Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo

Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece".
(3)

Nuestra Fraternidad Milicia de Cristo es una comunidad religiosa, al servicio del evangelio, de frontera, tradicional, autónoma, de avanzada, valiente y de frente al servicio del prójimo. Siguiendo a Jesús, nos sentimos llamados no sólo a llevar ayuda directa a la gente que sufre, sino también a restaurar a las personas en su integridad, reincorporándolas a la comunidad y reconciliándolas con Dios.

Reflexión para la festividad de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo).En la piedad cristiana tradicional, especialme...
03/05/2026

Reflexión para la festividad de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo).

En la piedad cristiana tradicional, especialmente conservada en México y en otros pueblos de profunda fe, el día 3 de mayo resplandece con un significado singular: la Invención de la Santa Cruz, es decir, el hallazgo del madero sagrado por Santa Elena en Jerusalén. Aunque tras las reformas litúrgicas esta memoria fue unificada con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz del 14 de septiembre, el sentido espiritual de este día no ha desaparecido, sino que permanece vivo en la devoción del pueblo fiel. Particularmente, se ha vinculado con los trabajadores de la construcción, quienes colocan la cruz en lo alto de sus obras, reconociendo que toda edificación humana debe estar bajo el signo de Cristo.

No es casual esta asociación: la Sagrada Escritura nos recuerda con sobriedad y profundidad: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (cf. Sal 126 [127]). Así, al alzar la cruz sobre los edificios, los trabajadores proclaman que no basta el esfuerzo humano, que toda obra necesita el fundamento divino. La cruz colocada en lo alto no es solo un signo de protección, sino una confesión de fe: Cristo debe ser la piedra angular sobre la cual se edifica toda vida, toda familia y toda sociedad.

La Cruz no es un objeto cualquiera: es el signo central del cristianismo. En ella se manifiesta el amor llevado hasta el extremo, el sacrificio redentor, el altar donde el Hijo de Dios se ofrece por la salvación del mundo. Es, al mismo tiempo, trono y patíbulo, derrota aparente y victoria definitiva; es trofeo glorioso, estandarte de salvación, árbol de vida que reemplaza al árbol de la caída. Por eso la Iglesia la venera con profundo respeto: no por la materia en sí, sino por Aquel a quien representa, pues la Cruz está inseparablemente unida a Cristo. No puede haber Cristo sin Cruz, ni Cruz sin Cristo.

Desde el inicio de nuestra vida cristiana hasta su consumación, la Cruz está presente en todo: somos marcados con ella en el Bautismo, bendecidos con ella en cada sacramento, protegidos con ella en nuestras oraciones. Está en nuestros templos, en nuestras imágenes, en nuestros hogares; ha sido el consuelo de los santos, la fuerza de los mártires y la esperanza de los fieles en toda tribulación. Y aun después de nuestra muerte, la Cruz permanece como signo de esperanza: corona nuestras tumbas, preside nuestros nichos, señalando que la muerte no tiene la última palabra, sino que en Cristo crucificado y resucitado se nos abre la vida eterna. Es, así, el lenguaje silencioso del amor de Dios que acompaña al hombre desde su nacimiento hasta su descanso final.

Pero esta fiesta no sólo nos invita a contemplar la Cruz, sino también a abrazarla. Nuestro Señor nos lo dice con claridad: “El que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo”. Cada uno tiene una cruz hecha a su medida, permitida por la Providencia divina: p***s, pruebas, sacrificios, deberes cotidianos. No se nos pide buscar cruces extraordinarias, sino aceptar con fidelidad aquella que Dios ha dispuesto para nuestra santificación. En esa cruz personal, unida a la de Cristo, se encuentra el camino de la verdadera vida.

Así, al contemplar la Cruz hallada por Santa Elena, pidamos la gracia de descubrir también la cruz que Dios ha puesto en nuestro camino, no como carga estéril, sino como instrumento de redención. Y que, al abrazarla con amor, podamos decir con fe viva: en la Cruz está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección.

V DOMINGO DE PASCUA3 de mayo. Blanco.ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97,1-2Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho mar...
03/05/2026

V DOMINGO DE PASCUA
3 de mayo. Blanco.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97,1-2

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas y todos los pueblos han presenciado su victoria. Aleluya.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, lleva a su plenitud en nosotros el sacramento pascual, para que, a quienes te dignaste renovar por el santo bautismo, les hagas posible, con el auxilio de tu protección, abundar en frutos buenos, y alcanzar los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

[Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7
En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días. Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: «No es justo que, dejando el ministerio de la Palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra». Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos. Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 32

R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya. Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R.

SEGUNDA LECTURA

[Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-9
Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Tengan presente que está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado. Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio, para aquellos que se negaron a creer, vale lo que dice la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en la palabra, y en esto se cumple un designio de Dios. Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las-obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 6

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Yo soy el camino, la verdad y la vida.]
Del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy».
Entonces Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». Jesús le replicó: «Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‹Muéstranos al Padre›? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre». Palabra del Señor.
Se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Invoquemos a Cristo –camino, verdad y vida– y, como pueblo sacerdotal, pidámosle por las necesidades de todo el mundo:

1. Para que Cristo, esposo de la Iglesia, llene de alegría pascual a todos los que se han consagrado a la extensión de su Reino, roguemos al Señor.

2. Para que Cristo, piedra angular del edificio, ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que aún desconocen la buena nueva de su Evangelio, roguemos al Señor.

3. Para que Cristo, estrella luciente de la mañana, seque las lágrimas de los que lloran y aleje las p***s de los que sufren, roguemos al Señor.

4. Para que Cristo, testigo fidedigno y veraz, nos conceda ser sal y luz para los hombres que desconocen la victoria de su Resurrección, roguemos al Señor.

Señor Dios, Padre todopoderoso, haz que, acercándonos a Cristo –la piedra desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante ti– seamos edificados, como “templos del Espíritu” y como miembros de un “pueblo sacerdotal”. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos que, así como hemos conocido tu verdad, de igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 1.5

Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice el Señor; si permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

¡Alabado sea Jesucristo!Con espíritu de fe y firmemente confiados en la infinita misericordia de Dios, la Fraternidad Sa...
02/05/2026

¡Alabado sea Jesucristo!
Con espíritu de fe y firmemente confiados en la infinita misericordia de Dios, la Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo se une en oración por el eterno descanso de la Sra. +Lynnette Miller, madre de nuestro querido Señor Obispo Martín de Porres Griffin, a quien el Señor ha llamado a su presencia.
En este tiempo de duelo, elevamos nuestras súplicas por su alma, para que, purificada por la gracia, sea admitida en la luz eterna y participe del gozo de los bienaventurados. De igual modo, manifestamos nuestra cercanía espiritual a nuestro Señor Obispo y a su familia, pidiendo al Señor que los conforte y fortalezca en medio de esta prueba.
Como fraternidad sacerdotal, ofreceremos el Santo Sacrificio de la Misa por su eterno descanso, e invitamos a todos los fieles a recordarla también en sus oraciones personales, suplicando al Señor le conceda el descanso eterno y haga brillar para ella la luz perpetua.
Bajo la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre del Amor Hermoso, encomendamos su alma a la misericordia divina, con la esperanza firme de alcanzar la vida eterna.
En Cristo Señor,
Rvdo. P. Aarón de IHS León, M.C.
Superior
Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo

San Atanasio de AlejandríaObispo y Doctor de la Iglesia († 373)San Atanasio resplandece en la Iglesia como intrépido def...
02/05/2026

San Atanasio de Alejandría
Obispo y Doctor de la Iglesia († 373)
San Atanasio resplandece en la Iglesia como intrépido defensor de la fe verdadera, levantado por Dios en tiempos de confusión para custodiar la pureza del dogma. Nacido en Alejandría, desde joven se distinguió por su amor a la verdad y su celo por las cosas divinas, sirviendo primero como diácono y colaborador fiel de su obispo. Ardía en su alma el deseo de confesar a Cristo como verdadero Dios, consustancial al Padre, frente a los errores que amenazaban la unidad de la Iglesia.
Durante la grave crisis provocada por la herejía arriana, San Atanasio se mantuvo firme e inquebrantable, proclamando con valentía la divinidad del Verbo eterno. Elevado al episcopado de Alejandría, sufrió persecuciones, destierros y calumnias, permaneciendo fiel incluso cuando muchos vacilaban. En medio de pruebas constantes, defendió con claridad la verdad proclamada en el Concilio de Nicea, enseñando que el Hijo es verdadero Dios, igual al Padre en naturaleza y gloria.
Así, en su lucha incansable por la fe, San Atanasio nos enseña que la verdad de Cristo no puede ser negociada ni oscurecida. Por su firmeza y doctrina, es reconocido como Doctor de la Iglesia y baluarte contra el error, ejemplo luminoso para quienes están llamados a custodiar y transmitir íntegro el depósito de la fe, aun en medio de la oposición y la incomprensión.
Oración
Oh Dios, que suscitaste a San Atanasio como defensor valiente de la divinidad de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, permanecer firmes en la fe verdadera y constantes en la confesión de tu Nombre.
Haz que, fortalecidos por su ejemplo, sepamos sostener la verdad con caridad y valentía, perseverando en la doctrina apostólica sin ceder a los errores del mundo.
Y tú, glorioso San Atanasio, doctor insigne y fiel pastor, alcánzanos la gracia de vivir en la verdad de Cristo, para que, perseverando hasta el fin, merezcamos participar en la luz eterna. Amén.

Mayo, mes de la Santísima Virgen MaríaAl iniciar el mes de mayo, la piedad cristiana se reviste de una ternura singular,...
01/05/2026

Mayo, mes de la Santísima Virgen María
Al iniciar el mes de mayo, la piedad cristiana se reviste de una ternura singular, elevando su mirada hacia la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Este tiempo bendito nos invita a contemplarla con recogimiento, a conocer más profundamente su misterio y a agradecer con sincero amor el papel único que desempeña en la historia de la salvación. En la Virgen María, la humildad de la criatura alcanza su máxima grandeza, pues en su “fiat” se abre el camino por el cual el Verbo eterno entra en el mundo para redimirnos.

Contemplar a la Virgen María es recorrer, junto a ella, los misterios de Cristo. Desde la pobreza de Belén, donde ofrece al Salvador al mundo, hasta los años ocultos de Nazaret, donde guarda en su corazón cada palabra y cada gesto del Hijo; desde la vida pública, donde acompaña discretamente la misión redentora, hasta los milagros, en los que su intercesión maternal se hace visible —como en Caná—, la Virgen María permanece siempre fiel, siempre atenta, siempre unida al designio divino.

Pero es en el Calvario donde la misión de la Virgen María alcanza una profundidad singular en el misterio de la redención. De pie junto a la Cruz, unida íntimamente al sacrificio de su Hijo, no solo sufre como Madre, sino que, en perfecta conformidad con la voluntad divina, ofrece al Redentor por la salvación del mundo. Así, asociada de modo único y subordinado a la obra redentora de Cristo, participa de manera real en el misterio de la corredención: no como igual al único Mediador, sino como Madre que coopera, con su dolor y su amor, en la restauración de la gracia para las almas.

Y así como la Virgen María estuvo presente en el dolor, también participa del gozo de la Resurrección. Su corazón inmaculado, que jamás dudó, se llena de júbilo al contemplar la victoria de su Hijo sobre la muerte. Por eso la Iglesia la aclama con razón como Reina del Cielo, aquella que se alegra eternamente porque Aquel que mereció llevar en su seno ha resucitado glorioso. En ella se cumple la promesa: la humilde esclava es exaltada por Dios por encima de todos los coros celestiales.

Este mes, dedicado también a las madres, nos presenta en la Virgen María el modelo perfecto de maternidad: una maternidad que no se reduce al cuidado material, sino que forma, guía, protege y conduce hacia Dios. Su amor es fuerte y delicado, silencioso y constante, sacrificado y fecundo. En ella, todas las madres encuentran inspiración, consuelo y luz para vivir su vocación con fidelidad y entrega.

Que en este mes de mayo acudamos con mayor frecuencia a la Virgen María, que la honremos con el rezo del Santo Rosario, que la imitemos en sus virtudes y que, confiados en su poderosa intercesión, nos dejemos conducir por su mano maternal hacia su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Porque quien camina con la Virgen María, camina seguro hacia la salvación.

San José ObreroEsposo de la Santísima Virgen María y custodio del Redentor.San José resplandece en la Iglesia como model...
01/05/2026

San José Obrero
Esposo de la Santísima Virgen María y custodio del Redentor.

San José resplandece en la Iglesia como modelo perfecto del trabajo santificado, elegido por Dios para ser custodio fiel de su Hijo y cabeza del hogar de Nazaret. En su vida silenciosa y laboriosa se revela la dignidad del trabajo humano, elevado no solo como medio de sustento, sino como camino de santificación. Así como el mismo Dios, en el misterio de la creación, quiso trabajar durante seis días, ordenando el universo con sabiduría y amor, también José, con sus manos justas, cooperó humildemente en la obra divina.

En el taller de Nazaret, el Hijo de Dios, Jesucristo, quiso someterse al aprendizaje del trabajo humano bajo la guía de San José, dignificando toda labor honesta. Aquel que sostiene el universo con su poder eterno, aprendió a manejar las herramientas del carpintero, santificando el esfuerzo cotidiano, el sudor y la fatiga. En este misterio admirable, el trabajo deja de ser carga para convertirse en participación en la obra redentora, cuando se realiza con amor, obediencia y ofrecimiento a Dios.

Justo, obediente y diligente, San José nos enseña que el trabajo, lejos de ser mera necesidad terrena, es vocación divina que perfecciona al hombre y le dispone para la vida eterna. En él contemplamos la nobleza del deber cumplido, la perseverancia en lo oculto y la fidelidad en las pequeñas cosas. Su ejemplo ilumina a todos los trabajadores, recordándoles que en cada tarea realizada con rectitud se glorifica a Dios y se edifica su Reino.

Oración
Oh Dios, que en tu providencia quisiste que el hombre participara en tu obra creadora por medio del trabajo, y que diste a San José como modelo perfecto de laboriosidad y fidelidad, concédenos, por su intercesión, desempeñar nuestras tareas con espíritu de justicia, humildad y amor.
Haz que, a ejemplo del taller de Nazaret, santifiquemos nuestras labores diarias, ofreciendo cada esfuerzo como sacrificio agradable a tus ojos, y encontrando en el trabajo camino de virtud y de unión contigo.
Y tú, glorioso San José Obrero, custodio del Redentor y modelo de los trabajadores, alcánzanos la gracia de vivir con diligencia, paciencia y fe, para que, santificando nuestras obras, merezcamos participar en el descanso eterno. Amén.

SanJoséObrero

Al comenzar el mes de mayo, la Santa Iglesia nos invita a contemplar con mayor profundidad el misterio de la Divina Prov...
01/05/2026

Al comenzar el mes de mayo, la Santa Iglesia nos invita a contemplar con mayor profundidad el misterio de la Divina Providencia, ese designio amoroso por el cual Dios guía todas las cosas hacia su fin último. Nada sucede fuera de su mirada, nada escapa a su cuidado. Aun en medio de las incertidumbres de la vida, la Providencia divina actúa con sabiduría, disponiendo cada acontecimiento para el bien de las almas que confían en Él.

En este tiempo, somos llamados a crecer en abandono confiado, reconociendo que Dios no es un espectador lejano, sino Padre cercano que sostiene, corrige y conduce. Muchas veces no comprendemos sus caminos, pero la fe nos enseña que incluso las pruebas, cuando son aceptadas con humildad, se convierten en instrumentos de gracia. La Providencia no falla: guía en el silencio, fortalece en la debilidad y abre caminos donde humanamente no los hay.

El mes de mayo se presenta así como una oportunidad para renovar nuestra confianza, para ofrecer cada jornada con espíritu de fe y para aprender a vivir con serenidad en las manos de Dios. Quien se abandona a la Providencia descubre que su vida no está a la deriva, sino firmemente sostenida por un amor que no se equivoca ni se cansa.

Y en este camino de confianza, elevamos nuestra mirada a Virgen María, modelo perfecto de abandono en la voluntad divina. Que por su intercesión aprendamos a decir “sí” a Dios en todo momento, y a caminar con esperanza, seguros de que quien confía en la Divina Providencia nunca queda defraudado.

La niñez es un don precioso confiado por Dios a la humanidad, un tiempo de gracia en el que el alma se abre con pureza a...
30/04/2026

La niñez es un don precioso confiado por Dios a la humanidad, un tiempo de gracia en el que el alma se abre con pureza a la verdad, al bien y a la belleza. Nuestro Señor Jesucristo manifestó un amor singular por los pequeños, llamándolos hacia sí y enseñando que de ellos es el Reino de los Cielos. En esa mirada divina se revela la dignidad de cada niño: no es solo futuro, sino presente vivo de la Iglesia, semilla que ha de crecer si es cuidada con esmero, ternura y responsabilidad.
La educación de los niños no puede reducirse a lo meramente humano o intelectual; es, ante todo, una misión profundamente espiritual. Corresponde a los padres, como primeros educadores, y a toda la comunidad cristiana, formar sus corazones en la fe, enseñarles a amar a Dios, a vivir la verdad y a practicar la caridad. Instruirlos en los valores cristianos —la honestidad, la pureza, la obediencia, la justicia y la misericordia— es preparar no solo buenos ciudadanos para la sociedad, sino auténticos hijos de Dios que sepan caminar con rectitud en medio del mundo.
Descuidar la niñez es una grave omisión, pues en ella se fragua el destino de las almas y el porvenir de la sociedad. Los niños necesitan no solo alimento y cuidado corporal, sino también guía, ejemplo y presencia. Un hogar donde se ora, donde se vive la fe y donde se cultiva el amor, se convierte en la primera escuela de santidad. Allí aprenden, más por el testimonio que por las palabras, a conocer a Dios y a seguir sus caminos.
Que nunca olvidemos que cada niño es un tesoro confiado a nuestras manos. Formarlos con paciencia, protegerlos con amor y guiarlos con verdad es cooperar con la obra misma de Dios. Si sembramos en ellos la fe y la virtud, recogeremos frutos de justicia, paz y santidad para la Iglesia y para el mundo.

San Pío VPapa y Confesor († 1572)San Pío V resplandece en la Iglesia como firme defensor de la fe y celoso guardián de l...
30/04/2026

San Pío V
Papa y Confesor († 1572)
San Pío V resplandece en la Iglesia como firme defensor de la fe y celoso guardián de la disciplina eclesiástica, suscitado por Dios en tiempos de confusión para restaurar la pureza del culto y la integridad de la doctrina. Nacido en humilde condición en Bosco, se entregó desde joven a la vida religiosa en la Orden de Predicadores, donde, formado en la austeridad y en el amor a la verdad, abrazó con celo ardiente la observancia y la predicación.

Elevado al papado, trabajó incansablemente por la renovación de la Iglesia conforme a los decretos del Concilio de Trento, promoviendo la recta celebración de los sagrados misterios y la claridad de la enseñanza católica. Con fortaleza apostólica, defendió a la cristiandad de sus enemigos y sostuvo la unidad de los fieles, confiando siempre en la ayuda divina, especialmente por medio del Santísimo Rosario, con el cual imploró la victoria en momentos decisivos.
Pastor vigilante y alma íntegra, su vida fue ejemplo de rectitud, penitencia y celo por la gloria de Dios. En él se manifiesta la firmeza del verdadero pastor, que no busca agradar al mundo, sino conducir las almas por el camino de la salvación, siendo faro luminoso de fidelidad y de valentía en el gobierno de la Iglesia.
Oración
Oh Dios eterno, que elegiste a San Pío V como pastor fiel para defender la fe y restaurar la disciplina de tu Iglesia, concédenos, por su intercesión, permanecer firmes en la verdad, constantes en la oración y fervorosos en la práctica de la vida cristiana.
Haz que, siguiendo su ejemplo, amemos con pureza el santo sacrificio del altar y vivamos con espíritu de penitencia, buscando siempre tu mayor gloria y la salvación de las almas.
Y tú, glorioso San Pío V, pontífice santo y celoso defensor de la Iglesia, intercede por nosotros para que, perseverando en la fe y en la caridad, alcancemos la bienaventuranza eterna. Amén.

Santa Catalina de SienaVirgen y Doctora de la Iglesia († 1380)Santa Catalina resplandece en la Iglesia como luminosa ant...
29/04/2026

Santa Catalina de Siena
Virgen y Doctora de la Iglesia († 1380)
Santa Catalina resplandece en la Iglesia como luminosa antorcha de caridad y de verdad, suscitada por Dios en tiempos de turbación para renovar los corazones y conducir las almas a la unidad en Cristo. Nacida en Siena, desde su más tierna juventud consagró su vida al Señor con amor ardiente, abrazando la penitencia y la oración continua, en las cuales halló la fuente de su sabiduría celestial.

Favorecida con dones místicos extraordinarios, fue elevada a íntima unión con Cristo, de quien recibió luz para exhortar a príncipes, pastores y fieles a la conversión sincera y a la fidelidad a la Iglesia. Con fortaleza admirable, no temió amonestar a los poderosos ni interceder por la paz y la reconciliación, trabajando incansablemente por la unidad de la Iglesia.

Virgen prudente y alma inflamada en amor divino, su vida fue consumida en el celo por la salvación de las almas y en el deseo de que Cristo fuese conocido y amado. En ella se manifiesta la sabiduría que nace de la cruz y la caridad que no conoce medida, siendo ejemplo perenne de entrega total a la voluntad de Dios.

Oración
Oh Dios eterno, que encendiste en el corazón de Santa Catalina el fuego de tu amor y la hiciste instrumento de paz y de unidad en tu Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir en ardiente caridad, en fidelidad a la verdad y en constante deseo de tu gloria.
Haz que, siguiendo su ejemplo, sepamos unir la contemplación con la acción, perseverando en la oración y en el servicio generoso a nuestros hermanos, aun en medio de las dificultades.
Y tú, gloriosa Santa Catalina, virgen sabia y doctora insigne, intercede por nosotros para que, inflamados en el amor de Cristo, alcancemos la vida eterna en la luz de su presencia. Amén.

IV DOMINGO DE PASCUA26 de abril. Blanco.ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 5-6La tierra está llena del amor del Señor y su pala...
26/04/2026

IV DOMINGO DE PASCUA
26 de abril. Blanco.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 5-6

La tierra está llena del amor del Señor y su palabra hizo los cielos. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que nos lleves a g***r de las alegrías celestiales, para que tu rebaño, a pesar de su fragilidad, llegue también a donde lo precedió su glorioso Pastor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Se dice Gloria.

PRIMERA LECTURA

[Dios lo ha constituido Señor y Mesías.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 14a. 36-41
El día de Pentecostés, se presentó Pedro junto con los Once ante la multitud y levantando la voz, dijo: “Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”. Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”. Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad. R. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

[Han vuelto ustedes al pastor y guardián de sus vidas.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20b-25
Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas. Él no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, mu***os al pecado, vivamos para la justicia. Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 14

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Yo soy la puerta de las ovejas.]
Del santo Evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Levantemos nuestros ojos a Cristo –Obispo y Pastor de nuestras almas– y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de todos los hombres: A cada invocación responderemos:
R. Jesús, Buen Pastor, sálvanos.

1. Para que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados, roguemos al Señor. R.

2. Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al Señor. R.

3. Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado la luz y la esperanza, roguemos al Señor. R.

4. Para que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano, de manera que germinen en ellas abundantes vocaciones al ministerio eclesial, roguemos al Señor. R.

Dios nuestro, fuente de gozo y de paz, que has concedido a tu Hijo el poder y la realeza sobre los hombres y los pueblos, sosténnos con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos separemos de nuestro Pastor, que nos conducirá hacia fuentes de aguas vivas, y que vive y reina por los siglos de los siglos.
Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Buen Pastor, vela con solicitud por tu rebaño y dígnate conducir a las ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo, a las praderas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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