31/07/2026
31 DE JULIO DE 1926: CENTENARIO DE LA SUSPENSIÓN DE CULTOS E INICIO DE LA CRISTIADA EN MÉXICO
Hacia 1926 el presidente Plutarco Elías Calles promulga la llamada “Ley Calles” que será el principal detonador de la lucha armada (curiosamente aunque Calles consideraba fanáticos a los cristeros el acudía con un curandero llamado el Niño Fidencio de Espinazo, Nuevo León a que le curara sus males), entre sus artículos anticlericales prohíbe que extranjeros ejerzan el ministerio religiosos en el país, se castiga con arresto y multa la celebración de actos religiosos fuera del templo y a las personas que fuera del templo usen algún tipo de uniforme o distintivo religioso (especialmente este articulo aunque la ley Calles fue derogada hace mucho, este punto aun hoy se sigue observando en muchos lugares de la república donde casi nunca se ve sacerdotes vestidos con sotana o alguna clase de habito, esto también provoco que en aquella época muchas religiosas abandonaran el país y que otros grupos de religiosas se negaran a entrar en el mismo) y se castiga con prisión a quien destruya o dañe los templos (este último artículo no siempre se cumplió o mejor dicho no se cumplió, pues en muchos estados se acabó con la gran parte del acervo artístico de las iglesias). El presidente Calles ordeno a todos los gobernadores de los Estados la aplicación estricta de esta ley, con esto en muchos estados se comenzó a legislar el número de sacerdotes autorizados en Durango se autoriza a 25 sacerdotes para 500,000 fieles, en San Luis Potosí, 10 para 92,000, en Aguascalientes 1 por cada 50, 000 fieles y en estados como Tabasco en el que la persecución fue una de las más crueles, además de esto se pedía que para ser sacerdotes se debía ser tabasqueño de nacimiento, haber cursado todos los estudios en escuelas oficiales, ser mayores de 40 años, de buenos antecedentes y moralidad y estar casado, requisitos que eran difíciles de completar especialmente el último.
Debido a toda esta problemática el episcopado mexicano decidió que a partir del 31 de julio de ese año en los templos se suspendería todo culto público que exija la presencia del sacerdote. Dos días antes el 29 de julio en Puebla, muere el primer mártir, José García Farfán, por haber puesto en su tienda un letrero que decía ¡Viva Cristo, rey!, este sería el lema de todo el conflicto religiosos y el que tendrían en sus labios muchos mártires antes de morir, debido a esto es que se les puso a podo los “Cristeros” y que a esta etapa de la historia se le ha llamado “la Cristiada o Guerra Cristera” por ser también el grito de guerra de la fracción católica que reaccionó violentamente.