sinagoga; y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que fuera a su casa, 42 porque tenía una hija única, como de doce años, y se estaba muriendo. Y mientras Él iba, las multitudes lo apretujaban, 43 y una mujer que estaba con flujo de sangre desde hacía doce años, la cual no había podido ser sanada por nadie, 44 acercándose por detrás, se agarró del borde de su manto; y al instante el flujo de su sangre se detuvo.
La palabra griega que en muchas ocasiones ha sido traducida como “borde” es “kraspedón”. Esa palabra es la traducción de “tzitzit” en la Septuaginta. Tzitzit no significa “borde”, sino “fleco”. La palabra “tzitzit” aparece sólo cuatro veces en las Escrituras, en Números 15 aparece tres veces y en Ezequiel 8:3 una vez. En el verso 43 la mujer con flujo de sangre toca el “borde de su manto”. Esa palabra ‘borde’ en hebreo es la misma que se traduce como ‘franja’ o ‘flecos’ (tzitzit) ¿Qué es lo que ella tocó? Tocó uno de los de flecos en el borde de su vestimenta, su talit, que Jesús usaba por ser judío.
El profeta Malaquías habló del Mesías de Israel, diciendo:
[Malaquías 4:2, RV1960] 2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
La palabra hebrea para “alas” usada en este pasaje es kanaf, una palabra que significa específicamente plumas parecidas a flecos, o las orillas del plumaje de un ave (no el ala completa). Todos hemos visto un águila o un halcón volando en forma circular en el cielo y hemos notado que sus alas son parecidas a flecos. Esta palabra, por lo tanto, tenía dos significados y podía ser traducida como “alas” o como “flecos”.
Probablemente la mujer que padecía flujo de sangre, había oído mencionar que Jesús era el Mesías. Quizás recordó la promesa mesiánica del rollo de Malaquías y pensó que, si habría de ser sanada, debería ser por medio de Sus alas... ¡Sus tzit-tzit! Por fe, estrechó su mano y tocó los flecos de Jesús, y fue sanada de su enfermedad.
Es interesante notar que, a través de todo el Antiguo Testamento, cuando se habla de “alas” en referencia a Dios, se utiliza la palabra hebrea kanaf. Ciertamente, el lugar de nuestro refugio es bajo el kanaf del Señor, ¡o bajo Su palabra y Su autoridad!