29/05/2015
Mt 28,16-20. Santísima Trinidad. 31 de mayo.
1. Lectura del texto. ¿Qué dice la Palabra de Dios?
En aquél tiempo los once discípulos obedecieron las indicaciones del maestro que les había mandado subir al monte. Son once, ya no Doce, por lo sucedido con uno de ellos, se suicidó Judas, el traidor.
Jesús se hace presente donde están los suyos; lo ven, lo adoran pero hay dudas entre ellos; la fe todavía no es madura para algunos. Este es un día señalado para reconocer al verdadero resucitado en el lugar correcto, en la comunidad.
Por otro lado vemos que es Jesús el que toma la iniciativa de acercarse a ellos y hablarles, no espera que ellos se acerquen. Les habla y les dice que tiene poder tanto en el cielo como en la tierra; quiere que estén bien informados de la única fuente verdadera: “que él es poderoso, no es cualquier maestro, no es cualquier señor, Él es el Hijo de Dios. “
Empieza el envío, empieza la misión. Ahora si podrán hablar a todas las gentes, ahora ya están capacitados y habilitados para ser apóstoles, misioneros, evangelizadores, etc. Lo primero es hacer discípulos, enseñar a toda la gente, que conozcan quién es Jesús, el hijo de Dios, que la gente sepa distinguirlo, que lo acepten en su corazón sincero, que conozcan con quién van, con quién viven. Para que luego entonces puedan recibirlo sacramentalmente, en el Bautismo. El bautismo es la expresión de que si lo aceptan como el salvador, también reciben al que lo envió, el Padre, también se recibe el amor del Padre, que es el Espíritu Santo. Así lo enseñó Jesús: “el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Jn 3,3). Pero este nacimiento es con el agua y el Espíritu Santo; es el bautismo en el nombre de la Trinidad.
El siguiente encargo es ayudar a que los bautizados guarden y vivan todo lo que Jesús ha enseñado, sus mandamientos, para poder así demostrar que se le ama, que se le conoce de verdad.
Todo esto con la garantía de que él camina con nosotros, nos acompaña, no hacemos las cosas solos, el Señor nos da la fuerza y nos anima siempre junto a sus discípulos.
2. Meditación. ¿Qué me dice la Palabra de Dios?
Jesús dijo que si tenemos sus mandamientos y los llevamos a la práctica, esos somos los que lo amamos (cf. Jn 14,21). También dijo: “el que me ame será amado por mi Padre; y yo le amare y me manifestare a él” (Jn 14,21).
Los once representaban toda la Iglesia, ahora somos infinitamente bastantes los creyentes en Jesús (1,195,671,000 católicos cristianos según las estadísticas de la Iglesia del 2012), y tenemos el llamado de proseguir, de continuar, de predicar, de bautizar, de continuar enseñando a los hermanos de todo lugar, comenzando con los que estamos dentro de la Iglesia y decimos ser cristianos. La misión es universal y tenemos que comenzar con los más cercanos y los más cercanos son los de la casa, los de la Iglesia, los del trabajo, etc. Es una misión universal y es un mandato de Jesús, no es algo nuevo, es desde el comienzo de la Iglesia.
Llevaremos a cabo esta misión con la confianza que Jesús nos da, aunque se haya ido, se ha quedado con nosotros, él es el Emmanuel de nuestra Iglesia por siempre.
3. Oración. ¿Qué le puedo decir a Dios?
Alabemos a Dios por su cercanía, por su compañía siempre fiel a los que le amamos.
Démosle gracias porque siempre hemos encontrado buenos misioneros divulgando el amor de Dios dentro y fuera de nuestras comunidades.
Pidámosle perdón por las veces que hemos dado mal testimonio y los hermanos se han desanimado y se han alejado de nuestras comunidades.
Pidámosle a Dios nos haga siempre fieles al evangelio y a sus mandamientos para sentirnos amados por Él.
4. Contemplación-Acción. ¿Qué compromiso me pide la Palabra de Dios?
¿Qué estamos haciendo en nuestra comunidad para que nuestros hermanos se vayan capacitando más en el conocer la Palabra de Dios?
¿En mi Parroquia tiene prioridad la escucha de la Palabra de Dios?
¿Hay Escuela de Biblia en mi comunidad o es algo sin importancia?
Pbro. Lic. Benito Rivera Ojeda, Diócesis de Matamoros