27/06/2026
𝐂𝐚𝐝𝐚 𝟐𝟕 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐟𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐞𝐫𝐩𝐞𝐭𝐮𝐨 𝐒𝐨𝐜𝐨𝐫𝐫𝐨.
Cada 27 de junio se celebra la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, advocación mariana extendida por todo el mundo, cuyos orígenes se remontan a los siglos X y XI, pero que, como casi todas las advocaciones marianas hunden sus raíces en los tiempos de la Iglesia primitiva.
Esta es una devoción particular a la Virgen María, la Madre de Dios, que se hace presente siempre que uno de sus hijos sufre un profundo dolor, una emergencia, una catástrofe, una tentación, un peligro inminente, una enfermedad grave. María, como Madre Inmaculada, nunca se cansa de brindar auxilio y consuelo cuando acudimos a Ella.
𝐀𝐲𝐮𝐝𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐩𝐞𝐭𝐮𝐚
La Virgen del Perpetuo Socorro posee innumerables patronazgos, repartidos en diversos países, pero es considerada de manera especial patrona de la Congregación del Santísimo Redentor, cuyos miembros son conocidos como redentoristas. Ellos velan por la difusión de esta hermosa advocación y por el provecho espiritual de sus devotos.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es un ícono (imagen) de la Virgen María cuyo original se conserva hasta hoy. Se encuentra en el altar mayor de la iglesia de San Alfonso del Esquilino en la ciudad de Roma (Italia).
La imagen del Perpetuo Socorro representa los cuidados maternales que tuvo la Virgen María hacia su Hijo Jesús, desde que fue concebido por el Espíritu Santo hasta su muerte en la cruz. En virtud del ejercicio de tan preciosa maternidad, hoy, la Madre de Dios ejerce los mismos cuidados espirituales sobre nosotros sus hijos por adopción.
𝐋𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚
La historia del icono del Perpetuo Socorro se remonta con toda claridad al siglo XV, cuando un rico comerciante del Mar Mediterráneo adquirió la imagen por su gran belleza -lamentablemente se desconocen mayores detalles, como quién la pintó o por qué fue puesta en venta-.
Con el propósito de preservar la bella imagen, el mercader que la adquirió tomó la decisión de llevarla a Italia. En medio de la travesía, se desató una terrible tormenta que puso en peligro de naufragar a la embarcación en que era transportada. Preso del miedo, el comerciante tomó la imagen en alto, pidió auxilio al Señor y a la Virgen y, sorprendentemente, el mar se calmó de inmediato. Aquel hecho extraordinario despertó en quienes lo presenciaron la conciencia de que Ella, la Virgen María, es socorro perpetuo y verdadero para todo aquel que está necesitado o en peligro.
De regreso en Roma, el mercader le mostró la pintura a un amigo, al que le dijo: “Algún día el mundo entero rendirá homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro”.
Después de un tiempo, el negociante enfermó gravemente, pero antes de morir, le hizo prometer a su amigo que realizaría los menesteres necesarios para que la imagen pudiera colocarse en alguna iglesia importante de la ciudad. El deseo del comerciante no se cumplió, porque la esposa de su amigo se encariñó con la pintura y se la quedó. Cuenta la leyenda que la Virgen se le apareció en sueños a aquel amigo, exhortándolo a que cumpliese su promesa; sin embargo, no lo hizo por complacer a su esposa. Tras la muerte de éste, la Virgen se apareció a su hija de seis años y le pidió que ruegue a su madre que lleve la imagen a alguna iglesia. La pequeña hizo como la Virgen le pidió, pero la madre, aunque se sentía asustada, no hizo nada por cumplir la promesa a su difunto esposo.
Una vecina, bastante al tanto de lo ocurrido, encontró en esta historia motivo para la burla. A los días le vinieron tales dolores a aquella mujer que solo atinó a pedirle perdón a la Virgen y rogarle que la socorriese. Sintiéndose muy enferma, solicitó ver el cuadro y, cuando lo tuvo enfrente, lo tocó con devoción. Al día siguiente estaba curada.
Nuestra Señora volvió a aparecerse a la niña y le dijo que la pintura debía ser puesta en la iglesia de San Mateo, ubicada entre las Basílicas Santa María la Mayor y San Juan de Letrán. Ahora sí su madre y la vecina se dispusieron a cumplir el deseo de Nuestra Señora. Desde entonces, grandes milagros empezaron a obrarse por intercesión de la “Virgen del Perpetuo Socorro”.
𝐄𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐫𝐞𝐝𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐲 𝐚𝐠𝐮𝐬𝐭𝐢𝐧𝐨𝐬
A fines del siglo XVIII, Napoleón quien ocupaba la Ciudad, mandó destruir muchas iglesias romanas, entre ellas la de San Mateo. Providencialmente un sacerdote agustino logró llevarse a escondidas el cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro. Más adelante, la imagen sería colocada en la capilla agustiniana en Posterula.
Paralelamente, los redentoristas empezaron la construcción de la Iglesia de San Alfonso sobre las ruinas de la antigua iglesia de San Mateo. Ellos tomaron noticia de que en el lugar había estado el milagroso cuadro del ‘Perpetuo Socorro’ y que en ese momento se encontraba en manos de los agustinos. En favor de los redentoristas se sumó el testimonio de un sacerdote jesuita que conocía del deseo de la Virgen que quería ser honrada en ese lugar.
𝐋𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧, 𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐩𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐂𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢́𝐬𝐢𝐦𝐨 𝐑𝐞𝐝𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫
Así, el superior de los redentoristas solicitó al Beato Papa Pío IX que el cuadro sea devuelto al lugar original. El Pontífice dispuso que así se hiciera, a lo que accedieron los agustinos, y le encargó a los redentoristas la misión de propagar la devoción a Nuestra Señora.
Hoy, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro está extendida en todo el mundo cristiano. Iglesias, santuarios, escuelas católicas y otras edificaciones están dedicadas en su honor. Sus devotos la veneran y piden su auxilio por todo el globo.
𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐞𝐫𝐩𝐞𝐭𝐮𝐨 𝐒𝐨𝐜𝐨𝐫𝐫𝐨, ¡𝐑𝐮𝐞𝐠𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬❗
Fuente: Acipress.