03/06/2026
Hay amores que llegan para quedarse.
Macario llegó a mi vida cuando Darío y yo nos casamos, y desde entonces somos inseparables.
Desde el primer momento ocupó un lugar muy especial en mi corazón. Me acompaña en los días buenos y en los no tan buenos. Me sigue por toda la casa, se acurruca conmigo y siempre encuentra la forma de recordarme que nunca estoy solo.
Me ha visto reír, me ha visto llorar y ha estado presente en momentos que nadie más conoce. Es el primero en verme despertar y muchas veces el último en acompañarme antes de dormir.
Y aunque tengo la fortuna de compartir mi vida con Darío, Macario me recuerda todos los días algo muy especial: que la vida es hermosa en las cosas más simples, que el amor más sincero no pide nada a cambio y que siempre hay razones para seguir sonriendo.
No sé si él entiende cuánto lo amo, pero yo sí sé que mi vida es más feliz desde que llegó.