26/05/2026
Martes de la VIII semana del Tiempo ordinario
El Evangelio de hoy nos presenta a Pedro diciéndole a Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Y quizá esa misma frase también nace muchas veces de nuestro corazón. Hay momentos en los que sentimos que hemos renunciado a cosas, personas, comodidades o sueños por permanecer fieles a Dios… y aun así llegan las pruebas, el cansancio o la duda.
Jesús responde con una promesa llena de esperanza: quien entrega su vida por Él nunca pierde. Dios jamás se deja ganar en generosidad. Tal vez no siempre recibiremos recompensas materiales, pero sí una paz más profunda, personas que nos sostienen, fuerza para continuar y una vida con sentido.
El Señor también recuerda algo importante: “muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros”. En un mundo donde todos buscan sobresalir, Jesús enseña el valor de la humildad, del servicio y de la fidelidad silenciosa. Dios no mira las apariencias; mira el corazón.
Hoy el Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿Qué estoy dispuesto a dejar para seguir verdaderamente a Cristo? A veces no se trata solo de cosas materiales, sino del orgullo, del rencor, de los malos hábitos o de aquello que nos aleja de Dios.
Seguir a Jesús no significa una vida sin dificultades, pero sí una vida acompañada por Él. Y quien camina con Cristo nunca camina solo.