29/05/2026
Muy buen texto y atinado sobre el tema
Reflexión de la tarde.
"Rompi con mi padrino "
En la vida espiritual hay decisiones que no pertenecen solamente al presente; hay elecciones que marcan el destino del alma y crean vínculos que trascienden el tiempo, la materia y hasta la muerte. Por eso el Odu Irete Ogunda nos recuerda una verdad profunda: “El padrino es padrino aun después de muerto.” Porque un padrino no es solo una persona; es el puente vivo entre tú y tu linaje ancestral religioso. Es la puerta por donde llegaron tus fundamentos, tus secretos, tu conexión espiritual y la bendición de quienes caminaron antes que tú.
A los padres no los elegimos, pero a los padrinos sí. Y esa verdad debe hacernos conscientes y responsables. Nadie nos obligó. Nadie impuso esa elección. Fue nuestra decisión abrir el corazón, sentarnos, aprender, confiar y atar nuestra vida espiritual a otra persona. Por eso, cuando con el tiempo aparecen defectos más grandes que las virtudes, cuando las expectativas no se cumplen, cuando descubrimos errores, ignorancia, miserias humanas o incluso acciones que nos hieren, debemos tener el valor espiritual de recordar: fue nuestra elección.
Si sabe mucho o sabe poco… fue nuestra elección.
Si nos decepcionó… fue nuestra elección.
Si mostró oscuridades que no vimos… fue nuestra elección.
Si nos hirió, molestó o incluso actuó de manera injusta… también fue nuestra elección.
Y aunque duela aceptarlo, la madurez espiritual comienza cuando dejamos de vivir culpando a otros por decisiones que tomamos sin el tiempo suficiente para observar, convivir, aprender y conocer realmente a quien iba a sostener nuestro destino religioso. Porque los lazos espirituales no son amistades pasajeras ni contratos temporales; son pactos profundos que ni la muerte rompe.
Por eso la armonía con los padrinos no debe construirse desde la idolatría ni desde la ceguera, sino desde la conciencia, el respeto y la inteligencia espiritual. Ningún ser humano es perfecto, pero romper desde el odio, la soberbia o el desprecio con quien representa tu vínculo ancestral es también fracturar una parte de tu propio camino espiritual. Ir en contra de tu padrino es, muchas veces, ir en contra de la raíz que te conectó con tu linaje.
La verdadera evolución espiritual no consiste solamente en recibir ceremonias o conocimientos; consiste también en aprender responsabilidad, humildad y discernimiento. Elegir bien. Observar bien. Y después de elegir, comprender el peso sagrado de aquello que decidimos unir a nuestra vida. Porque en la religión, como en la vida, hay vínculos que no se sostienen por perfección humana, sino por el profundo significado espiritual que representan.
Agradecimiwntos a Enrique Orozco Rubio