30/10/2025
Conoce este gran testimonio 🧐 del poder de Dios 👏
Hola soy Emiliano y pertenezco a los jóvenes Maranathas Siloé FRAPI ¿Crees que Dios tiene un propósito para tu vida? Quiero compartirte lo que viví cuando tenía apenas 13 años, una experiencia que marcó mi vida para siempre y que me mostró que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros.
Era septiembre del 2021, específicamente el 7 de ese mes. Comencé a sentirme muy mal, con síntomas que empeoraban cada hora. Mi mamá, preocupada, me llevó al hospital de inmediato. Nunca imaginamos lo que estaba por venir.
Me internaron ese mismo día porque mi condición era grave, pero los doctores no sabían exactamente qué tenía. Realizaron varios estudios mientras yo empeoraba rápidamente. Fue hasta que ya estaba hospitalizado que finalmente detectaron que era COVID-19, para entonces mi cuerpo ya estaba luchando una batalla terrible.
El 9 de septiembre, solo dos días después de ingresar, mi estado se volvió crítico. Tuvieron que intubarme y caí en un estado de inconsciencia. Lo que vino después solo lo sé por lo que mi familia me contó: del 9 al 21 de septiembre, durante doce días completos, estuve inconsciente, entubado, conectado a máquinas que respiraban por mí.
Mi mamá y mi familia vivieron días de angustia indescriptible. Los médicos fueron honestos con ellos: "No tiene muchas esperanzas de vivir", les dijeron. Las probabilidades estaban en mi contra. Un niño de 13 años, con COVID severo, entubado, sin responder. Pero mi familia no se rindió. Oraron día y noche. Mis tíos, mis primos, mis abuelos, toda la familia se unió en oración. La iglesia completa intercedía por mí.
Doce días después, el 21 de septiembre, abrí los ojos. No entendía nada. Estaba confundido, débil, con ese tubo que me quitaron poco después. Había perdido casi dos semanas de mi vida, pero Dios me las devolvió todas. Los mismos doctores que habían dado un pronóstico tan desalentador ahora hablaban de recuperación. Poco a poco fui mejorando, aunque el camino fue difícil.
Permanecí en el hospital hasta el 28 de septiembre, completando 21 días de internamiento. Días de aprender nuevamente a hacer cosas básicas, de recuperar fuerzas, de entender lo cerca que había estado de partir.
Hoy, años después, sé que estoy aquí porque Dios lo decidió así. Cuando los médicos decían que no había esperanza, Él dijo "todavía no es tu tiempo". Cuando las estadísticas estaban en mi contra, Él cambió mi historia.
Con solo 13 años aprendí que no importa cuán joven seas, Dios tiene planes contigo. Aprendí que las oraciones de una familia unida tienen poder. Aprendí que cuando todo parece perdido, Dios puede hacer lo imposible.
Cada cumpleaños desde entonces es una celebración doble: un año más de vida, y un recordatorio de que sigo aquí por Su gracia. No sé qué tiene preparado para mí, pero sé que sea lo que sea, vale la pena haberme salvado.
Gloria a Dios por darme una segunda oportunidad. Gloria a Dios por escuchar las oraciones de mi familia. Gloria a Dios porque cuando yo no podía orar por mí mismo, otros lo hicieron, y Él respondió.
Si estás pasando por algo difícil, si alguien te ha dado un diagnóstico desalentador, no pierdas la fe. El mismo Dios que me sacó de esa cama de hospital puede hacer milagros en tu vida.
Amén.