Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo

Fraternidad Sacerdotal Milicia de Cristo "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece".
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Nuestra Fraternidad Milicia de Cristo es una comunidad religiosa, al servicio del evangelio, de frontera, tradicional, autónoma, de avanzada, valiente y de frente al servicio del prójimo. Siguiendo a Jesús, nos sentimos llamados no sólo a llevar ayuda directa a la gente que sufre, sino también a restaurar a las personas en su integridad, reincorporándolas a la comunidad y reconciliándolas con Dios.

Santa Marta de Betania.Discípula predilecta del Señor Jesucristo, modelo de hospitalidad, servicio y firme confesión de ...
29/07/2026

Santa Marta de Betania.
Discípula predilecta del Señor Jesucristo, modelo de hospitalidad, servicio y firme confesión de la fe.
Siglo I d. C.
29 de julio. Blanco.

Santa Marta de Betania resplandece entre las discípulas más amadas de Nuestro Señor Jesucristo por la amistad singular que el divino Maestro le manifestó. Junto con sus hermanos, Lázaro y María, abrió las puertas de su hogar en Betania para recibir al Salvador, convirtiendo aquella casa en un lugar de descanso, amistad y comunión. En ella la Iglesia contempla el ejemplo de quienes sirven a Dios con generosidad, poniendo todos sus dones al servicio de Cristo y de los hermanos.

Los Santos Evangelios presentan a Marta como una mujer diligente, activa y profundamente entregada al cuidado de quienes llegaban a su casa. Su amor por el Señor se expresaba mediante una hospitalidad sincera y una caridad concreta. Mientras preparaba todo lo necesario para recibir dignamente al Maestro, manifestó el deseo de ofrecerle lo mejor de sí misma. Su servicio, nacido de un corazón amante, constituye un modelo para todos los los cristianos llamados a santificar las tareas ordinarias mediante el amor de Dios.

En una ocasión, preocupada por los muchos quehaceres del servicio, Marta acudió al Señor para pedirle que su hermana María la ayudara. Entonces Jesucristo le respondió con aquellas palabras inmortales: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; una sola es necesaria». Lejos de ser un reproche al trabajo generoso, estas palabras revelan que toda actividad cristiana debe brotar de la escucha de la Palabra de Dios y de una íntima unión con Él. El servicio encuentra su plenitud cuando nace de la contemplación y conduce nuevamente a ella.

La grandeza espiritual de Santa Marta alcanza uno de sus momentos más sublimes con motivo de la muerte de su hermano Lázaro. En medio del dolor, salió al encuentro de Jesucristo y sostuvo con Él un diálogo lleno de confianza y esperanza. Cuando el Señor le declaró: «Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque haya mu**to, vivirá», Marta respondió con una de las más solemnes profesiones de fe de todo el Evangelio: «Sí, Señor; yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo». Estas palabras la colocan entre los grandes testigos de la divinidad del Salvador y muestran la fortaleza de una fe que permanece firme incluso frente al sufrimiento y la muerte.

Poco después, Marta contempló el inmenso poder de Cristo cuando llamó a Lázaro fuera del sepulcro después de cuatro días de haber mu**to. El milagro confirmó la verdad de la confesión que ella había pronunciado y fortaleció la fe de muchos. Desde entonces, su nombre quedó unido para siempre al anuncio de la victoria de Jesucristo sobre la muerte, anticipando el misterio glorioso de la Resurrección del Señor y la esperanza de todos los creyentes.

La antigua tradición cristiana afirma que, después de la Ascensión del Señor y de las primeras persecuciones, Santa Marta abandonó Palestina junto con algunos de los discípulos para anunciar el Evangelio. Diversas tradiciones occidentales la sitúan en la región de la Galia, especialmente en la Provenza, donde continuó sirviendo a Cristo mediante la predicación, la hospitalidad y el testimonio de una vida enteramente consagrada al Señor. Aunque estos relatos pertenecen a la venerable tradición de la Iglesia y no al testimonio directo de las Sagradas Escrituras, manifiestan el profundo afecto con que los fieles han venerado desde antiguo a esta santa discípula.

En esa misma tradición provenzal nació la célebre leyenda de la Tarasca, un monstruo que, según los relatos medievales, devastaba las cercanías de Tarascón y sembraba el terror entre sus habitantes. Se cuenta que Santa Marta, confiando únicamente en el poder de Cristo, armada con la señal de la santa Cruz, el agua bendita y la fuerza de su oración, logró amansar a la terrible criatura y conducirla mansamente hasta la ciudad, donde dejó de causar daño. Más allá de su carácter legendario, esta narración encierra una profunda enseñanza espiritual: la santidad, la mansedumbre y la gracia de Dios vencen aquello que la violencia humana no puede dominar. Por esta razón, la iconografía cristiana representa frecuentemente a Santa Marta llevando una cruz, un hisopo o un recipiente de agua bendita, mientras somete a la Tarasca, símbolo del pecado, del demonio y de todas las fuerzas del mal vencidas por el poder de Cristo.

Desde los primeros siglos, Santa Marta ha sido reconocida como modelo de la vida activa iluminada por la contemplación. En ella no existe oposición entre el trabajo y la oración, sino una perfecta armonía que recuerda a todos los cristianos que las obras adquieren valor eterno cuando nacen del amor a Dios. Su ejemplo enseña que la santidad se alcanza también en el cumplimiento fiel de los deberes cotidianos, cuando todo se realiza para la gloria del Señor.

La Iglesia honra a Santa Marta como patrona de quienes ejercen el servicio doméstico, la hospitalidad, la atención a los peregrinos, los trabajadores del hogar, los cocineros, hoteleros y de todos aquellos que, mediante el servicio generoso, hacen presente la caridad de Cristo. Su vida continúa invitando a los fieles a abrir las puertas del corazón al Salvador, a servir con alegría, a escuchar atentamente su Palabra y a profesar con firmeza la fe en Jesucristo, único Señor y fuente de la vida eterna.

Oración

Oh gloriosa Santa Marta de Betania, fiel amiga de Nuestro Señor Jesucristo, que recibiste al divino Maestro con amor generoso y lo serviste con sincera hospitalidad, alcánzanos la gracia de abrir siempre nuestro corazón a la presencia del Salvador, para que nuestras obras estén animadas por la fe y nuestra vida sea un constante acto de caridad.

Enséñanos a unir el servicio con la oración, el trabajo con la contemplación y la entrega cotidiana con la escucha fiel de la Palabra de Dios. Así como, según la venerable tradición, venciste con la fuerza de Cristo a la Tarasca, ayúdanos también a vencer los monstruos del pecado, del miedo, del egoísmo y de la desesperanza que buscan apartarnos del camino del Evangelio.

Haz que, siguiendo tu ejemplo, confesemos siempre con firmeza que Jesucristo es el Hijo de Dios, la Resurrección y la Vida, y que, perseverando en su amistad hasta el fin de nuestros días, alcancemos la dicha de contemplarlo eternamente en la gloria del Reino de los Cielos.

Santa Marta de Betania, ruega por nosotros. Amén.


Santos Nazario y Celso.Mártires de Cristo, intrépidos anunciadores del Evangelio y gloriosos testigos de la fe.Siglo I d...
28/07/2026

Santos Nazario y Celso.
Mártires de Cristo, intrépidos anunciadores del Evangelio y gloriosos testigos de la fe.
Siglo I d. C. († hacia los años 68–70).
28 de julio. Rojo.

Los Santos Nazario y Celso resplandecen entre los mártires de la Iglesia por la valentía con que anunciaron el santo Evangelio y por la fidelidad con la que sellaron su confesión de fe con el derramamiento de su sangre. Maestro y discípulo, unidos por la caridad de Cristo, muestran que el seguimiento del Señor no conoce edad cuando el corazón se deja transformar por la gracia divina.

Según la antigua tradición, San Nazario nació en Roma de padre pagano y madre cristiana llamada Santa Perpetua, quien le transmitió desde la infancia el amor a Jesucristo. Ardiente en la fe, abandonó las comodidades de su patria para recorrer diversas regiones predicando el Evangelio y fortaleciendo a los cristianos perseguidos, sin temer las amenazas ni los peligros que acompañaban la misión apostólica.

Durante sus viajes encontró al joven Celso, hijo de una noble familia. Conmovido por la predicación y el ejemplo de Nazario, recibió el santo Bautismo y decidió seguirlo con generosa entrega. Desde entonces, ambos caminaron juntos anunciando la Buena Nueva, consolando a los perseguidos, asistiendo a los encarcelados por causa de Cristo y alentando a todos a permanecer firmes en la verdadera fe.

La tradición refiere que su predicación produjo abundantes conversiones y fortaleció a numerosas comunidades cristianas. Por ello fueron denunciados ante las autoridades imperiales durante las persecuciones contra la Iglesia. Ni las amenazas, ni las cárceles, ni los tormentos lograron quebrantar su confianza en Cristo, a quien confesaban con alegría como único Señor y Salvador.

Finalmente fueron conducidos al martirio y decapitados por permanecer fieles al Evangelio. Muchos siglos después, sus reliquias fueron descubiertas milagrosamente por San Ambrosio de Milán, quien las halló incorruptas y las trasladó solemnemente para la veneración de los fieles. Desde entonces, su culto se difundió ampliamente por toda la cristiandad como ejemplo luminoso de fortaleza y perseverancia.

La vida de los Santos Nazario y Celso nos recuerda que la fe se fortalece cuando se vive en comunión con los hermanos y se anuncia con obras y palabras. Su ejemplo enseña que el verdadero discípulo no busca la seguridad del mundo, sino la fidelidad a Cristo, aun cuando ello implique el sacrificio de la propia vida.

La Iglesia los honra como modelos de evangelizadores valientes y de amistad espiritual fundada en el Señor. Su intercesión es invocada para obtener fortaleza en la fe, perseverancia en las pruebas y celo apostólico, a fin de que todos los cristianos vivan con alegría su vocación bautismal y sean testigos del Evangelio en medio del mundo.

Oración

Oh gloriosos Santos Nazario y Celso, fieles discípulos de Jesucristo, que recorrieron los caminos del mundo anunciando el santo Evangelio y sellaron su predicación con la palma del martirio, alcáncennos la gracia de permanecer firmes en la verdadera fe y de confesar siempre el santo Nombre de Cristo con valentía y amor.

Intercedan por la Iglesia para que nunca falten apóstoles generosos, fortalezcan a quienes sufren persecución por causa del Evangelio y obtengan para nosotros un corazón dócil a la gracia, dispuesto a servir al Señor con fidelidad hasta el último día de nuestra vida. Que, siguiendo su ejemplo de constancia y caridad, merezcamos participar un día de la gloria eterna junto a Nuestro Señor Jesucristo.

Santos Nazario y Celso, rueguen por nosotros. Amén.

San Pantaleón.Médico y mártir, testigo de la misericordia de Cristo, patrono de los enfermos y de quienes ejercen el art...
27/07/2026

San Pantaleón.
Médico y mártir, testigo de la misericordia de Cristo, patrono de los enfermos y de quienes ejercen el arte de curar.
Siglo III–IV d. C. († hacia el año 305).
27 de julio. Rojo.

San Pantaleón resplandece entre los grandes mártires de la Iglesia por haber unido la ciencia médica con la caridad cristiana, convirtiéndose en instrumento de la misericordia de Dios para los enfermos y necesitados. Su vida manifiesta que toda auténtica curación encuentra su plenitud en Jesucristo, Médico divino de las almas y de los cuerpos.

Nació en Nicomedia, en Asia Menor, dentro de una familia distinguida. Su padre era pagano y su madre, Santa Eubula, era cristiana y procuró sembrar en su corazón la fe en Cristo desde su infancia. Tras la muerte de ella, Pantaleón fue educado en la medicina y alcanzó gran prestigio por su inteligencia y habilidad, llegando incluso a ejercer como médico del emperador.

La providencia de Dios quiso que conociera al santo presbítero Hermolao, quien le anunció el Evangelio y le mostró que el verdadero poder para sanar procede del Señor. Movido por la gracia divina, Pantaleón recibió el santo Bautismo y decidió consagrar toda su vida al servicio de Cristo, poniendo sus conocimientos al servicio de los pobres sin pedir recompensa alguna.

La tradición relata que, invocando el santo Nombre de Jesucristo, devolvió la salud a numerosos enfermos y realizó admirables prodigios, no por su propia fuerza, sino por el poder de Dios que obraba en él. Su fama despertó la envidia de algunos médicos paganos, quienes lo denunciaron por profesar la fe cristiana durante la persecución del emperador Diocleciano.

Llevado ante las autoridades, San Pantaleón confesó con valentía que Jesucristo era el único Señor y Salvador. Ni las promesas de honores ni los más crueles tormentos lograron apartarlo de la fe. Después de soportar múltiples suplicios con admirable fortaleza, fue finalmente decapitado hacia el año 305, alcanzando así la corona del martirio y el premio reservado a los fieles servidores de Cristo.

La vida de San Pantaleón nos recuerda que el verdadero discípulo pone todos sus talentos al servicio de Dios y del prójimo. Su ejemplo enseña que la ciencia y la fe no se oponen, sino que encuentran su armonía cuando ambas buscan el bien de la persona humana y la gloria del Creador.

La Iglesia lo venera desde la antigüedad como patrono de los médicos, enfermeros, farmacéuticos y de todos aquellos que cuidan a los enfermos. También es invocado por quienes padecen enfermedades graves, confiando en su poderosa intercesión para obtener salud del cuerpo, fortaleza en el sufrimiento y, sobre todo, la salvación eterna.

Oración

Oh glorioso San Pantaleón, médico compasivo y valeroso mártir de Jesucristo, que consagraste tu inteligencia, tus manos y tu corazón al servicio de los enfermos y confesaste con firmeza la fe hasta derramar tu sangre, alcánzanos la gracia de amar a Cristo sobre todas las cosas y de servir con generosidad a quienes más necesitan de nuestra ayuda.

Intercede por los médicos, enfermeros, farmacéuticos y por todos los que trabajan en favor de la salud; protege a los enfermos, fortalece a quienes sufren y alcanza para todos la gracia de confiar siempre en la divina Providencia. Que, siguiendo tu ejemplo de caridad y fidelidad, perseveremos hasta el final y alcancemos la gloria eterna junto a Nuestro Señor Jesucristo.

San Pantaleón, ruega por nosotros. Amén.

Santos Joaquín y AnaPadres de la Santísima Virgen María, abuelos de Nuestro Señor Jesucristo según la carne, modelos de ...
26/07/2026

Santos Joaquín y Ana
Padres de la Santísima Virgen María, abuelos de Nuestro Señor Jesucristo según la carne, modelos de vida familiar, fe y esperanza.
Siglo I a. C.
26 de julio. Blanco.

Los Santos Joaquín y Ana resplandecen entre los grandes santos de la Iglesia como los benditos padres de la Santísima Virgen María y, por ello, los abuelos de Nuestro Señor Jesucristo según la carne. Aunque los Santos Evangelios no conservan sus nombres, la antiquísima Tradición cristiana, transmitida desde los primeros siglos y recogida especialmente en el Protoevangelio de Santiago, ha preservado su memoria como la de un matrimonio justo, santo y plenamente confiado en la Providencia divina. La Iglesia los venera como patronos de los padres, de los abuelos y de todas las familias cristianas, proponiéndolos como ejemplo de fidelidad, paciencia y esperanza.

Según la tradición, Joaquín descendía de la casa de David y Ana pertenecía a la estirpe sacerdotal de Aarón. Unidos por un profundo amor a Dios, vivían en la observancia de la Ley, dedicados a la oración, al trabajo honrado y a las obras de misericordia. Eran conocidos por su generosidad con los necesitados y por ofrecer al Señor los primeros frutos de sus bienes, viviendo siempre con un corazón agradecido y desprendido de las riquezas terrenas.

Durante muchos años soportaron con humildad el dolor de no tener hijos, una situación que en la sociedad israelita era considerada motivo de tristeza y humillación. Sin embargo, nunca permitieron que el sufrimiento debilitara su fe. Antes bien, transformaron su prueba en una continua súplica al Señor, confiando plenamente en que Él dispondría todas las cosas conforme a su santa voluntad. Su perseverancia constituye un admirable ejemplo para todos aquellos que atraviesan momentos de espera, incertidumbre o dolor.

En el tiempo señalado por Dios, un ángel anunció a ambos que sus oraciones habían sido escuchadas y que serían bendecidos con una hija destinada a una misión incomparable. Así nació María Santísima, concebida por singular privilegio preservada de toda mancha del pecado original desde el primer instante de su existencia, para ser el Arca viva de la Nueva Alianza y la Madre del Verbo Encarnado.

Joaquín y Ana comprendieron que aquella niña pertenecía, ante todo, al Señor. Con inmenso amor la educaron en la piedad, en el conocimiento de las Sagradas Escrituras, en la práctica de las virtudes y en la obediencia a la voluntad divina. El ambiente de oración, pureza y santidad que reinaba en su hogar preparó el corazón de María para responder con total generosidad al anuncio del Arcángel San Gabriel y pronunciar el "sí" que cambiaría para siempre la historia de la humanidad.

La santidad de Joaquín y Ana no estuvo marcada por grandes prodigios visibles ni por acontecimientos extraordinarios, sino por la fidelidad constante en las pequeñas cosas de cada día. En el silencio de la vida familiar, en el trabajo cotidiano, en el amor mutuo y en la confianza absoluta en Dios, cooperaron con el designio eterno de la Redención. Su hogar se convirtió en la cuna donde floreció la más perfecta de las criaturas humanas, la Santísima Virgen María.

Por esta razón, la Iglesia contempla en ellos un modelo luminoso para las familias cristianas. Enseñan a los esposos que el amor conyugal encuentra su plenitud cuando está cimentado en Dios; recuerdan a los padres que la primera misión es conducir a sus hijos hacia la santidad; y muestran a los abuelos la inmensa dignidad de transmitir la fe, las tradiciones cristianas y el amor a Jesucristo mediante el ejemplo, el consejo prudente y la oración perseverante.

En una época en la que tantas familias enfrentan dificultades y desafíos, el testimonio de los Santos Joaquín y Ana invita a redescubrir la belleza del hogar cristiano como una verdadera iglesia doméstica. Ellos nos enseñan que ninguna oración hecha con fe queda sin ser escuchada, que Dios nunca abandona a quienes esperan en Él y que las obras más grandes suelen prepararse en el silencio, la humildad y la fidelidad cotidiana.

Que los gloriosos padres de la Santísima Virgen María alcancen para todas nuestras familias la gracia de vivir unidas en el amor de Dios, de perseverar en la fe, de educar cristianamente a las nuevas generaciones y de caminar siempre hacia la santidad.

Oración

Oh gloriosos Santos Joaquín y Ana, elegidos por Dios para ser los padres de la Santísima Virgen María y los abuelos de Nuestro Señor Jesucristo según la carne, miren con bondad a quienes acudimos a su poderosa intercesión. Alcáncennos un corazón lleno de fe, una esperanza firme en medio de las pruebas y una caridad que se manifieste en el servicio generoso a nuestros hermanos.

Protejan a nuestras familias, fortalezcan a los esposos en la fidelidad, sostengan a los padres en la educación cristiana de sus hijos, acompañen a los abuelos en la hermosa misión de transmitir la fe y consuelen a quienes sufren, esperan un hijo o atraviesan momentos de dificultad. Obténgannos la gracia de amar profundamente a Jesucristo y a su Santísima Madre, perseverar hasta el fin en el camino de la santidad y alcanzar un día la alegría eterna del Reino de los Cielos.

Santos Joaquín y Ana, rueguen por nosotros. Amén.

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO [Se omite la Memoria de Memoria de los SANTOS JOAQUÍN y ANA, Padres de la Virgen María...
26/07/2026

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO [Se omite la Memoria de Memoria de los SANTOS JOAQUÍN y ANA, Padres de la Virgen María]
26 de julio. Verde.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti, nada es fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

[Por haberme pedido sabiduría.]
Del primer libro de los Reyes 3, 5-12
En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo: «Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré».
Salomón le respondió: «Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?» Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: «Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes, ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 118

R. Yo amo, Señor, tus mandamientos.
A mí, Señor, lo que me toca es cumplir tus preceptos. Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. R.
Señor, que tu amor me consuele, conforme a las promesas que me has hecho. Muéstrame tu ternura y viviré, porque en tu ley he puesto mi contento. R.
Amo, Señor, tus mandamientos más que el oro purísimo; por eso tus preceptos son mi guía y odio toda mentira. R.
Tus preceptos, Señor, son admirables, por eso yo los sigo. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los sencillos. R.

SEGUNDA LECTURA

[Nos predestina para que reproduzcamos en nosotros mismos la imagen de su Hijo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 28-30
Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador.
En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Vende cuanto tiene y compra aquel campo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-52
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
[También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han entendido todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí». Entonces él les dijo: «Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas».] Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Pidamos el auxilio del Espíritu Santo, a fin de que inspire nuestras oraciones e interceda por las necesidades de todo el mundo.

1. Por los que empiezan a conocer a Cristo y por los que desean la gracia del bautismo para ellos o para sus hijos, roguemos al Señor.

2. Por nuestra comunidad parroquial y por todos los que habitan en ella, a fin de que gocen de paz y prosperidad abundantes, roguemos al Señor.

3. Por los que persiguen a la Iglesia o se han alejado de la práctica de su fe, y por los pecadores que viven intranquilos por no abrirse a la luz del Espíritu y a la gracia de la conversión, roguemos al Señor.

4. Por todos los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, para que el Señor nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el Reino de su Hijo, roguemos al Señor.

Señor Dios, que en Cristo, nos has hecho descubrir el tesoro escondido y la perla de gran valor, concédenos la luz de tu Espíritu, para que sepamos valorar las riquezas inestimables de tu Reino y estemos dispuestos a renunciar a todo a fin de poseerlas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que por tu generosidad te presentamos, para que, por el poder de tu gracia, estos sagrados misterios santifiquen toda nuestra vida y nos conduzcan a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 102, 2

Bendice, alma mía, al Señor, y no te olvides de sus beneficios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que él mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santiago Apóstol el Mayor.Apóstol de Jesucristo, hijo de Zebedeo, testigo de la Transfiguración del Señor y primer Apóst...
25/07/2026

Santiago Apóstol el Mayor.
Apóstol de Jesucristo, hijo de Zebedeo, testigo de la Transfiguración del Señor y primer Apóstol en derramar su sangre por Cristo.
Siglo I d. C. († hacia los años 43-44).
25 de julio. Rojo.

San Santiago Apóstol resplandece entre los primeros discípulos de Cristo por la generosidad de su entrega, la firmeza de su fe y el testimonio supremo de haber unido su vida al cáliz redentor del Señor. Hijo de Zebedeo y hermano de San Juan Evangelista, fue llamado por Jesucristo junto al mar de Galilea, dejando las redes y a su familia para convertirse en pescador de hombres.

Antes de seguir al Maestro, Santiago y su hermano Juan habían escuchado la predicación de San Juan Bautista, preparando sus corazones para recibir al Mesías. Al escuchar la voz de Cristo, respondieron con prontitud al llamado divino: abandonaron la barca y a su padre, y siguieron al Señor con una entrega total.

Junto con San Pedro y San Juan, Santiago perteneció al grupo más cercano de los Apóstoles. Fue testigo de la gloria de Cristo en el monte Tabor durante la Transfiguración y también contempló, con temor y amor, la agonía del Señor en el huerto de Getsemaní. Aquellas experiencias marcaron profundamente su alma y lo prepararon para anunciar el Evangelio hasta el derramamiento de su propia sangre.

Cuando la madre de los hijos de Zebedeo pidió para ellos un lugar de honor en el Reino, Jesús les preguntó: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?» Ellos respondieron: «Podemos». Con estas palabras Santiago manifestó la disposición del verdadero discípulo: no buscar privilegios humanos, sino participar en la pasión de Cristo y entregar la vida por amor a Él.
Después de la Resurrección, Santiago anunció el Evangelio con valentía y fidelidad. Su predicación fue coronada con el martirio, pues hacia los años 43 o 44 el rey Herodes Agripa I mandó decapitarlo en Jerusalén, convirtiéndose en el primero de los Apóstoles en ofrecer su sangre por el nombre de Cristo.

La vida de Santiago enseña que seguir a Jesús implica dejarlo todo, abrazar la cruz y caminar con esperanza hacia la gloria eterna. Su ejemplo nos recuerda que el verdadero discípulo no busca ser servido, sino servir; no busca honores, sino permanecer fiel hasta el final.

La Iglesia lo venera como poderoso intercesor y protector de los peregrinos, especialmente de aquellos que recorren el antiguo camino que lleva su nombre. Su sepulcro en Compostela se convirtió en uno de los grandes centros de peregrinación cristiana, donde innumerables fieles han acudido durante siglos para renovar su fe y pedir su ayuda.

Oración
Oh glorioso Santiago Apóstol, hijo de Zebedeo y fiel amigo de Cristo, que dejaste tus redes para seguir al Señor y bebiste con valentía el cáliz de su pasión, alcánzanos una fe firme, un corazón generoso y una fidelidad constante al Evangelio.

Intercede por la Santa Iglesia, por los pastores y evangelizadores, por los peregrinos y por todos aquellos que buscan a Cristo con sincero corazón. Enséñanos a caminar siempre bajo la luz del Señor y a entregar nuestra vida por amor a Él, hasta alcanzar la corona eterna de la gloria.
San Santiago Apóstol el Mayor, ruega por nosotros. Amén.

Laudetur Iesus Christus.25 de julio Solemnidad de Santiago ApóstolPatrono apostólico de la Milicia de CristoHoy la Milic...
25/07/2026

Laudetur Iesus Christus.

25 de julio

Solemnidad de Santiago Apóstol
Patrono apostólico de la Milicia de Cristo

Hoy la Milicia de Cristo celebra con especial alegría a Santiago Apóstol, nuestro patrono apostólico, modelo de fortaleza, fidelidad y entrega absoluta al Señor.

Llamado por Jesucristo a orillas del mar de Galilea, Santiago dejó inmediatamente sus redes para seguir al Maestro. Fue testigo de la gloria de la Transfiguración, de la agonía del Señor en Getsemaní y, finalmente, el primero de los Apóstoles en derramar su sangre por Cristo, sellando con el martirio la fe que había profesado.

Su vida nos recuerda que la verdadera milicia no combate con odio ni con violencia, sino con la verdad, la santidad, la caridad y el sacrificio. El militante de Cristo está llamado a vencer el pecado comenzando por sí mismo, a servir con humildad, a anunciar el Evangelio con valentía y a permanecer fiel a Jesucristo hasta el final.

«El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.»
San Lucas 9, 23.

Santo Tomás de Aquino enseña que la fortaleza perfecciona al hombre para mantenerse firme en el bien, incluso ante las mayores dificultades. Esa virtud resplandece en Santiago, cuyo ejemplo anima a todos los militantes de Cristo a no desfallecer en el servicio del Reino de Dios.

Encomendemos hoy nuestra Fraternidad a su poderosa intercesión para que, permaneciendo siempre bajo el señorío de Nuestro Señor Jesucristo, podamos servir a la Iglesia con fidelidad, prudencia y amor, ut in omnibus glorificetur Deus.

Santiago Apóstol, patrono de la Milicia de Cristo, ruega por nosotros.

Fraternitas Sacerdotalis Militiae Christi
Ut in omnibus glorificetur Deus

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Mexico City

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